Arte y Cultura

¿Por qué duele el amor?

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Viernes, 29 Septiembre 2017
Agencia de Noticias Univalle


Las canciones, las telenovelas y la tradición popular han contribuido a que interioricemos una idea nociva de lo que es el amor. Se piensa que debe soportarlo todo, que debe ser para siempre, no es racional y que, bajo esta noción, se puede llegar a justificar algún tipo de violencia.

Así lo planteó la investigadora Lya Yaneth Fuentes Vásquez durante la conferencia “¿Por qué nos duele el amor?”, organizada por el Centro de Investigaciones y Estudios de Género, Mujer y Sociedad de la Universidad del Valle.

Magíster en Estudios de Género, Mujer y Desarrollo y especialista en estudios de la mujer, Lya Janeth Fuentes Vásquez se desempeña como docente de la Universidad Central, como directora nacional del proyecto Fortalecimiento de la Equidad de Género en la Educación Superior - FEGES y es coordinadora de la línea de investigación Género y Cultura del Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos en la universidad bogotana.

Nos han enseñado, recalca la conferencista, que el amor romántico implica solidaridad, cooperación, ternura, protección, respeto, admiración, confianza, deseo sexual y felicidad, pero también trae consigo celos, dominio, posesión, control, miedo al abandono, dependencia, subordinación, insatisfacción, inseguridad y diferentes formas de violencia.

El amor, tal como hoy se concibe, es una construcción cultural que se ha dado entre el siglo XVIII y el XX. Se considera un deber ser, una norma universal que traza de manera rígida cómo deben amar y sentir los hombres y las mujeres. Esta idea del amor va ligada a otras concepciones: al matrimonio, que debe ser para toda la vida y que las mujeres solo logran ser plenas mediante la maternidad.


La investigadora sostiene que esta noción del amor ha generado ciertos mitos que no permiten diferenciar la violencia y notar la pérdida de la autonomía. Se hace cualquier locura por amor, el ser amado llena todos los vacíos y nos complementa (la idea del otro como nuestra “media naranja”), es exclusivo y excluyente, no se comparte, no es racional, es ciego. Por eso se suele decir que el ser amado da sentido a nuestras vidas y que sin él o ella no podemos vivir.


Este imaginario ha permeado por años la cultura popular. Ejemplo de ello es una balada que dice “Ni contigo ni sin ti / tienen mis males remedio / contigo porque me matas / sin ti porque yo me muero”.

Como consecuencia de estos mitos del amor romántico se da una devaluación del otro, una inferiorización, dominación, control y subordinación, dependencia y sobre todo violencia.

Según Medicina Legal, entre 2009 y 2014 se valoraron 324.757 casos de violencia de pareja, de ellos, en el 87.7% las víctimas fueron mujeres. Del total de mujeres agredidas, el 46% tenía entre 20 y 29 años. El 65.8% de los agresores fueron los esposos o compañeros sentimentales y el 29.7% los ex. El 70.81% de los casos reportados ocurrió dentro de la vivienda. La intolerancia, el machismo, los celos y la desconfianza causaron estas agresiones.

Por esto, el proyecto FEGES diseñó el violentómetro: una herramienta que permite clasificar y reconocer las violencias ocultas y naturalizadas, no solo en las relaciones de pareja, sino también en diversos ámbitos de la vida cotidiana. Esta herramienta fue adaptada a partir de un diseño propuesto por el Instituto Politécnico Nacional de México.

¿Qué hacer contra todas estas ideas y concepciones sobre las relaciones de pareja? La investigadora recomienda que el amor y la sexualidad deben ser temas importantes en la educación, ser parte de los currículos. Así mismo, hay que transformar el amor romántico y promover un aprendizaje crítico sobre el modo en que este sentimiento se está viviendo. Por último, recomienda erradicar el machismo, porque éste mata.

Urge que los hombres heterosexuales se cuestionen la masculinidad. La educación superior tiene un papel importante: no sólo hay que formar profesionales, sino también para una ciudadanía más incluyente y que rechace la discriminación, concluye la investigadora.

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