Arte y Cultura

Tres Univallunos, finalistas del Concurso Nacional de Cuento

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Jueves, 16 Marzo 2017
Agencia de Noticias Univalle


María Camila Cuenca, Cristian David Méndez y Luis Eduardo Rivera son los tres estudiantes de la Universidad del Valle que hacen parte del grupo de finalistas del X Concurso Nacional de Cuento del Ministerio de Cultura.

María Camila y Cristian David, estudiantes del programa académico de Comunicación Social de la Universidad del Valle, se reunieron en el Aula Móvil del CREE para compartir su experiencia en ese proceso de creación literaria, evento que fue organizado por la Dirección de Extensión y Educación Contínua.

Invierno, el cuento de Cristian, es una sentida reflexión sobre el hastío, la sociedad corrompida y la injusticia, cuyo protagonismo recae en varias gotas de sangre que se deslizan por una bañera. “Al momento de escribir siempre tengo presentes las palabras de uno de mis profesores: -Si a mitad de una historia puedo inferir que sucederá al final, y en efecto se resuelve de esa manera tan obvia, para mi es una mala historia-, así que trato siempre de sorprender al lector”, comentó Cristian.

Por su parte, el cuento de María Camila Cuenca, ‘Las cuatro aspas del viejo molino, se mueven cinco veces al día’, es una interpretación de aquellas historias donde varios personajes, en apariencia distantes y desconocidos, se relaciona entre sí dentro del mismo universo literario. “Soy admiradora de ese tipo de historias, así que quise escribir algo con esa misma estructura narrativa. Para hacer del cuento algo universal, caracterisé de la manera más típica a los personajes que intervienen en el: la virgen del pueblo, el cura, el huérfano y el hijo de la costurera. Termina siendo una historia cíclica donde las historias se interconectan”, explicó Camila.

Durante el evento, que también fue una clase magistral sobre la escritura, Carlos Vicente Sánchez , escritor y tallerista del Concurso Nacional de Cuento, señaló que la intención de adelantar estos espacios en las Universidades de cada uno de los finalistas es la de alentar a los jóvenes escritores a continuar con su carrera literaria, ya que muchos de los participantes, que no logran alcanzar un primer puesto, suelen desistir.

“Es justo que los escritores sean reconocidos. Llegaron a formar parte de los 13 finalistas de la categoría universitaria, teniendo en cuenta que cerca de 3000 personas se presentaron al concurso. Debemos tener en cuenta que el fin último de este tipo de concursos no debe ser el de ganar, está bien, es un buen empujón, pero lo que viene después del concurso es lo que importa: seguir escribiendo a pesar de todo. En esta ocasión es alentador saber que ni María Camila ni Cristian David están dispuestos a privarnos de sus historias”.


Consejos de Carlos Sánchez para los escritores nóveles:

  • Al principio, lo escritores nóveles sienten una pulsión incontrolable (en ocasiones inconsciente) de matar al padre, cosa que no debe aterrarnos, pues a través de la historia muchos autores han recriminado a su figura paterna. No se debe perder de vista que es un tema mitológico, antiguo, sin embargo, una vez se hace catarsis, ese tema se agota y vienen otras cosas que matar mediante la escritura. Por eso es importante seguir buscando, en nuestros propios demonios, la raíz de la escritura.

  • Por lo general, las personas no leen a quien tienen cerca. Su obra les parece predecible, influenciada por su personalidad. Sin embargo, es necesario aprender a diferenciar entre la obra y el autor. Por eso, cuando las personas pierden vínculos de cercanía con el escritor, se atreven a leerlo; necesitan la distancia para encontrarse con el autor, y no re-encontrarse con el amigo.

  • Ahora bien, un individuo sí lee a la persona que ama, y lo hace en tres grandes momentos: cuando aún lo ama, cuando está enojado con él y cuando lo odia. Es válido resaltar que en cada momento de lectura, se perciben nuevos aspectos de la obra y del escritor. Salen a flote cosas que no habíamos visto antes.

  • Parte de la naturaleza de crear radica en no “creerse demasiado bueno”, en no repetirse con autosuficiencia “lo bueno que soy”, esto no alienta el deseo de mejorar y perfeccionar la obra, solo estanca al creador y lo distancia de la buena escritura. No podemos revestir nuestra obra de ego, si no de búsquedas. ¿cómo puedo mejorar?, ¿cómo puedo contar mejor una historia?, ¿cómo puedo perfeccionar mis métodos? La exigencia y el criterio al momento de escribir no la brinda el ego, el ego solo se queda con el aplauso.

  • Para escribir, para adquirir la disciplina que necesita un escritor, solo se necesita una hora y un santuario. Encuentren un lugar donde se sientan bien al escribir, y un momento del día para hacerlo. Sean fieles a eso. Escriban una página al día, y al finalizar el año, tendrán una novela de 365 páginas, o dos de 182. Al final del día, una página puede marcar la diferencia, hay que recordar que el tiempo corre deprisa.

 

 

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