Uno de los cambios más trascendentales que se ha operado en la educación superior en el mundo contemporáneo es la transformación en los procesos de enseñanza- aprendizaje. Ahora, están centrados en el estudiante, no en el profesor, como era antes; se enseña por competencias y la manera de resolver problemas, y el uso de las nuevas tecnologías de la información, ha revolucionado tanto el aula como la manera que el profesor se relaciona con el estudiante y transmite el conocimiento. Esta es una "avalancha" que está pasando sobre nosotros a pesar de los esfuerzos en la compra de computadores, de la construcción de campos virtuales y de uno que otro curso que hacemos los profesores para familiarizarnos con dichas tecnologías. Se trata, como quinta apuesta estratégica, de revolucionar los procesos de enseñanza aprendizaje mediante un uso intensivo de las nuevas tecnologías de la información y de colocar en el centro del proceso al estudiante y de enseñar con base en la solución de problemas. Esto impacta en la política curricular, que con tanto esfuerzo la Vicerrectoría Académica ha venido fortaleciendo e implicará en la estructura administrativa una Vicerrectoría de nuevas tecnologías de la información cuyos sistemas de información, y bases de datos, deben estar en la nube como la tendencia más avanzada en la actualidad en este campo.

Algunas de las estrategias pueden girar alrededor de los siguientes objetivos: introducir cambios en procesos de enseñanza que permitan aprovechar la expansión ilimitada de las tecnologías de información y comunicación para aumentar cobertura; compartir información e incorporarse activamente a la llamada sociedad de la información; generar cambios en procesos de aprendizaje, de tal manera que éstos se centren en el alumno y le permitan apropiar las competencias requeridas para el Siglo XXI como son las cognitivas, las intrapersonales y de las de interacción social; flexibilizar las reglamentaciones en el ciclo inicial o básico para facilitar que el joven pueda formar su vocación; crear espacios extracurriculares en los que se desarrollen prácticas de lectura y escritura; promover y facilitar la interacción entre los distintos saberes, que muestren otros mundos, otras realidades; elaborar propuestas educativas que permitan aprovechar el potencial que ofrece la tecnología a los procesos de formación, enseñanza y aprendizaje, entre otras.