La mayoría de las universidades del mundo desarrollado han comenzado a hablar de manera cada vez más insistente sobre la tercera misión. Tradicionalmente, las universidades han tenido dos misiones: la educación y la investigación. Sin embargo, ahora se le ha sumado una tercera: la extensión o dicho de mejor manera: la proyección social. Nuestra Universidad debe proyectarse mucho más hacia la comunidad. Esto implica superar las visiones estrechas de la extensión como la oferta de cursos y pasar de una concepción contemporánea de la proyección social, en la cual la Universidad, a través de la articulación de la docencia, la investigación y la creación artística se proyecta hacia la sociedad local y regional y contribuye, de manera sustancial, con la solución de los grandes problemas locales, regionales y nacionales. Esto implica una universidad más articulada con su entorno, atenta a las dinámicas sociales, económicas y culturales de la sociedad regional y con fuertes impactos en las políticas públicas. En la estructura esto implicaría la aprobación e implementación de una Vicerrectoría de Extensión, Proyección Social o de Tercera Misión.

Algunas de las estrategias pueden girar alrededor de los siguientes propósitos: redefinir las estructuras de partida en transferencia de conocimientos con la puesta en marcha de parques científicos o incubadoras de empresas; crear normas internas sobre la colaboración con empresas y organismos públicos, la implicación con la sociedad regional en sus diferentes facetas (el futuro de la Universidad); contribuir a la construcción de una sociedad más democrática, equitativa e incluyente, al tiempo que consolida, amplía y comparte y pone en contacto su producción científica, tecnológica, cultural, intelectual y artística, con la sociedad; entre otras.