La infraestructura física es un componente central de la calidad de la educación superior. La Universidad debe seguir con los esfuerzos que inició años atrás de modernización de la planta física. Se requiere una planta física moderna, acorde con la arquitectura bioclimática y con las nuevas tendencias de la educación que impactan en la estructura y equipamiento del aula. En este desafío, es necesario enfrentar los serios problemas de sismo-resistencia que tiene la mayor parte de los edificios de Ciudad Universitaria, construidos en la década de los sesenta del siglo pasado, cuando no había reglas sobre sismorsistencia para la construcción de infraestructura física como las hay hoy en día. En este componente, es central también el componente físico y equipamiento de los laboratorios con los que cuenta la Universidad. 

 

En las estrategias deben estar la revisión y articulación de los planes maestros de desarrollo físico de todas las sedes de la Universidad, con las metas definidas para el mediano y largo plazo relacionadas con las funciones misionales: docencia, investigación y extensión, que incluyen al bienestar universitario, acompañados de planes de sostenibilidad y manteniendo, accediendo a varias fuentes de financiación, y mejorando la maduración de proyectos y estructuración de planes de inversión por períodos superiores a un año, articulados a los planes de acción.