Regionalización en la Universidad del Valle. Por un departamento universitario

 

Un poco de historia

Desde su creación en 1945, la Universidad del Valle se ha caracterizado por su constante preocupación para mejorar la cobertura y calidad de la educación superior que ofrece. 

En este sentido, la Universidad fue concebida como una institución de cobertura regional, cuyo eje de acción buscaría irradiarse a las ciudades intermedias del Valle, a través de un Sistema Universitario Regional Desconcentrado, idea planteada desde 1959 por el Rector de esa época, Don Mario Carvajal.

 

Primeros pasos

La innovadora idea de fomentar la desconcentración de las clases de la Universidad, sólo se cristalizó entre 1982 y 1986, cuando el Ministerio de Educación Nacional propuso la Universidad Abierta y a Distancia, consistente en programas educativos que entregaran formación tecnológica en horarios amplios mediante talleres y tutorías semipresenciales. Esta oportunidad y con el impulso recibido del Rector Harold Rizo Otero, se creó finalmente el Programa de Regionalización de la Universidad del Valle. 

El interés, tanto del Rector como de algunos directivos, políticos y empresarios del departamento, era el de crear un sistema universitario regional. Tal propósito sólo podía llevarse a cabo si tanto la Universidad como los municipios interesados cumplieran con una demanda académica efectiva, con instalaciones adecuadas y un compromiso en el sostenimiento financiero de las sedes, que integrara el interés de las administraciones departamental y municipal, las empresas, los gremios y la comunidad en general, de tal manera que se asegurara que los programas académicos ofrecidos, no sólo tuvieran impacto sino a la vez éxito y proyección a futuro.

El cumplimiento de estos requisitos permitió que el Consejo Superior de la Universidad, mediante el Acuerdo 001 del 22 de enero de 1985, creara el Programa de Regionalización, con el fin de desarrollar y fortalecer el Programa de Educación a Distancia. 

Las primeras sedes creadas fueron a partir del 15 de septiembre de 1986, en la Resolución No. 105, del Consejo Superior. Fueron las de Buenaventura, Buga, Caicedonia, Palmira, Tuluá, Zarzal y Sevilla; posteriormente, se abriría sede en Cartago.

 

Desafíos

A pesar del entusiasmo que rodeaba al proyecto, existieron varias inquietudes que surgían alrededor de la idea de regionalización. La primera se planteaba desde los claustros académicos, que temían que la calidad de la enseñanza se viera en franco retroceso, unido a la viabilidad económica que ponía en duda la capacidad de la Universidad, para costear sedes alternas, cuando, en ocasiones, no lograba cubrir la totalidad de sus propios gastos. 

Respecto a las dudas sobre calidad académica, estas se vieron despejadas con la utilización de nuevas tecnologías y contando con profesores de primera línea, que dieron como resultados excelentes profesionales para las empresas, industrias locales y el sector público. En cuanto a la viabilidad económica de las sedes, se desarrolló un modelo basado en el auto-sostenimiento a través de la creación de Fundaciones de Apoyo y de naturaleza mixta, formadas a partir de aportes de las comunidades. 

Finalmente, con las alianzas realizadas y la consecución de profesores, estudiantes e instalaciones, las clases iniciaron el 6 de octubre de 1986.

Después de superar diferentes problemas, el Sistema de Regionalización fue reemplazado por el Programa de Regionalización mediante la Resolución de Rectoría No. 1821 de 1995, que lo insertó en la estructura universitaria, al crear la Vicerrectoría de Regionalización, unido a un Consejo propio y Consejos Zonales, permitiendo generar mayores lazos de cooperación entre sedes. También, se crearon las sedes de: Yumbo en 1994, Santander de Quilichao (norte del Cauca) en 1996, Anserma (Caldas) y Tumaco (Nariño) en 1997, respondiendo a las necesidades y solicitudes provenientes desde la comunidad. Algunas de estas sedes desaparecieron después por circunstancias diversas.

Hoy contamos con un programa de regionalización consolidado que ha permitido transformar a las principales sedes cabeceras del departamento, en seccionales que responden a una caracterización territorial, social y económica que permitirá el establecimiento de planes y proyectos académicos que serán un factor para impulsar el crecimiento económico y aumentar el bienestar social de la población del Departamento.

Actualmente, varias Sedes Regionales están pasando por procesos de consolidación académica y formativa, que se puede evidenciar no sólo en la obtención de los registros calificados y puestos avanzados en las pruebas ECAES, ahora Saber Pro, sino a la vez en la consecución de la certificación ISO, generada por ICONTEC. Por otra parte, gracias a los recursos de la Estampilla Pro-Universidad del Valle, el apoyo del sector empresarial y en algunos casos con el apoyo de las alcaldías locales, varias sedes han conseguido la construcción de sus propias sedes, además, con el apoyo de la Dirección de la Universidad, se ha logrado el mejoramiento físico y tecnológico de sus instalaciones.