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Un viernes con Paola Guevara

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Martes, 17 Octubre 2017
Agencia de Noticias Univalle

Cada viernes, escritores, poetas y periodistas visitan la Universidad del Valle para compartir sus experiencias como creadores en Viernes de Letras, un programa de la Escuela de Estudios Literarios. Compartimos con la comunidad universitaria este texto que reseña la visita de Paola Guevara, periodista de El País, escrito por Valeria Flórez Restrepo, estudiante encargada de presentar a la autora ante el auditorio.

Por: Valeria Flórez Restrepo, estudiante de Licenciatura en Literatura.

El viernes 13 de octubre, la Universidad del Valle recibió a la escritora y periodista Paola Guevara, autora de la novela Mi padre y otros accidentes, quien estuvo presente en Viernes de Letras en un conversatorio con la profesora Carmiña Navia y el escritor Juan Fernando Merino.

Paola Guevara habló sobre algunas de sus motivaciones, la fascinación de comprender al mundo a través de la pantalla y la experiencia personal que tuvo al entrar a un mundo novelístico. Con orgullo dice que al escribir sobre el papel tanta intimidad, no la pierde, sino al contrario, reescribe su propia historia.

La vida de Paola fue ficción hasta los 34 años, no se siente segura de su nombre y menos del apellido, para ella son seudónimos, dice apoderarse de la verdad a través de la novela, un movimiento egocéntrico que va hacia dentro. El no saber quién es, lo percibe como una virtud, se denomina creadora de su nueva genealogía.

Paola confesó que en su infancia el libro más original para ella era la Biblia, no lo veía desde un acto de fe y aun así se perdía entre las líneas en un mundo de fantasía. El poeta Fernando Pessoa ha sido uno de sus favoritos, con quien siente una gran conexión y le ha ayudado por medio de su inteligencia verbal y matemática, para adaptarse a nuevos cambios.

La escritura de Paola Guevara es muy diversa, ella quiere ser irrastreable. Escribe crónicas y maneja una columna en El País de Cali. Cada una de sus líneas las toma como sorpresas, ensaya la creatividad. Conoce a sus lectores entre los comentarios, dice que ha tenido el encuentro con el lector más despiadado de las columnas.

Finalizando ya el conversatorio una persona del público decide dedicarle a Paola un poema, - ¿Cuándo se nos olvidó que el odio nos aleja de nosotros mismos? - una frase destacable de dicho obsequio para la invitada.

Viernes de Letras es organizado por la Escuela de Estudios Literarios y gracias al apoyo de la División de Bibliotecas de la Universidad, todos los viernes en el auditorio Ángel Zapata a las 6 de la tarde, la poesía, la novela y el periodismo, son los protagonistas en el campus de Meléndez de la Universidad del Valle.

Presentación de Paola Guevara en Viernes de Letras

Paola Guevara despierta bajo el arrullo de la Sucursal del Cielo en el año 1977. A la edad de los cinco años, la literatura se presenta entre sus sueños para posarse en el color de un alma que conoce el perdón.

Paola ha vivido gran parte de su vida en la ciudad de Bogotá, donde se formó como Comunicadora Social y Periodista en la Pontificia Universidad Javeriana. Ha trabajado como periodista de la Revista cambio, coordinadora editorial de la Hoja de Bogotá y colaboradora de la Revista Cromos, Shock, entre otras. Ha sido Jurado Calificador en el Premio Juvenil de Novela Jóvenes Talentos.

Sin embargo, la cuna de sus sueños vuelve en busca de ella en el año 2006 para brindarle la oportunidad de trabajar como editora de Cultura, Entretenimiento y Tendencias en el País, de Cali. Donde no sólo pudo seguir con su camino periodístico, pues la literatura no queda a sus espaldas, a la edad de 34 años, recibe un mensaje de texto de su madre biológica quien le confiesa sobre la identidad de su verdadero padre. Con una carrera, un esposo y su primer hijo a la edad de un año, creía que la vida que construía lentamente, ya estaba direccionada, pero en realidad sucede el quiebre, una muestra exacta de cómo la realidad supera la ficción. En aquel momento Paola siente la necesidad de empezar de cero, ir en busca de las bases de su vida, todo lo que creía que era cierto, no lo era, y por ello debía presentarse frente al hombre que más tarde se convertiría en el héroe de su primera novela titulada, Mi padre y otros accidentes, editada por Marcel Ventura de la Editorial Planeta y publicada en el año 2016.

“¿Qué tal si los padres son el accidente del que todos salimos vivos?” Se pregunta Paola mientras emprende un viaje de historias con su verdadero padre. Quien no resulta ser cualquier hombre, su hija ya adulta, descubre por sorpresa que es un piloto, también el único sobreviviente de un lamentable accidente aéreo del Valle del Cauca.

El corazón literario de Paola logra generar una catarsis de perdón, es así como las lágrimas silenciadas por el dolor de recordar su infancia y rememorar el presente, se transforman en palabras y le dan poder a un futuro que lentamente florece entre las visiones de una mujer fuerte. Decidida a salir de la crónica y el reportaje, explora la libertad creativa que le ofrece el género novelístico para contar su historia personal. Toca las distintas anécdotas de colombianos y millones de seres humanos que han pasado por la ausencia de un padre. La escritora nos brinda una comprensión sobre la enorme falta simbólica, psicológica, emocional y espiritual que forma el padre en la vida de los hijos.

Vivimos en un país adolorido por la guerra que no sólo lastima el campo, sino también la ética de las familias. Paola no sólo ha demostrado el poder que tiene el perdón, sino también el cómo el arte puede limpiar, sanar y sembrar esperanza en el cuerpo y la mente del ser humano. Sabemos bien que, a la hora de enfrentarnos al recuerdo o la imaginación de éste, no es nada fácil, una hoja en blanco podría compararse quizá con el frío que deja la partida de alguien que jamás estuvo, o quizá con el miedo de enfrentarnos hacia lo desconocido. Por tal motivo, Paola crea y comparte tres ejercicios de perdón para escribir su novela:

El primero lo llama el Cubo de Rick, el cual trata de entender que todos hemos sido desorganizados en algún momento de nuestras vidas, sentir la necesidad de humanizar la visión que tenemos del otro, saber que la persona es un ser tridimensional, abrazar el perdón sin ficciones, valorar la espiritualidad humana. 

El segundo es la silla vacía. Al no entender cómo funciona la mente de un personaje de su novela, se sienta a dialogar con él o sus propias emociones, aunque éste fuera el odio, acepta el desahogo, la expresión oral que pasa a ser el cuerpo de la palabra escrita. Nos invita a comprender que todos nuestros sentimientos tienen algo por decir, nos recuerda que no debemos impedir hablar con nuestro ser interno, saber que es esencial para el autoconocimiento.

El tercero lo llama El caballero en el perdón, este significa entender que el otro ser no tiene porqué querernos, aunque aparente ser muy difícil para nosotros. El otro no tiene porqué entendernos, ni mucho menos amarnos por cómo somos. En realidad, debemos permitir a los demás ser como son y así mismo ser como nosotros somos. Darle permiso a la persona de marcharse de nuestra vida porque les hace daño. Al perdonarlos, los liberamos y nos liberamos a nosotros mismos.

Aquellos ejercicios no nacen de la teoría, florecen del llanto tras la verdad, después de enfrentar el interior e intentar salvarlo. Sin duda estos ejercicios literarios podrían parecer un poco complejos a la hora de practicarlos, pero sí es cierto que debemos sentir la libertad a la hora de querer ser una palabra escrita, revoloteando entre la paz interior.

Recibamos a continuación a Paola Guevara, la escritora que le ha dado vida al perdón a través del periodismo y la literatura.

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