Lo que pasa en la U

Univalle, espacio de paz y convivencia social

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Martes, 14 Junio 2016
Agencia de Noticias Univalle

 

Tomado de El Tiempo                

Columna de Opinión Fabio Martínez

 

Mal haría nuestra alma máter en seguir conviviendo con prácticas ilegales, que empañan la excelencia académica que hasta ahora nos ha caracterizado.

En una pesquisa ordenada por el rector de la Universidad del Valle, Édgar Varela, en el campo de la U se acaban de descubrir tres artefactos para hacer explosivos, varios cambuches de drogas y un cultivo de 30 matas de marihuana.

Como en Crónica de una muerte anunciada, esta situación irregular era una verdad que todo el mundo conocía desde hace años, pero que nadie se atrevía a denunciar por temor. Hoy lo ha hecho con valentía el rector Varela.

Desde que soy docente de la universidad, siempre se ha hablado de que en el campo existe un ‘aeropuerto’ con sus pistas de decolaje, un guadal con sus cambuches improvisados y un minicultivo de cannabis.

Esta situación que se acaba de visibilizar va en contravía de la misión de la alma mater, cuyo principio fundamental es, justamente, la formación de jóvenes.

En los años 70, a mi generación le tocó vivir la ‘edad de la piedra’. Método menos agresivo que la ‘edad del fuego’ de la actualidad, pero que, de todas maneras, dejó varios estudiantes muertos.

La medida del rector Varela es acertada y oportuna. Por esta razón, recibió el respaldo unánime del consejo superior, del consejo académico y de la asamblea general de profesores de Corpuv.

El campo de la universidad debe ser un territorio de paz, libre de armas (así sean artesanales), de drogas y de agentes extraños a la comunidad universitaria que quieren imponer la ley de la selva. Debe ser el espacio privilegiado del saber y el conocimiento.

Por esta razón, ante los últimos acontecimientos, las directivas crearon una mesa de diálogo donde participan profesores, estudiantes y trabajadores, con el objeto de convertir a la institución en un espacio de estudio y convivencia social.

La mesa de diálogo debe pensar en una intervención del campo para que aquellas zonas vedadas a la comunidad se integren y pasen a ser sitios de aprendizaje, lúdica y recreación de la comunidad universitaria.

Si el país se apresta a firmar un acuerdo de paz con las Farc, mal haría nuestra alma mater en seguir conviviendo con estas prácticas ilegales, que empañan la excelencia académica que hasta ahora nos ha caracterizado.

Adenda: el escritor bogotano Gonzalo Márquez Cristo, quien hizo de su vida una obra de arte, acaba de morir a la edad de 53 años. A los 20, Gonzalo Márquez abandonó la carrera de economía y se dedicó de lleno a la poesía, sosteniendo junto con la escritora Amparo Osorio la Editorial Común Presencia y el periódico virtual Confabulación. Paz en su tumba.

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