Medio Ambiente

Caña y ganado, economías insostenibles para el Valle

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Lunes, 13 Abril 2015
Agencia de Noticias Univalle

¿Catastrofista?  No, realista. Así se mostró frente al futuro del Valle del Cauca el ingeniero agrónomo australiano Douglas Laing, quien trabajó en el  Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), de Palmira, entre 1974 y 1993.

Laing, agrónomo de la Universidad de Queensland (Australia) y Ph.D, en Climatología Agrícola y Fisiología de Cultivos de la Universidad Estatal de Iowa (EE.UU.), dictó la semana pasada, en el marco del espacio las “Charlas de los Viernes” que organiza la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Valle, su conferencia: “El futuro colectivo en el valle geográfico del río Cauca. Proyecciones al 2065: sostenibilidad agrícola, ambiental, económica y social”.

Desde su llegada a Cali, Laing ha mostrado interés en la situación de las cuencas y ecosistemas de la región. Ante un auditorio de estudiantes e investigadores, el agrónomo australiano habló de la importancia para la región de pensar el futuro de la región en términos de sostenibilidad agrícola y ambiental.

Para Laing, lo más importante fue advertir, a través de sus análisis, sobre las dificultades que deberá afrontar esta región del país sino se aceleran los cambios en la forma de explotar la tierra en el valle geográfico del río Cauca por parte de ganaderos y cañicultores.

“El gran problema del valle geográfico en el  futuro –advirtió el especialista durante su conferencia– es que los cañeros están acabando con el último reservorio de agua subterránea de la región, que es irremplazable”.

Según Laing, el sector cañicultor del Valle está recurriendo, para el riego de la caña, al agua fósil  ubicada entre 200 y 500 metros de profundidad.

“Es un agua de gran calidad, costosísima de bombear, con más de 20 mil años de edad y no recargable en nuestro tiempo; que podría resultar vital para el futuro de la región, especialmente en tiempos de cambio climático, con eventos de El Niño cada vez más fuertes y frecuentes”.

Según información suministrada por el Instituto Cinara de la Universidad del Valle, el 88% del agua que se utilizó, en 2008, para el riego de la caña en el Valle del Cauca fue extraída de las Unidades A y C, siendo la Unidad A agua superficial y la C la más profunda. La intermedia (Unidad B) es tierra arcillosa, sin acuíferas importantes.

Citando a la CVC, Laing sostuvo que “las  aguas de la Unidad C son preciosas para nuestro futuro”, pero en realidad las aguas de la Unidad A (~50 años de edad)  y C (~20 mil años) son bombeadas al mismo tiempo por medio de pozos profundos de hasta 450 metros de profundidad.

“Están secando el agua preciosa que seguro vamos a necesitar más adelante sin que se haga mayor cosa para evitarlo”, afirmó Laing.

“Con el cambio climático y el fenómeno de El  Niño cada vez más extremo, esa agua va a hacer mucha falta. La gente va a necesitarla para sus necesidades básicas  y no la va a tener de seguir explotándose como ahora”.  

De hecho, esta semana se conoció que, además de la Costa Atlántica, el Valle del Cauca y la región Pacífico serán los más golpeados en el país por el cambio climático. “Lo que está pasando en California (EE.UU.) es un fiel espejo de lo que podría ocurrirnos  aquí”, señaló Laing.

Pero el experto no se quedó en la crítica a las formas de explotación agrícola y propuso, como salida a una crisis futura por la falta del recurso, el desplazamiento a otras regiones del país de la caña de azúcar y la ganadería extensiva.

“Es una cosa que el Gobierno nacional tiene que poner en marcha mediante políticas, con el Ministerio de Agricultura a la cabeza”, dijo.  ¿Cómo? “Acabando con los soportes y nivelando los precios del azúcar y etanol carburante en Colombia con los precios mundiales”.

Además de la falta de agua a corto plazo, otro problema que enfrenta la cañicultura de la región es la competencia de Brasil, país que cuenta con más de 9 millones de hectáreas sembradas de caña, buena parte de ellas sin riego.

“Mientras en Brasil no requieren de riego, para los cañeros del Valle este rubro representa más del 50% de los costos de producción, lo que incluye la extracción del agua de los pozos profundos, lo que la hacen insostenible”.

Ante un expectante auditorio, Laind dijo que “los precios del azúcar producidos en la región no serán competitivos, especialmente por la competencia de la gigantesca industria de la caña brasileña”.

Para Laing es clave que el Valle del Cauca explore su vocación hortofrutícola. “Sería una jugada estratégica: 40 municipios, con su diferentes vocaciones, conectados a través de una magnífica malla vial existente, exportando frutas, pulpa de frutas y subproductos como flores exóticas y plantas ornamentales”.

Según el experto, hay muchas variables que juegan en contra de la caña: además de que cada vez es más cara producirla por el costo y la dificultad del agua, su demanda per cápita es cada vez menor por la percepción de los problemas de salud que acarrea su consumo.

“Desde el punto de vista social tampoco es mucho lo que aporta a la región”, dijo Laing, quien con cifras en la mano dijo que “el sector cañicultor solo genera en el Valle 35.053 empleos, con tendencia a la baja ante la cada vez mayor tecnificación del sector”.

“La caña debe desaparecer del valle geográfico del río Cauca durante los próximos 30 a 50 años para asegurar la capacidad productiva de la región”, señaló tajante.

Para ello, “será necesario implementar políticas de producción, incluyendo el sector minifundista, conectado en cadenas productivas con el mercado internacional y nacional de frutas y hortalizas, y probablemente arroz orgánico y flores exóticas, entre otros rubros apropiados”.

“Este es un clima maravilloso para la producción hortofrutícola”, enfatizó.

“La caña y el ganado –agregó– se pueden ir para los Llanos Orientales donde hay más de 6 millones de hectáreas aptas para los cultivos y el pastoreo de ganado”, reseñando la importancia de conectar, mediante vía transversal, a Puerto Carreño (Vichada) con Buenaventura (Valle).

“Es una pena que aparentemente el 80% de los contenedores que llegan al Puerto con mercancía procedente del resto del mundo, se regresen vacíos a sus sitios de origen”, dijo. “No puede ser que la región esté perdiendo esta oportunidad de exportar por falta de políticas claras”.

“Hay que preparar al valle geográfico para  reemplazar la producción de caña por cultivos más competitivos, y a la ganadería extensiva de sus laderas por bosques que nos aseguren la producción de agua”.

Sobre la ganadería extensiva, insistió en la necesidad de cobrar un impuesto duro por cada vaca que haya en los predios. “Es la única manera como se va a acabar con eso y a recuperar las tierras que hoy están erosionadas y por eso generando problemas en la parte plana durante el invierno”.

“Ni los ganaderos de las laderas ni los cañeros van a cambiar por altruismo”, señaló Laing. “Lo van a hacer por fuerza económica, y en eso el Estado colombiano puede llevar la delantera tomando decisiones políticas que le ofrezcan un mejor futuro a todos y no a unos pocos”.

“El futuro del Valle del Cauca son las frutas, las hortalizas, las legumbres, las flores. Y en la zona de ladera bosques naturales de protección y bosques comerciales, y cultivos como la  mora y otros en sistemas sostenibles con riego moderno de goteo”.

Sobre el manejo del agua, Laing reseñó la importancia de realizar algunos cambios en los estatutos y la organización de la CVC para hacer de ella una entidad más eficiente en la administración y protección del recurso de agua: “El agua será un asunto vital para la región cuando se vuelvan más drásticos los episodios de Los Niños”.

Por eso, se mostró partidario de imponer un impuesto al uso del agua con los que se puedan fortalecer las políticas de investigación en las universidades en este campo. “Hay que mejorar la imagen de la agricultura en las universidades. Crear un estímulo entre investigadores y técnicos”.

De hecho, hizo énfasis en la necesidad de que la región se especialice en cultivos libres de herbicidas y pesticidas. “El Valle debe procurar un mercado de productos verdes, libres de contaminantes, que son los más valorados en los mercados internacionales”.

“Necesitamos que, mediante políticas, se obligue a los cañeros a salir del valle geográfico del río Cauca. Eso sumado a la nueva fuente de riqueza –la horticultura– le permitirá generar muchos más empleos y bienestar social a toda su población, y frenar esa migración del campo a las grandes ciudades  por falta de trabajo en los pequeños municipios,  con las secuelas conocidas en las zonas urbanas”, concluyó.

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