Medio Ambiente

Pescado contaminado en la mesa de las mujeres más pobres de Cali

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Lunes, 25 Septiembre 2017
Agencia de Noticias Univalle

Tomado de El Espectador.

Investigadores de la U. del Valle detectaron cadmio en el pescado que consumen las mujeres en edad fértil en el distrito de Aguablanca.

Roger Figueroa, Diana Caicedo, Ghisliane Echeverry, Miguel Peña y Fabián Méndez, todos investigadores de la Universidad del Valle, sabían, por la literatura médica, que la contaminación del agua y de los alimentos con metales pesados como el plomo, el cadmio y el mercurio constituye uno de los principales riesgos para muchas poblaciones alrededor del mundo. Era fácil sospechar que el distrito de Aguablanca, al suroriente de Cali, no sería una excepción.

Tenían razones obvias para fijar su atención ahí. Por el oriente, el enorme distrito donde vivien 602.401 habitantes, es decir, el 27 % de la población urbana, la mayoría de bajo nivel socioeconómico, bordea el río Cauca, contaminado por muchos años con aguas residuales municipales e industriales y escorrentía agrícola. Por el sur, el distrito limita con el antiguo vertedero de residuos sólidos municipales (basurero de Navarro). Uno de los mayores focos de contaminación de Colombia.

Los investigadores decidieron recolectar información y estudiar los patrones alimenticios de 233 mujeres en edad fértil, no embarazadas, residentes en este distrito de Aguablanca. Todas voluntarias. Querían entender mejor la relación entre la condición socioeconómica, los patrones de alimentación y la exposición a metales.

“En los alimentos muestreados se encontró cadmio, aunque por debajo de los niveles reglamentarios, en tres muestras del pescado denominado ‘manteco’”, señalaron los autores en un trabajo publicado en la revista Biomédica del Instituto Nacional de Salud. El problema de este hallazgo, es que la mayoría consume pescado al menos una vez por semana y casi una quinta parte de ellas lo hace en las tres comidas del día, en mayor medida en el almuerzo.

También detectaron que el “el 11,1 % de las mujeres que consumía ‘manteco’ (Peprilus snyderi) una vez o más por semana lo adquiría en los expendios que resultaron positivos para cadmio y la mitad de ellas era de raza negra.

“La población de estudio tuvo acceso a alimentos contaminados con metales pesados. Esto, sumado a las características metabólicas de las mujeres y a sus condiciones socioeconómicas, incrementó su exposición y vulnerabilidad frente a los efectos de la contaminación”, anotaron los investigadores.

Los efectos en la salud, documentados por agencias mundiales como la Agency for Toxic Substances and Disease Registry y la Organización Mundial de la Salud, incluyen principalmente los daños en los sistemas neurológico, cognitivo o reproductivo y, además, diferentes tipos de cáncer. La mayor preocupación, señalaron los autores del trabajo, son los posibles efectos a largo plazo de la exposición crónica a estos contaminantes.

La investigación hace pensar a que siguen ingresando alimentos contaminados al distrito de Aguablanca, como ya se había mencionado en anteriores estudios y que, además, en el caso del pescado, provienen no solo del mercado nacional (Buenaventura, Tumaco, Magdalena, Neiva) sino también de Ecuador, Perú, Uruguay y Argentina, e incluso de países más lejanos como China y Vietnam. Estos productos podrían también puede estar vendiéndose en otras zonas de la ciudad, no solo en Aguablanca.

Los investigadores, basados en este y otros estudios previos, consideran que se debe implementar un sistema de vigilancia de los alimentos que se consideran de riesgo para la salud por su capacidad de acumular metales pesados. Una tarea en la que deberían participar de forma más rigurosa el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, la academia, las secretarías municipales de salud, el Instituto Colombiano Agropecuario, el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural y el Ministerio de Agricultura.

“La comunicación y la educación de la comunidad sobre las rutas y vías de exposición a metales pesados y pesticidas, y su riesgo para la salud, es una tarea importante”, explicaron y para ello sería vital definir las rutas de distribución del pescado proveniente del río Cauca y de otras fuentes.

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