Universidad y Región

Universidad y posconflicto: el reto es formar actores de paz

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Jueves, 04 Junio 2015
Agencia de Noticias Univalle

¿Cuál debería ser el papel de la academia en el posconflicto? Una reflexión.

Por: Diego Alejandro Guerrero para el Periódico Campus

La universidad colombiana ha jugado un papel activo en los procesos históricos, reflexionando, analizando para explicar el origen y las causas de las violencias en Colombia, y en particular, del conflicto político armado.

Los académicos, al igual que las universidades, deben ser actores participantes de la paz, de la sostenibilidad de la misma y el trabajo del posconflicto. Así apunta José Joaquín Bayona, profesor del Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos del Instituto de Educación y Pedagogía de la Universidad del Valle, sociólogo, doctorando en Gestión de Paz y Resolución de Conflictos.

La academia ha estado presente en los procesos de paz, participando a través de unas comisiones de análisis. Como producto del informe de una de esas comisiones se publicó “La violencia en Colombia” de Monseñor Germán Guzmán Campos, en que participaron el padre Camilo Torres Restrepo, Orlando Fals Borda, Andrew Pearse y Roberto Pineda Giraldo, de la entonces recién fundada Facultad de Sociología de la Universidad Nacional, además del jurista Eduardo Umaña Luna.

La publicación le da un estatus científico a la violencia que surge a partir del Bogotazo y va hasta el Frente Nacional en el año 62. El libro hace una sistematización del proceso de las violencias, que hasta el momento se habían trabajado básicamente por la literatura testimonial. Era un fantasma que asolaba las regiones y no había responsables, actores, víctimas, escenarios ni caracterización del fenómeno.

A mediados de los 80, como producto de otra comisión, se publicó “Colombia, Violencia y Democracia”, libro en el que profesores de la Universidad del Valle, como Álvaro Camacho Guizado y Álvaro Guzmán Barney participaron junto a otros académicos para dar una lectura social al problema de las violencias. Ya no se trataba solo de violencia política, sino que se dijo que las violencias que nos estaban matando eran las que ocurrían en las calles y los campos, y que el antídoto era la democracia.
Una tercera Comisión en la actualidad publicó el informe “¡Basta ya!”. Esos son activos importantes de la academia para la construcción de paz.

La Universidad del Valle tiene, además, un antecedente muy importante como actor constructor de la paz. Luego de la desmovilización de grupos como el M-19, Quintín Lame, EPL, entre otros, y con el trasfondo de la Constitución Política del 91, creó el programa académico de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos, a partir de una iniciativa de los desmovilizados quienes sintieron la necesidad de formarse como gestores y educadores de paz. Univalle fue la única institución de educación superior que acogió este llamado.

El programa inició a finales de la década de los 90, y en su primera fase graduó a 64 exguerrilleros, que actualmente se desempeñan como docentes universitarios, gestores de paz, líderes políticos. En un segundo momento se incluyeron a líderes sociales y comunitarios, y en la actualidad cuenta con jóvenes interesados que quieren ahondar en temas de paz y resolución de conflictos.

Y entonces ¿Qué está pensando la Universidad del Valle para este momento histórico en que Colombia se encuentra?

El profesor Bayona señala como un activo importante los 25 especialistas graduados de la Especialización en Gestión de la Paz y los Conflictos, realizada entre Univalle y la Universidad de Granada, así como los 30 estudiantes de universidades colombianas y mexicanas que cursan el doctorado que las anteriores dos instituciones coordinan.

Desde la Universidad del Valle se está construyendo la propuesta “Infraestructura de paz y convivencia para el posconflicto”, que contempla varias iniciativas en los tres aspectos misionales: formación, investigación y extensión. Ese trabajo iniciaría en la Sede Norte del Cauca y luego se extendería a otras sedes regionales. Allí los especialistas y doctores en formación tendrían escenarios para realizar sus investigaciones e intervenciones.

También se contempla la construcción de un Centro de Investigación en Temas de paz, conflictos y reconciliación, conformado por diferentes unidades académicas. “De esta forma – señala el profesor Bayona- vamos a llegar a diferentes poblaciones, porque el trabajo por la paz es amplio, es un campo de frontera, donde confluyen diferentes disciplinas. Esperamos que esas investigaciones sean aplicadas, que participen, por un lado, los desmovilizados, los reinsertados, los actores directos del conflicto, y por el otro, la población afectada, los desplazados y la población que habita los escenarios de guerra; las víctimas”.

Con la firma del proceso de paz se acaba la guerra, pero no los conflictos. “El conflicto es disputa por intereses, necesidades, percepciones diferentes; esto es sano, es necesario. El problema es cuando el conflicto se resuelve mediante métodos violentos y no por una negociación pacífica. En este país nos acostumbramos a una cultura de la violencia. La idea es trabajarlos mediante una salida pacífica, negociada, de entendimiento. El posconflicto se ubica ahí, en la construcción de paz, en atender los conflictos, en transformar el modelo social, político y económico, qué origina las guerras y las violencias”, concluye.

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