Las edificaciones son, hoy en día, el lugar donde mayor número de horas se permanece, independiente del uso o función que en ellas se desarrolle; por lo tanto, sus condiciones deben garantizar su operación, funcionalidad, buenos niveles de seguridad y habitabilidad, para que sean confortables, saludables y adecuadas a las tareas que se realicen en las mismas. Además, deben cumplir con las condiciones establecidas de antropometría, ergonomía, iluminación, etc., de acuerdo con la normativa en prevención de riesgos.
Estas como todo objeto físico, son vulnerables ante las acciones externas, es decir las que se generan en el entorno donde se localizan, y las internas, que son
inherentes a su materialidad, las cuales inciden en mayor o menor grado y por lo tanto resultan ser más o menos importantes, pero inevitables.
Durante su vida útil, las edificaciones están expuestas a acciones degradantes de origen natural o antrópico, las cuales causan daños y deterioros de distinto orden, importancia y frecuencia, que alteran las condiciones, de estabilidad, apariencia y funcionamiento que tenían al ser dadas al servicio. Los vacíos y las inconsistencias en los procesos de planificación, diseño, tecnología y los materiales utilizados en su ejecución, por un lado, y el uso funcional de las mismas a lo largo de su vida útil, por otro, hace que vayan sufriendo deterioro, lo que obliga a realizar intervenciones en diferentes momentos, a pesar, incluso, de un adecuado mantenimiento.
A nivel nacional y mundial el sector de la construcción y los gobiernos, a través del establecimiento e implementación de normas, procuran mejorar la sostenibilidad de las edificaciones para garantizar su vida útil, las condiciones de seguridad y habitabilidad. Los errores y fallas que se presentan tienen origen en su proceso de producción, son de orden proyectual, construcción o conservación, y con el tiempo se convierten en una amenaza para la estabilidad de la edificación, la seguridad y la salud del hombre y, por leves que sean, son un factor perturbador físico y sicológico del confort ambiental.
El libro Degradación, Daños, Lesiones en la Edificación, el Estudio patológico, se origina a partir de la experiencia profesional e investigativa del autor en el campo de la construcción, y del trabajo realizado por el Grupo de Investigación AMSESTRA, categoría "B" de Colciencias 2017, del que fui coordinador; igualmente, recoge el análisis de documentos relacionados con inspecciones técnicas, factores de degradación, daños y lesiones, y el estudio de las patologías propias de las edificaciones y aquellas producto de eventos tanto naturales como antrópicos.
Partiendo de este abordaje se establecen protocolos y metodologías para realizar el estudio patológico de la edificación mediante su inspección, diagnóstico y la
formulación de procedimientos para su posterior intervención, y se dan los elementos conceptuales para reconocer a la obra arquitectónica como un organismo que nace, crece y se deteriora hasta fenecer en el cumplimiento de su ciclo de vida útil.
Editado en el 2019 por el programa editorial de la Universidad del Valle, no es un libro escrito a la medida de la situación vivida con el terremoto del pasado 10 de agosto de 2026, es una referencia importante que contribuye a su caracterización, da elementos hacia la realización de acciones en ese sentido, siendo conscientes que esta no solo es producto de la naturaleza, sino de origen humano, decisiones sobre dónde se construye, cómo se construye, en cuáles condiciones, lo que implica considerar las características del suelo, la edificabilidad, la viabilidad constructiva y el control en todas las fases del proceso de producción de obras de edificación.
Por: Luis Humberto Casas
Profesor jubilado Escuela de Arquitectura












