El pasado 10 de agosto, hace un mes, las entrañas de la tierra rugieron. Noventa segundos eternos, que fueron como el “fin del mundo”, transformaron para siempre nuestras vidas. Con el susto inicial, cuando buena parte de las comunicaciones colapsaron, comenzamos a ser conscientes de la magnitud de la tragedia: personas con vida debajo de toneladas de escombros, fallecidos, edificios colapsados, viviendas destruidas, mascotas deambulando. Para muchos el mundo cambió en cuestión de segundos. El balance es de muchas pérdidas humanas y de daños materiales de grandes proporciones. Según el Gobierno Nacional la reconstrucción puede tardar dos o tres años y el costo rondará los 40 billones de pesos.
Hoy, a un mes del sismo, quiero exaltar los conmovedores gestos de solidaridad de la sociedad y, en especial, de nuestra comunidad univalluna. Apenas había cesado el temblor cuando decenas de personas, gentes del común, estudiantes, egresados, funcionarios y profesores de nuestra institución -y antes de que llegasen los rescatistas profesionales-, se volcaron a los lugares donde había colapsadas muchas edificaciones para salvar las vidas de quienes estaban bajos los escombros a costa de sus integridades físicas.
Desde el momento del colapso del Área de Pediatría del Hospital Departamental Universitario Evaristo García, médicos, internistas y practicantes salvaguardaron la vida de los pacientes y, con el apoyo de la Universidad, improvisaron un lugar de atención en el Centro Deportivo Universitario de la Sede de San Fernando. Al lado, por iniciativa de los estudiantes, surgió un centro de acopio que se convertiría en punto de referencia de la estrategia Univalle Contigo.
Desde la Rectoría de la Universidad del Valle, con la participación articulada de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario y la Vicerrectoría Administrativa, se fortaleció esta estrategia que puso al servicio de la comunidad universitaria, y de los diferentes municipios de la región, toda la capacidad institucional para responder de manera solidaria, coordinada y oportuna a las necesidades derivadas de la emergencia. A través de esta iniciativa se articularon capacidades académicas, técnicas, administrativas y humanas para fortalecer la gestión institucional, canalizar los apoyos y brindar acompañamiento a las personas y comunidades afectadas, reafirmando el compromiso social de la Universidad del Valle con el cuidado, la presencia activa y la construcción colectiva de respuestas frente a las situaciones que hoy nos convocan.
A través de la estrategia Univalle Contigo, aplicada en Cali y en las sedes regionales, la Universidad ha identificado y priorizado necesidades, canalizado ayudas y articulado respuestas con organizaciones e instituciones locales en distintos municipios. Cali, Buenaventura, Roldanillo, El Águila, y diferentes municipios del Valle del Cauca hicieron parte del recorrido en el que la Universidad del Valle entregó respuesta integral y solidaria frente a la emergencia. Esta movilización reafirma el compromiso social de la Universidad del Valle con el territorio y su capacidad para contribuir, desde una perspectiva multidisciplinaria, no solo a la atención inmediata del momento crítico, sino también a la recuperación y reconstrucción del departamento en ámbitos como vivienda, infraestructura, agua y saneamiento, educación, salud, bienestar psicosocial y desarrollo económico.
De acuerdo con la encuesta de la caracterización de las afectaciones y necesidades de docentes y personal administrativo de la Universidad del Valle, la principal secuela del terremoto se concentra en la salud emocional, aunque también se identificaron problemas en el estado de las viviendas. Este insumo tuvo como propósito la orientación la toma de decisiones y la definición de acciones institucionales diferenciadas en salud emocional, vivienda, cuidado y acompañamiento, atendiendo las brechas y particularidades de los grupos y territorios más afectados. Sabemos, como lo dijimos antes, que los efectos del sismo tienen ante todo una dimensión humana. Detrás de cada daño, existe una persona, una familia y una historia que requieren acompañamiento, solidaridad y solicitan respuestas oportunas.
El Consejo Académico ha tomado varias decisiones para enfrentar las afectaciones que dejó el sismo. Dichas decisiones han tenido como principio fundamental la salvaguarda de la vida de todos los miembros de la comunidad universitaria como el valor supremo que debe guiar nuestro accionar. A estas alturas, la Universidad cuenta con un diagnóstico de las afectaciones que el terremoto produjo en la comunidad universitaria, de los daños producidos en la infraestructura física y con un plan preliminar para recuperarla con un estimativo inicial de los costos.
Nuestro propósito es avanzar, en el menor tiempo posible y de manera gradual y segura, hacia la recuperación de las actividades académicas, administrativas, investigativas y de extensión y proyección social en todos los campus de la Universidad. En algunos espacios que se pueden usar, porque no fueron afectados, ha comenzado a laborar parte del personal administrativo. Lo más probable es que en el mes de octubre, con el beneplácito del Consejo Académico y con el concepto técnico de los expertos, retornemos a las clases presenciales.
La Rectoría reitera su sentimiento de pesar y solidaridad a todos los miembros de la comunidad universitaria que perdieron a sus seres queridos y que fueron damnificados por el sismo. Asimismo, enfatiza en que se están haciendo los mayores esfuerzos, en la medida de las capacidades institucionales, para contribuir en la superación de las dificultades por las cuales están pasando.
Les recordamos que no están solos.
Guillermo Murillo Vargas, PhD
Rector
Cali, 10 de septiembre de 2026












