Por:
Selen Arango Rodríguez
Profesora de la Escuela de Educación y Pedagogía de las Ciencias Sociales y Humanas
Adriana Anacona Muñoz
Profesora Escuela Educación, Cultura y Comunidad
Facultad de Educaciòn y Pedagogía
La prevención de las violencias basadas en género en contextos universitarios no puede reducirse a la implementación de protocolos o rutas de atención. Es, ante todo, un proceso que exige cuestionar de manera sostenida la cultura patriarcal que las produce y las normaliza. Para que este cuestionamiento sea efectivo, las estrategias de prevención deben nacer de una formación en género que permita a quienes integran la comunidad universitaria nombrar estas violencias, reconocer su existencia y comprender los mecanismos a través de los cuales operan en la vida cotidiana de la institución.
Esto implica diseñar acciones que intervengan en las construcciones que las personas tienen sobre sí mismas y sobre los otros: las ideas aprendidas acerca de lo que significa ser hombre, mujer, persona trans, no binaria o queer; las formas de relacionamiento que se consideran naturales o aceptables; y los estereotipos de género que, con frecuencia, permanecen invisibles precisamente porque han sido interiorizados como sentido común.
Los anteriores apartados hacen parte de la ponencia Educar en género: la transformación que nos debemos como facultad, presentada por la profesora Selen Arango Rodríguez durante la instalación del Comité de Género de la Facultad de Educación y Pedagogía (FEP). Este Comité se constituyó el 22 de octubre de 2025, en cumplimiento de la Resolución de Rectoría No. 2853 del 9 de septiembre de ese mismo año. El acto de constitución fue presidido por el profesor Edwin Germán García Arteaga, decano de la FEP y por la profesora Rosa Emilia Bermúdez Rico, coordinadora de la Política de Género de la Universidad.
Desde sus primeros pasos, el Comité asumió con claridad su horizonte: no llevar casos de la ruta de atención de violencias basadas en género, sino enfocarse en la dimensión formativa y de sensibilización con perspectiva de género y enfoque interseccional. Este quedó integrado por representantes de distintos estamentos de la Facultad: docentes, personal administrativo, estudiantes, colectivas feministas y trabajadoras universitarias.

Foto 1. Instalación del Comité. 22 de octubre de 2025.
La estructura organizativa: cómo nos vamos organizando
Luego de contar con una cuenta de correo institucional y como resultado de las primeras reuniones de trabajo y de sus primeras actividades, el Comité define una estructura de funcionamiento basada en la distribución de responsabilidades entre sus integrantes y a partir de los alcances definidos en la Resolución de Rectoría No. 2853. Se establecen las siguientes funciones, las cuales cuentan con una queriente1:
-Coordinación pedagógica: Vela por la coherencia formativa de las actividades del Comité, asegurando que estas respondan a los propósitos educativos y al enfoque de género que orienta el trabajo colectivo. Desarrolla informes sobre el Comité.
-Coordinación de responsabilidad estratégica Bienestar Incluyente e interculturalidad: Representa y articula el trabajo del Comité en el marco del Plan de Desarrollo de la FEP, el cual responde al Desafío 4 del Plan Estratégico Institucional de la Universidad del Valle,
-Coordinación general de encuentros: Implica la reserva de espacios, la convocatoria a las reuniones, el seguimiento a las actividades del Comité y, de manera fundamental, el cuidado del sentido y horizonte del Comité como espacio colectivo.
-Diseño pedagógico de actividades: Define las consideraciones y estrategias educativas pertinentes tanto para los distintos públicos a los que se dirigen las actividades como para los contenidos y metodologías que se empleen.
-Diseño logístico: Determina los requerimientos de cada actividad en términos de personas, recursos materiales y tiempos, e incluye la gestión de préstamos de elementos a la FEP cuando sea necesario.
-Administración de recursos: Gestiona los recursos disponibles y trabaja en la consecución de alianzas estratégicas, para lo cual se requiere un conocimiento amplio de los procedimientos y actores institucionales de la Universidad del Valle.
-Administración del correo electrónico: Responsable de la lectura oportuna de los correos institucionales del Comité y de su remisión a las integrantes correspondientes según el asunto tratado o la instancia de la Universidad a la que deba dirigirse, como el Área de Atención a Violencias de Género. Y verifica la validez de la información que se remita.
-Comunicaciones: Tiene a su cargo el diseño de piezas gráficas, la divulgación de las actividades y el mantenimiento de un calendario actualizado de eventos relacionados con el género en la Universidad del Valle.
-Desarrollo de actas: Función rotativa entre las integrantes. La persona encargada en cada reunión será informada con anticipación. El acta constituye la memoria institucional del Comité y su elaboración es una responsabilidad compartida.
Gestión del Comité de Género de la FEP
Como parte de sus compromisos para conmemorar el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, se desarrolló un espacio pedagógico estructurado por un circuito de tres estaciones denominado Estaciónate: una ruta contra las VBG.
La jornada fue una experiencia que desbordó lo planeado para convertirse en algo más valioso: un encuentro colectivo en el que la Facultad se detuvo, literalmente, a conversar sobre las violencias basadas en género como una forma para dar a conocer la ruta para la prevención de las VBG de la Universidad. El diseño del circuito de estaciones —la serigrafía en la entrada, la ruleta y el tendedero, y el espacio de relatos y voces en el Salón Cultural— logró que personas que simplemente transitaban por la FEP se convirtieran en participantes activas, y que quienes llegaron con disposición encontraran un lugar donde su experiencia tenía cabida. La estación de serigrafía, atrajo a la comunidad con la fuerza de lo sensible y lo visible; la ruleta abrió preguntas sobre las violencias que muchas personas no se habían formulado antes; y el espacio de lecturas permitió el encuentro con narrativas y poemas escritos desde una perspectiva de género. Que docentes, estudiantes y personal administrativo se sumaran a esa conversación fue uno de los signos más elocuentes de lo que puede ocurrir cuando los espacios formativos se abren, se ubican en el tránsito cotidiano y se sostienen con cuidado colectivo.

Lecturas. Estaciónate: una ruta contra las VBG. 26 de noviembre de 2025.
Una de las apuestas más significativas del Comité es su proceso de formación interna. Se acordó que cada integrante aporte desde su saber particular y lidere una sesión formativa para el grupo, con el fin de fortalecer el sustento conceptual y político que orienta el trabajo colectivo. Los temas proyectados para este proceso son: el abordaje de la categoría de Género, de los feminismos contrahegemónicos, masculinidades no hegemónicas, las violencias basadas en género y el feminicidio. Este proceso se abrió con las sesiones Género y estructuras de Aprendizaje en América Latina liderada por una estudiante que hace parte del Comité.
La formación interna del Comité es una experiencia que da cuenta de la apuesta del grupo por construir un sustento conceptual compartido desde el cual orientar su trabajo. Su propósito central es comprender el género como categoría social, histórica y política y reflexionar sobre cómo opera como estructura de poder en los sistemas de aprendizaje de la región.
Logros del Comité de Género de la FEP
El recorrido del Comité de Género de la FEP en sus primeros meses de funcionamiento ha sido, ante todo, una experiencia de formación colectiva. Un proceso en el que el grupo fue aprendiendo a organizarse, a definir sus horizontes y a actuar desde una comprensión compartida de lo que significa trabajar la perspectiva de género en una Facultad de Educación y Pedagogía.
Un primer aprendizaje que se puede señalar como logro es que el Comité asume desde el inicio que la formación en género es transversal y que no puede desvincularse de la vida cotidiana e institucional. Esta convicción no es declarativa: orienta el diseño de las actividades, el tono de los encuentros internos y la manera en que el grupo se relaciona con la comunidad de la Facultad. Un segundo aprendizaje se relaciona con el trabajo en grupo en donde nos relacionamos entre los diferentes estamentos que integramos la vida institucional. Un tercero derivó de contar con integrantes con trayectoria en género: esa experiencia acumulada permitió construir una estructura organizativa que no sólo respondiera a las funciones establecidas en la Resolución No. 2853, sino que garantice un funcionamiento colectivo y horizontal, en el que las responsabilidades sean distribuidas y la memoria del proceso compartida. Un cuarto logro ha sido identificar dos escenarios institucionales concretos: la Semana Maestra y la conmemoración del 25 de noviembre, como espacios de incidencia pedagógica del Comité en la vida de la FEP, lo que le permite focalizar su plan de trabajo y proyectarse con mayor claridad. Finalmente, un quinto aprendizaje, quizás el de mayor alcance institucional, fue la decisión del Comité de articularse al Plan Estratégico de Desarrollo de la Universidad y al de la FEP a través de la Mesa 4 de Bienestar Incluyente, asumiendo el análisis institucional y la elaboración de propuestas que puedan ser consideradas estratégicamente en estos planes, con asignación de recursos que garanticen la sostenibilidad de su trabajo más allá de la voluntad de sus integrantes.
La pedagogía liberadora lleva a la transformación y para lograrlo requerimos de una apertura total que integre mente, cuerpo y espíritu. Esto implica espacios emocionantes donde quienes median se comprometan con procesos de autorrealización, sean vulnerables y compartan sus historias, eliminando la figura omnisciente y distante aún muy presente en la universidad. La educación es un acto fundamentalmente político orientado hacia la liberación y la concientización.
Fragmento de Educar en género: la transformación que nos debemos como facultad, Selen Arango Rodríguez
1. En el lenguaje institucional al asignar responsabilidades se usa el término "doliente", si queremos superar las violencia y honrar el esfuerzo y compromiso que tiene contribuir a cambios estructurales, como implica superar la VBG, en nuestro caso decidimos asignar la noción de "queriente".












