Cali y el Valle investigan en salud

Sector académico de Cali y Valle del Cauca se une en el mayor evento de investigaciones en salud de la región

Por primera vez en la historia de la región, 25 universidades de Cali y el Valle del Cauca con programas en salud, junto a entidades del gobierno departamental y distrital, se han aliado para organizar el XXVI Simposio de Investigaciones en Salud. Este evento académico, que se llevará a cabo del 16 al 20 de septiembre de 2024, contará con la participación de 22 ponentes internacionales y 112 ponentes nacionales y locales, quienes presentarán los resultados de 215 investigaciones a través de presentaciones orales, conferencias además de 80 pósters.

Bajo el lema “Cali y el Valle investigan en Salud,” el Simposio se desarrollará de manera simultánea en ocho lugares clave de la región: Universidad del Valle Sede San Fernando, Hospital Universitario del Valle, Fundación Valle del Lili, Clínica Imbanaco, Universidad Santiago de Cali, Escuela Nacional del Deporte, Universidad Libre, y el Hospital Tomás Uribe Uribe de Tuluá.

Este evento es reconocido como el más grande en el ámbito de las investigaciones en salud de la región, gracias a la colaboración sin precedentes entre las universidades, instituciones de salud y organismos gubernamentales. Además, ICETEX se ha vinculado al Simposio, destacando la relevancia de este evento
para la comunidad académica y científica.

Un poco de historia

El Simposio de Investigaciones en Salud fue creado en 1999 por la Facultad de Salud de la Universidad del Valle con el objetivo de promover la exploración científica en la región. Desde sus inicios, el Simposio ha trascendido su propósito inicial, consolidándose como un espacio de innovación y diálogo académico, que cada año reúne a destacados ponentes nacionales e internacionales y ofrece, de manera abierta al público, diversas actividades académicas y sociales.

Además de los aliados que harán parte del Simposio en su vigésima sexta versión, este año se realizarán 16 salas temáticas con tópicos de actualidad y pertinencia en salud y áreas afines, de las cuales destacan: Salud Materna, Genómica y Genética, Ergonomía e Inteligencia Artificial, Atención Primaria en Salud, Innovación en Simulación, Salud Mental, entre otras. La programación incluye actividades en los campus de las instituciones aliadas, resaltando la colaboración interinstitucional y la diversidad de conocimientos y experiencias compartidas.

El XXVI Simposio de Investigaciones en Salud promete ser un evento de gran impacto para la comunidad científica y la sociedad en general, fortaleciendo las redes de investigación y cooperación en la región.

Arte dramático, un motor de cambio social y cultural en Buenaventura

Por: Juan Carlos Osorio Molano
Coordinador Licenciatura en Arte Dramático
Universidad del Valle seccional Pacífico.

En medio de un entorno marcado por la violencia y empobrecido por la falta de oportunidades, los jóvenes de Buenaventura han encontrado en el arte dramático un refugio, un espacio de resistencia y una herramienta de transformación personal y colectiva. El Programa de Licenciatura en Arte Dramático de la Universidad del Valle, seccional Pacífico, se ha convertido en un faro de esperanza para estos jóvenes, quienes a través del teatro han logrado desafiar las adversidades de su entorno y proyectar sus sueños hacia un futuro mejor.

Desde su creación en 2010, en cabeza de los maestros Alejandro González Puche, Gabriel Uribe, Everett Dixon y Manuel Viveros, así como con el incondicional apoyo del entonces director de la sede Pacífico, Jesús Glay Mejía, el programa ha desempeñado un papel crucial en la formación de artistas que, además de perfeccionar su técnica y dominio
escénico, han aprendido a utilizar el teatro como un medio para enfrentar y narrar la realidad compleja de su territorio. La historia del programa está profundamente vinculada con la comunidad, comenzando con el Taller de Formación de Jóvenes Creadores en 2004, que tenía como objetivo convertir la educación artística en una experiencia creativa permanente, enraizada en las necesidades y características del Pacífico colombiano.

Este programa se ha consolidado como un pilar fundamental en el desarrollo social y cultural de Buenaventura. Desde su creación en 2010, la Licenciatura ha trabajado incansablemente para adaptar las principales corrientes teatrales al contexto específico del Litoral Pacífico, desarrollando una dramaturgia que no solo refleja las realidades afrocolombianas, sino que también potencia el talento local y promueve la identidad cultural de la región.

La violencia en Buenaventura es un problema estructural profundamente arraigado, resultado de la falta de inversión estatal y la presencia de actividades ilícitas en la región. Sin embargo, en medio de este entorno hostil, el teatro ha emergido como una forma de resistencia. Como lo expresó uno de nuestros estudiantes en una clase: "El teatro me ha enseñado a ver más allá de la oscuridad, a encontrar luz en las historias de mi gente, y a creer que es posible un futuro diferente". Este tipo de experiencias no solo ha permitido que los jóvenes canalicen sus emociones y vivencias, sino que también ha sido un medio para recuperar y fortalecer los valores en sus comunidades.

Foto: Johann Philipp Moreno

 

El impacto del teatro en la vida de estos jóvenes no puede subestimarse. Muchos de ellos, después de participar en el programa, han decidido continuar su formación en las artes, convertirse en docentes y líderes comunitarios, y utilizar el teatro como una herramienta de cambio social. Un claro ejemplo es Tatiana Carolina Angulo, quien actualmente es fundadora de la Asociación Arte y Memoria Guasá, una fundación que trabaja con mujeres y niños víctimas de la violencia, empleando el teatro como un agente de reparación psicosocial. Tatiana encontró el teatro por casualidad, cuando su vida estaba destinada a trabajar para sostener a sus dos hijos. Ella, madre cabeza de familia, soñaba tristemente con
viajar a España para trabajar como muchas mujeres lo hacían en su momento, y sostener su hogar en la distancia. Sin embargo, el teatro la atrapó, y allí se quedó. Tiempo después, en 2021, logró viajar a España con una obra de teatro, y al llegar al aeropuerto de Barajas, solo sonreía y recordaba todo lo que el teatro le había regalado y todo lo que quedaba por hacer en Buenaventura.

Otro caso de éxito, de muchos, es el de Miguel Ángel Angulo Díaz, un egresado que actualmente es docente del programa y que encontró en su camino como estudiante en la danza y la dramaturgia un escape para sus sueños. A través de la exploración corporal, Miguel ha construido un camino inexplorado en Buenaventura a través de la Danza Afrocontemporánea, al punto de crear su propio laboratorio, donde reunió a jóvenes para que juntos narren el territorio a través del baile. Este multifacético artista ha publicado libros de poesía y novela, y es por eso considerado por la editorial Kutusoma como uno de los 4 autores emergentes para seguir en 2023.

Y es que, en un territorio como este, donde la falta de infraestructura teatral es notable y donde persisten problemas de violencia y exclusión social, el programa de Licenciatura en Arte Dramático asumió el reto de transformar estas adversidades en oportunidades de creación artística y fortalecimiento comunitario. La implementación de proyectos como la “Temporada de Teatro Mar Adentro”, que se viene realizando desde hace 4 años y que para esta versión tuvo sala llena en todas las funciones de la temporada, con aproximadamente 1.920 espectadores asistentes a los 6 encuentros del evento, ha atraído a un público masivo y demuestra cómo el teatro puede convertirse en un espacio de encuentro y reflexión para la comunidad.

Además, la Licenciatura no solo forma actores y dramaturgos, sino que también prepara a sus estudiantes para ser gestores culturales y docentes, capaces de llevar el Arte Dramático a las escuelas y comunidades de la región. Este enfoque educativo es clave para generar un impacto duradero, ya que los egresados del programa están llamados a convertirse en
líderes culturales que promuevan el desarrollo social y artístico de Buenaventura desde una perspectiva de inclusión y diversidad.

Foto: Johanna Robledo

El éxito de este programa no se limita al ámbito local. Las obras de teatro producidas por estudiantes y egresados han sido presentadas en importantes festivales a nivel nacional e internacional, como el Festival Internacional de Teatro de Cali, el Festival de Teatro Alternativo de Bogotá y la fortuna de llevar por primera vez, en el año 2021, a un grupo de 8 artistas de Buenaventura a la ciudad de Granada en España a participar en el 19° Encuentro de Teatro Universitario organizado por la Universidad de Granada. Este reconocimiento externo subraya la calidad y relevancia de los proyectos artísticos surgidos
en Buenaventura, destacando el papel de la Licenciatura en Arte Dramático como un motor de cambio no solo para la ciudad, sino también para la escena teatral colombiana en general.

La Licenciatura en Arte Dramático de la seccional Pacífico de la Universidad del Valle ha demostrado que el arte puede ser una herramienta poderosa para la transformación social. A través de la educación artística y la creación teatral, este programa está contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa, equitativa y culturalmente rica en Buenaventura, una ciudad que, a pesar de sus desafíos, continúa luchando por un futuro mejor a través de la cultura y el arte.

Ciencia e inteligencia artificial para medir los procesos de polarización en redes sociales

Juan Francisco Díaz y Frank Valencia Pozo fueron invitados al programa radial Sanemos Juntos de la Universidad del Valle, para abordar el tema de "Ciencia e inteligencia artificial para medir los procesos de polarización en redes sociales "

María Adelaida Arboleda, profesora del Departamento de Psiquiatría, Univalle
“Desafortunadamente estamos en un momento de la historia en donde la opinión y las reacciones inmediatas son del orden del día y generalmente esto lleva a que las personas tomen posiciones sin mucha reflexión y más basadas en cosas emocionales, como probablemente son sus bases ideológicas, desde allí actúan y yo diría que desafortunadamente esto termina generando una serie de emociones hacia sí mismo y hacia los contradictores”.

No existe un ser humano que no haya sido influenciado por otro ser humano, ya sea que ese otro ser humano sea un escritor, sea un columnista, sea una periodista, siempre hay alguien, eso es inherente a la condición humana. ¿Qué es lo que resulta preocupante en la vida contemporánea? que la influencia no necesariamente va acompañada de la construcción de un conocimiento reflexivo, sino de opiniones entonces emotivas. Entonces, el influencer que no necesariamente tiene un amplio conocimiento en un tema, hay congresistas que son influencers, realmente uno no tiene claro cuál es como su base teórica, pero mueven a partir de las emociones, mueven a partir de la estética, mueven a partir de otro tipo de cosas que, a la luz de la rapidez de lo contemporáneo para algunas personas, en particular algunos jóvenes, eso les resulta mucho más atractivo que irse a leer un autor. Entonces, me parece que estamos en otro momento, no creo que sea despreciar lo que hay, sino comprender las maneras como se construyen las opiniones actualmente y ver de qué manera ética, una manera como persistente en el programa, se puede acompañar a la sociedad en pleno, en particular a miembros de esta de esa comunidad, como los jóvenes al a una construcción de una opinión que tenga unas bases que les permita elegir.

Juan Francisco Díaz, profesor de la Escuela de Ingeniería de Sistemas de Computación, profesor titular de la Universidad del Valle.
Uno escucha todo el tiempo en la televisión estamos polarizados, pero ¿qué tan polarizados estamos realmente?

Entonces, lo que nosotros hicimos fue inventarnos como una aplicación que es un dispositivo para medir la polarización, es un número entre cero y uno, donde cero significa que no estamos nada polarizados y uno que estamos súper polarizados y cualquier cosa en la mitad significa más o menos polarizados.

Ese es el polarizómetro, un dispositivo, en este caso informático, para medir cuán polarizados estamos sobre un tema objetivamente.

¿Cómo se mide la polarización?
Lo que miden es cuánto esfuerzo habría que hacer para llevar la gente al consenso y ese esfuerzo está medido en función de dos cosas: ¿cuánta distancia hay entre mi opinión y la opinión de modera consenso? ¿Cuánta gente está de un lado del otro? en función de esos dos parámetros, hicimos unas fórmulas para decir cuán difícil sería llevarlos a consenso según esa distribución, en esa tabla y eso es lo que mide la polarización ¿Cuál es el esfuerzo? Cuando el esfuerzo es poquito, quiere decir que estamos poco polarizados y cuando el esfuerzo es mucho, quiere decir que estamos muy polarizados.

¿Cuál es el aporte a la sociedad de tener un polarizómetro?
La polarización es un fenómeno social, un fenómeno social, es un fenómeno como otro fenómeno de la naturaleza y la ciencia siempre ha intentado interpretar, entender esos fenómenos, cuantificar esos fenómenos. Nosotros empezamos a interesarnos en este problema cuando vimos el papel que jugaron las redes sociales en el plebiscito por la paz en Colombia, también en el Brexit, en las elecciones presidenciales y demás.

Entonces nosotros dijimos tal vez nosotros podemos aportar desde las matemáticas y las ciencias de la computación, junto con personas de ciencias sociales a entender este fenómeno, no a satanizarlo, porque algunos cambios en las sociedades han venido gracias a la polarización, digamos, es natural tener esas divisiones, pero sí es bueno, saber cómo medirlo, saber si estamos más o menos polarizados que ayer, si la policía está subiendo, está bajando, si los tomadores de decisiones tienen acceso a esta información, ellos pueden tomar sus propias decisiones, si para ellos la polarización es mejor que suba eso, nosotros como científicos no tomamos un partido, simplemente ahí está, Lo medimos así, nosotros no tenemos ningún posición ideológica.

¿Será que las personas a veces somos víctimas de estos procesos de polarización?
Sí, definitivamente, una de las inspiraciones fue también campañas políticas en redes sociales, donde la idea era que la gente votara berraca “creo que fue la expresión que usaron”. Entonces es cuando la gente está más emocional, se va y verdaderamente vota con rabia, con miedo, como ellos quieren que uno vote. Entonces sí, sí somos víctimas.

 

Frank Valencia, investigador del Centro Nacional de la Investigación en Francia, Ingeniero de Sistemas y profesor titular de la Universidad Javeriana.
¿En qué temas se utiliza este dispositivo?
Cualquier tema de interés general, por ejemplo, particularmente reformas políticas, situaciones que generen un caos en la nación. En el proyecto en particular nos estamos enfocando en situaciones que conciernen al Valle del Cauca, porque el proyecto que tenemos es del sistema de regalías para el Valle del Cauca.

Las redes sociales, digamos que empezaron con la idea de que todo mundo tuviera una voz, todo el mundo podía participar y conocer, lo que pasa es que las personas son inherentemente irracionales, es decir, ellos, tienen ciertos sesgos, ese es el que puede ser el sesgo de confirmatorio, digamos, donde uno le da mayor importancia a las cosas con que uno ya está de acuerdo.

Otro sesgo, por ejemplo, que es muy común en los seres humanos, es el de autoridad que la tendencia del ser humano a seguir, digamos personalidades influyentes.

¿Cómo se mide la polarización?
Básicamente es una visión de la polarización como algo opuesto al consenso, entonces, si la gente está en consenso, pues no hay polarización, pero si no hay consenso, entonces hay cierta polarización. ¿Cuál es el esfuerzo que necesitamos para llevar a esa población a consenso? miren que esto, aparte de ser una medida de polarización, es una medida bien interesante para un tomador de decisiones.

¿Será que las personas a veces somos víctimas de estos procesos de polarización?
Somos seres humanos víctimas, pero somos personas influenciables y hoy en día, sobre todo, pienso más en los jóvenes, por ejemplo no veo X, dejé de ver televisión, los noticieros, me sentí completamente desinformado. Entonces busco mis fuentes, que en las que yo confío, que creo que son serios o cosas de ese estilo, no soy tan influenciable pero los jóvenes y sus opiniones se forman a partir de todo lo que ven allí, definitivamente sí somos influenciables por esas redes.
Estamos tratando de hacer modelos que recojan cómo se forma la opinión y cómo evoluciona la opinión. ¿Quiénes queremos que lo usen? Nosotros lo que pretendemos como ingenieros, como científicos, es entregar una herramienta que pueda ser usada.

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Descubriendo la Magia de Eueides vibilia

Texto y fotos: Francisco López-Machado, biólogo y fotógrafo de naturaleza.

Muchas veces estamos tan inmersos en la cotidianidad de nuestra vida, en nuestros desplazamientos de la casa al trabajo, del trabajo a la casa, a la universidad, que no nos damos cuenta de la naturaleza que nos rodea. Sin embargo, si nos tomáramos un momento para observar nuestro entorno, podríamos descubrir muchas cosas maravillosas, incluso en la ciudad.

Un ejemplo de esto es lo que cada año, entre julio y agosto, en la Ciudad Universitaria de Meléndez de la Universidad del Valle, en el sur de Santiago de Cali. En estos momentos hay una explosión de población de una mariposa muy particular, Eueides vibilia (Godart, 1819). Lo fascinante de este fenómeno es que está al alcance y a la vista de cualquier persona que se detenga a observar en el campus de Univalle.

En medio del bullicio académico y el tráfico de estudiantes, estas mariposas han encontrado un refugio perfecto entre los árboles de Passiflora arborea del grupo de las Passiflora, las favoritas de esta especie para reproducirse. Las hembras depositan sus huevos en las hojas de estos árboles, y las larvas, voraces devoradoras, se desarrollan rápidamente. Es común ver las pupas adheridas no solo a las plantas, sino también a las paredes de los edificios cercanos. Este comportamiento gregario es un espectáculo fascinante para quienes se detienen a observar. Con un poco de paciencia, se puede apreciar todo el ciclo de vida de Eueides vibilia, desde la puesta de huevos hasta la emergencia de los adultos, pasando por el crecimiento de las larvas y la formación de las pupas.

La planta hospedera principal de Eueides vibilia es Passiflora arborea, un árbol del subgénero Astrophea de la familia Passifloraceae. Este árbol puede alcanzar alturas de entre 5 y 10 metros y se caracteriza por su tronco recto y ramas cilíndricas glabras. Sus hojas ovaladas poseen glándulas nectaríferas cerca de la base del nervio central, lo cual es fundamental para la ecología de la mariposa. Como la mayoría de las plantas de esta familia, las flores blancas y perfumadas de Passiflora arborea no solo añaden belleza al paisaje, sino que proporcionan un lugar ideal para que estas mariposas y otros polinizadores se alimenten de ellas. Distribuida en Colombia y Ecuador, esta especie se encuentra típicamente entre los 1.000 y 2.300 metros sobre el nivel del mar, principalmente en los bordes de bosques y carreteras.

Cuando vi el vídeo de las mariposas en las redes sociales de Univalle, decidí que valía la pena documentarlo. Me encontré con Wendy Vidal, colega y amiga que trabaja en el Sistema de Gestión Ambiental de la Universidad y me indicó exactamente el lugar donde podía observar esta maravilla natural. Al llegar, quedé maravillado al ver la impresionante cantidad de mariposas volando de un lado a otro, tanto a nivel del suelo como en las copas de los árboles.

Fue una experiencia increíble. Pasé la mañana fotografiando todos los estados de desarrollo, desde las larvas hasta los adultos apareándose, incluyendo la delicada postura de los huevos, que a su vez sirven de alimento para otros insectos, como una larva de Chrysopidae sp. (Neuroptera: Chrysopidae) que observé alimentándose de los huevos y unas diminutas avispas parasitoides del género Telenomus (familia Scelionidae) emergiendo de los huevos en lugar de las larvas originales.

Wendy me habló de varias personas que trabajan en la Universidad y han sido testigos, durante muchos años, de este hermoso evento. Uno de ellos es Ricaurte Antonio Holguín, funcionario del servicio de aseo quien comenta que desde hace 23 años ha observado la reproducción de esta mariposa entre los meses de julio y septiembre. Durante sus jornadas de trabajo se deleita con el apareamiento de las mariposas y el tránsito de las orugas por los senderos entre los edificios de las facultades de Humanidades y Socioeconomía.

Ricaurte anota que este fenómeno nunca ha pasado desapercibido por la gran cantidad de mariposas, lo que hace de cada ciclo de reproducción un espectáculo para la comunidad. Y recuerda la iniciativa de un grupo de estudiantes que hizo un cerramiento e intentaron crear un mariposario, aunque en ese entonces no disponían de mucha información al respecto y poco se hablaba del cuidado de la flora del campus. Actualmente, Ricaurte y otros trabajadores de la sección de Servicios Varios y Gestión Ambiental, se han enfocado en el cuidado y conservación de las especies que habitan el campus y año tras año se siguen sorprendiendo al llegar el tiempo de reproducción masiva de la mariposa Eueides vibilia.

Este fenómeno nos recuerda la importancia de conservar y proteger nuestros entornos naturales, incluso en medio de la ciudad. La presencia de Eueides vibilia y su planta hospedera, Passiflora arborea, en el campus de la Universidad del Valle subraya la necesidad de preservar estos espacios, que se convierten en refugios vitales para diversas especies. Cada pequeño espacio verde puede convertirse en un oasis urbano donde la vida silvestre puede completar su ciclo de vida y donde fenómenos naturales como la reproducción de mariposas pueden seguir ocurriendo.

La conservación de estos hábitats es fundamental para mantener la biodiversidad y asegurar el disfrute de la belleza y la magia que estos seres vivos nos ofrecen día a día. Al participar activamente en la protección de nuestros ecosistemas urbanos, estamos enriqueciendo nuestras propias vidas y garantizamos que futuras generaciones puedan maravillarse con estas experiencias únicas. Invito a todas las personas a valorar y cuidar estos espacios, evitar la contaminación y respetar la vida silvestre que los habita. Solo así podremos seguir celebrando la biodiversidad que nos rodea.

“El Mpox nos invita a estar preparados”*

Entrevista a los profesores Ernesto Martinez y Jenny Patricia Muñoz de la Universidad del Valle.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó una emergencia internacional por el aumento de casos de Mpox, una enfermedad causada por un virus que puede propagarse entre personas que mantengan un contacto cercano.

A finales de 2022, la OMS lanzó una alerta sobre esta enfermedad que en Colombia alcanzó más de 4000 casos. En 2023 esta alerta fue levantada por la contención de la enfermedad en el mundo. Sin embargo, el brote actual es de una variante distinta que se puede propagar con rapidez si los Gobiernos no toman las medidas necesarias para evitarlo.

El profesor de la Universidad del Valle Ernesto Martinez Buitrago, infectólogo de la Universidad de Cincinnati, profesor de Infectología y jefe del Departamento de Medicina Interna, y la profesora Jenny Patricia Muñoz Lombo, Médica Internista Infectóloga, Epidemióloga, Magíster en VIH, Coordinadora Médica de Epidemiología Hospitalaria e Infectología del Hospital Universitario del Valle y Docente de la Universidad del Valle,
hablaron con la Revista Campus sobre el significado de esta alerta global, lo que se sabe de la enfermedad y cómo nos preparamos para su propagación en el país.


Una emergencia de interés internacional

Agencia de Noticias Univalle: ¿Qué significa que la OMS haya lanzado esta alerta a nivel mundial sobre esta enfermedad?

Ernesto Martinez: La OMS reconoce que hay una situación de salud pública, en este caso una infección que se ha salido de las proporciones que ha venido presentando en los últimos meses y años en el sitio donde se detecta la emergencia, y que tiene riesgo de tener expansión a otros países, este es el paso previo para más adelante considerar la posibilidad de una pandemia, de lo que estamos muy lejos todavía en este momento.

Pero la decisión que tomó la Organización Mundial de la Salud de definir la situación de República Democrática del Congo, específicamente como una declaración de interés de salud pública de emergencia de interés internacional, es porque los casos que se reportan en los últimos meses en este país se han incrementado de manera sustancial, generando un foco epidémico con una trasmisión que es más amplia en la población de lo que había sido previamente; una transmisión que involucra a todas las edades y que no depende de contacto sexual. De tal manera que cuando hay una situación que surge en estas condiciones, es prudente y sensato que la OMS haga la declaración de emergencia, lo cual no quiere decir que haya una emergencia en el mundo en presencia de estos casos, sino que puede suceder, está anticipándose a que esto pase y precisamente la razón de que se haga ahora es para advertirle a los gobiernos de todo el mundo que vayan tomando y adoptando las medidas que se requieren para prevenir el ingreso de pacientes de riesgo.

Hace poco más de un año tuvimos un brote de Mpox en el mundo ¿Qué ha cambiado y cómo se puede prevenir esta enfermedad?

E.M.: Una de las razones por las cuales ha causado gran impacto esta noticia a nivel internacional es porque se habla del mismo virus de la Mpox que generó una epidemia internacional del 2022 al 2023, y sin embargo son diferentes. La emergencia que vivieron muchos países hasta mayo del año pasado y que la OMS ya declaró superada, era una transmisión casi exclusivamente sexual y principalmente de hombres que tenían sexo con hombres. O sea, un grupo de riesgo muy específico. En Colombia llegó a haber más de 4000 casos y este año se ha mermado sustancialmente la detección de casos, y todavía sigue habiendo una transmisión muy lenta. Se han reportado 109 casos de este tipo de Mpox este año.

Pero lo que tenemos ahora no es la misma cepa, no es la misma variante, eso se llama clados, y el clado que tuvieron todas las personas en ese momento en Colombia era un clado IIB. Lo que se ha encontrado ahora, que está brotando con fuerza en República Democrática del Congo es el clado I. Eso quiere decir que no es la misma vía de transmisión, no es el mismo factor de riesgo. Por eso lo que está pasando en ese país es que las personas que lo están adquiriendo lo hacen por contacto cercano de cualquier índole, no necesariamente sexual. Por eso más de la mitad de los infectados en República Democrática del Congo son niños.

Jenny Muñoz: La secuencia histórica del Mompox empieza desde los años 50 aproximadamente, en el año 70 se identifica por primera vez en el humano en un niño de nueve meses de nacido en la República Democrática del Congo, área donde ésta enfermedad es endémica, y, a partir de ese momento, con la vacunación contra la viruela se contiene el virus y su desarrollo. Sin embargo, a partir del 2003 se empezaron a presentar casos en Estados Unidos, pero no es hasta los años 2018 y 2021, donde por las migraciones, por los viajes desde el continente africano a otros países, se empezaron a identificar casos en Inglaterra, Singapur, Israel y Estados Unidos.

En el 2022 se evidencia por primera vez ese crecimiento en el número de casos, se identifica una epidemia en el continente africano y por la evolución en el mundo, se decide poner fin a la emergencia en Mpox el 11 de abril del 2023. Sin embargo, desde enero se vinieron reportando nuevamente incrementos que al hacer los estudios moleculares identificaron que filogenéticamente hablando, era diferente al clado que se encontraba circulando en el continente africano, que era el IIB. Al analizar su estructura encontraron que éste pertenecía al clado I, pero que tenía unas características singulares, lo que hicieron que se clasificara como el Clado IB. Y este es el nuevo cambio estructural que tiene este virus que pone en alerta a la República Democrática del Congo, generando por el CDC (Centres for Disease Control and Prevention) de África una emergencia de salud pública de seguridad continental el 13 de agosto del 2024.

De estrecho contacto

Después de la alerta de la OMS, el Instituto Nacional de Salud, INS, emite recomendaciones en las que se detallan aspectos de la infección por el virus de Mpox y asegura que, aunque las características difieren de la situación en la República Democrática del Congo, Colombia está preparado y tomando las medidas para reforzar la vigilancia epidemiológica.

Para el profesor Martinez lo que genera la preocupación es si los países están preparados con los protocolos y guías de preparación para esa contingencia, que podría convertirse en una emergencia de salud internacional, debido a que hoy pueden entrar individuos, por ahora, provenientes de República Democrática del Congo o viajeros que hayan estado en ese país, que podrían tener el virus, haciendo más difícil controlar los factores de riesgo. Por eso este es el momento propicio de tomar medidas para la preparación a esta

Para la profesora Muñoz el clado I actual tiene unas características que permiten una transmisión mucho más fácil; el contacto en eventos públicos, el contacto con secreciones que no tiene que ser necesariamente sexual favorece la transmisión, aclara, que se sigue transmitiendo por contacto sexual porque hace parte de un contacto estrecho, pero dice que incluso los fomites, que son aquellos elementos que quedan en las sábanas, u otros elementos se pueden convertir en un vehículo de transmisión de la enfermedad, lo que hace que se haya incrementado en África en casi 160% de los casos comparados con los del año pasado y además, se ha evidenciado que puede tener mayor letalidad. Esta es una situación que todavía requiere de mayores estudios.


¿En qué consisten esas medidas que debería tomar el Estado?

E.M: Varias. Primero, la detección de las posibles personas que ingresan con la infección, con la enfermedad. Sería un protocolo similar al que tuvimos con el covid; cada vez que entraba alguien del exterior, tenía que llenar un formato y había funcionarios verificando el estado de salud. Lo que se busca es hacer detección de casos sintomáticos de viajeros que en algún momento hayan estado en el país de origen. Esto, mientras esta epidemia está concentrada en África y después se irán ampliando y así se van ajustando los protocolos detectando los casos, para que esos individuos tengan seguimiento, atención médica y además protocolos probablemente de aislamiento que serían mucho menos estrictos que del covid en su momento, porque el contacto es menos respiratorio. Y en la medida en que lleguen más casos el sistema tiene que estar preparado no solamente con protocolos, sino con recursos, tanto para los protocolos de diagnóstico, que los ha tenido debido a la epidemia del Mpox de 2022 -2023 que siguen vigentes, tomas de muestras de lesiones de piel, también tratamiento y prevención.

Se van a necesitar vacunas, sobre todo con este fenómeno de diseminación que no permite escoger un grupo específico de riesgo, sino que probablemente sea la población general la que tenga que vacunarse y ese sería el principal reto.


JM: Es importante mencionar que para el 2023 Colombia recibió una donación importante de Japón de vacunación para el Mpox. En ese momento, al ser un medicamento que no había sido regulado por el Invima, se debió hacer un estudio en el cual se incluyeron poblaciones para determinar cuál era la posibilidad de no contraer la enfermedad al vacunar a estos pacientes y determinar efectos adversos asociados. Mientras se hacía el estudio, las vacunas se vencieron. Entonces, en este momento hay una gran demanda de las vacunas.
Y las vacunas disponibles no están para todo el mundo, es una vacunación para personas en riesgo como pacientes VIH que no están controlados, pacientes inmunosuprimidos, ya sea por transplantes, quimioterapia e inmunoreumatólógicos, en donde la manifestación de esta enfermedad sí puede generar mayores complicaciones, no solamente cutáneas, sino sistémicas. Ante esta situación hay una necesidad mundial de adquirir vacunas, lo que va a dificultar que se puedan adquirir las vacunas suficientes para una intervención en Colombia.

Yo pienso que lo más importante en este caso es empezar en educar a la población acerca de signos y síntomas, de cómo tratar la enfermedad, de que si hay un alta sospecha nos quedemos en casa y le avisemos a las personas con las que hemos tenido contacto, que estamos frente a esta situación para que ellas también tome precauciones en casa y así disminuyamos la propagación.
Porque este virus tiene una peculiaridad y es que puede ser transmitido en la fase donde no hay lesiones, solamente con el cuadro febril puedo transmitir la enfermedad, entonces no sabríamos a cuántas personas nos podemos haber visto expuestas. Por eso es importante que se hagan las capacitaciones suficientes.

¿Qué tan mortal es este virus, y quiénes están en mayor riesgo?

JM: No sabemos hasta la fecha cómo va a comportarse esté clado IB, pero sí llama la atención la presencia de la mortalidad que de enero hasta el 10 de agosto en el continente africano han sido de 517 casos, lo que no se había presentado en eventos previos con un impacto importante en poblaciones pediátricas. En la República Democrática del Congo, el 66% de todos los casos tienen menos de 15 años y en países como Burundi el 60% tienen menos de cinco años, o sea que esta es una población que es vulnerable y lo hace un poco diferente a lo que veníamos teniendo de la epidemia en años anteriores. En el mundo actualmente, este clado se ha reportado en varios países del continente africano: Ya está disponible en Kenia, en Ruanda, Uganda, pero también ha empezado a generar un poco de alerta, porque a nivel europeo ya se han reportado casos en Suecia y a nivel del Pacífico occidental en Tailandia.
Sin embargo, no hay que generar alertas porque la Organización Panamericana de la Salud hasta la fecha no ha documentado la presencia de este Clado I en las regiones de las Américas, que incluyen a Colombia y que por el momento, hasta el día de hoy la organización no recomienda la vacunación masiva contra el Mpox, ni tampoco implementar controles en las fronteras como se llegó a hacer en la pandemia por Covid 19
Entonces, por el momento es una enfermedad que sigue muy situada o ubicada en el continente africano, pero tenemos que recordar que los viajes internacionales generan la propagación de estos virus en áreas que son no endémicas de esa enfermedad, por lo que tenemos que estar atentos a que sí hay los signos y síntomas correspondientes a la enfermedad en un paciente proveniente de áreas endémicas o de expuestos se tiene que manejar con una alta sospecha de la enfermedad.

*Este artículo fue elaborado Con información actualizada hasta agosto 27 de 2024
*Para más información consulte los sitios web de la OMS https://www.who.int/es y el Instituto nacional de Salud https://www.ins.gov.co/

 

Joven matemática Misak quiere cambiar la educación

“En el curso de tejidos se explican las figuras geométricas. Pero en el ICFES no nos evalúan el tejido y ese es nuestro conocimiento. Nos están castrando”

Por Laura Parra Rodríguez
Agencia de Noticias Univalle

Blanca Jenny Tumiñá estuvo a punto abandonar sus estudios en sexto de bachillerato porque las maestras no le entendían el español. A sus 24 años, esta indígena Misak estudia octavo semestre de Licenciatura en Matemáticas y es políglota: habla Namtrik, Nasa, español e inglés. Además, integra las Autoridades Indígenas del Sur Occidente, AICO, y participa en la mesa de diálogo con el Ministerio de Educación Nacional defendiendo los derechos de las infancias indígenas a educarse en colegios que hablen su propia lengua.

A las reuniones llega unas veces luciendo su atuendo tradicional, otras de jean o vestido. Siempre con una mochila diferente y su cabello largo, usualmente suelto. Esa es su identidad. En estos espacios, su personalidad extrovertida es una característica que muchos consideran inusual en una mujer indígena. La diferencia con otras mujeres de su comunidad es que ella ha decidido hablar sobre la matemática que los misak conocen ancestralmente y dedicar su carrera en la Universidad del Valle a estudiarla y difundirla.

¿Cómo fue su infancia de niña misak?
Hay cosas que ya no recuerdo con dolor. Cuando estudiaba en Silvia, cuna del pueblo Misak, solo hablaba en Namtrik (idioma Misak) e iba todos los días vestida con mi anaco. Después, nos trasladamos al Huila, a una finca de mi tío, y fue un reto aprender español. De hecho, por el bullying, con nuestros hermanos decidimos no hablar en zonas públicas nuestro idioma. En la casa, mis padres nos hablaban en Namtrik y respondíamos en español. A mi hermano, la profesora le cortó el pelo cuando se quedó dormido. Eso es lo que muchas veces uno no aguanta y decide dejar todo, la parte cultural, los conocimientos, el pelo, la indumentaria, la lengua.

Yo perdí N veces español. Me acuerdo mucho de una tarea que decía mitos y leyendas. En español no sabía qué era un mito y qué era una leyenda, pero en mi idioma sí lo tenía súper claro. La profe decía: ‘usted, ni siquiera sabe español, ni siquiera sabe los verbos ser o estar’. Sentí que no me hallaba, de hecho no quería estudiar. Eso sí, recuerdo mucho que era muy buena en matemáticas. Nos colocaban los ejercicios y era la primera en terminar.

¿Entonces, qué le impidió dejar el colegio?
Nuestra casa estaba en la zona rural, así que nos alquilaron una habitación en el pueblo y allí conocí a una profe del colegio Nasa. Ella me dijo: ‘es un colegio chévere. Venga y mire’. Fui a visitar la institución y hablé con mi familia: ‘si ustedes no me van a ayudar, yo me voy de interna y allá me dan todo’.

En el colegio Nasa las abuelitas se encargaban de decir la historia de cada figura geométrica y después el profesor definía el cuadrado, el rombo. También aprendimos muchos autores indígenas, por ejemplo, yo no sabía quién era Quintín Lame o Floro Tunubalá, que fue el gobernador Misak del Cauca. Cosas tan simples que de pronto no dicen mucho para la gente, pero para mí son referentes y que no enseñan en el colegio mestizo ¿entiendes?

¿Cómo recuperó el Namtrik?

Fue aquí en Univalle que pude encontrarme con los míos porque crecí en un ambiente netamente campesino y del pueblo Nasa. Yo digo que a uno le marca la vida el Cabildo Universitario. Cuando vivía en la Casa de Paso de este cabildo, me nombraron coordinadora. Había algo muy particular, decían: “tan rara una Misak que habla Nasa”, y siempre me preguntaban ¿tus papás son Nasa? ‘No, mis papás son Misak’. Entonces, dije ‘quiero aprender a hablar Misak’ porque solo lo entendía.

En tercer semestre vi el curso de Etnomatemática con el profesor Fabián Porras. Ese curso me llamó muchísimo la atención y ahí se hablaba de la matemática de los pueblos indígenas y se habló de la matemática de los mayas y dije: ‘bueno, si eso existe yo también puedo hacer algo con lo Misak’.

¿Podría acercarnos a la geometría Misak?
En el cuadrado están los cuatro elementos Misak: la familia, los abuelos, la comunidad y el territorio. En la cocina también hay cuatro piedras. Para la cultura Misak la forma de contar es por cuatro. Esas cuatro piedritas son el papá, la mamá y los dos hijos. Los niños crecemos alrededor del Nachak (fogón).

Cuando explicamos desde allí la matemática, yo siento que les queda más a los niños... En un trabajo final de didáctica les dije que hicieran dibujos que incorporaran las figuras geométricas e hicieron arañas, a la mujer embarazada, el sol, el ciclo de la luna. Figuras que ellos ya conocían, porque están en nuestros tejidos. Incluimos también qué es el ángulo, los vértices.

Desde el Nachak también sale la doble espiral del pueblo Misak. Para ustedes, la matemática está inscrita en toda una epistemología, es una construcción del saber, es la espiral de Fibonacci. Donde ustedes ven una espiral, yo veo mi historia, mi familia, mi comunidad, mi territorio.

El centro de la espiral es el nacimiento, el fogón, el territorio, pero mire que (la espiral) ya está construida. Entonces nosotros caminamos sobre lo construido. Los conocimientos que hay aquí los construyeron nuestros abuelos, nosotros caminamos sobre ellos. Por eso, decimos que el camino nuestro ya está abierto, solo es caminar sobre lo que dejaron nuestros ancestros.

Yo alguna vez hablaba con un profe de filosofía que enseñaba matemática y decía que en el pasado está Pitágoras. Yo pensaba ¿si nosotros viéramos lo mismo? Pitágoras dejó teoremas y nosotros trabajamos sobre ellos. Él murió y nosotros seguimos replicando el teorema de Pitágoras. Así que él nos dejó un camino para recorrer y nosotros vamos a ese futuro.

Para el Misak el futuro está atrás y el pasado adelante. Las Misak cargan a sus hijos atrás porque van construyendo el camino para ellos. Para el bebé yo no voy a ser el futuro, sino el pasado. Yo estoy pasando por ahí y él viene por ese camino. No es caminar y ya. ¿Pero para qué caminamos lo construido? para seguir perviviendo, para continuar . En la medida que nosotros caminamos, vamos descubriendo nuevas cosas.

Nuestro idioma es temporo espacial. Ahorita que estoy viendo física, asocio muchas cosas de la física y voy a escribir otro artículo sobre el infinito, que para ustedes es en 8 y para nosotros en espiral.

¿El camino de qué mujeres está recorriendo?, ¿qué mujeres indígenas son sus referentes?
Una de las referentes más grandes que tengo es mamá Bárbara. Una mujer que hizo investigación, trabajó y se salió de esa casilla que nos meten a las mujeres, muy revolucionaria. A Mamá Bárbara la conocí aquí en la Univalle, en un conversatorio cuando la trajeron desde el Cabildo. ¡Qué mujer tan genial! Cuando entré al Colombo también conocí a muchas mujeres negras que han luchado por sus pueblos. Digo que son urdimbres para tejer de todos los pueblos.

¿Actualmente, en qué está trabajando y cuáles son sus principales retos?
Estamos en proceso de constitución del resguardo en Argentina (Huila) y estamos llevando también un proceso con la Agencia Nacional de Tierras. Del Resguardo soy la Secretaria General. Es muy bonito trabajar con ellos. A veces es difícil, porque muchas veces en estas comunidades las mujeres somos muy invisibilizadas.

Mis tres hermanos mayores terminaron 11° y mis papás dijeron: “Bueno, ustedes tienen que estudiar”. Llegué yo, y me dijeron “¿Cómo que estudiar. Usted es mujer, cómo se le ocurre salir de aquí? Entonces, cogí mi maleta y me fui a trabajar a Bogotá con mi hermano. Cuando pasé en la Univalle, ahorré y me fui a la Casa de Paso, que fue de mucha ayuda para mí porque me mostró todas los apoyos que tiene la Universidad del Valle, la beca de alimentación, el subsidio, el fondo. Entonces dije: ‘con eso termino’.

¿Cómo ve la situación actual de la etnoeducación?
Estamos trabajando con el Ministerio de Educación en los estándares de educación para que se reconozca la educación propia en los estándares de educación (convencional), que es muy difícil, pero ya casi ganamos. La Etnomatemática nos permite hacer investigación y pararnos desde los diferentes contextos y saberes existentes para que ningún saber sea castrado, porque está la matemática de los campesinos, cada comunidad y cada pueblo tiene sus formas de hacer matemáticas desde su idioma, desde sus conocimientos.

Por otra parte, estamos formando el colegio del resguardo donde se hable Namtrik. Desde el 2008 han llegado más Misak a La Argentina y están en las mismas condiciones que nosotros vivimos en el 2000. Así que todos empezaron a matricularse en el colegio Campesino o en el colegio NASA, pero también hay rechazo. Dejan las aulas por las mismas burlas. Por eso, los Misak decimos: “Recuperar la tierra para recuperarlo todo”. Recuperar la lengua es súper importante. No es lo mismo decir espiral que decir en Namtrik ‘parθsθtθ’ o ‘Tampal Kuari’ (sombrero tradicional que se basa en la espiral).

Aguas residuales y su aplicación para los fertilizantes del mañana

Por Jhon Gamboa

 

Aunque las aguas residuales pasan por diferentes sistemas de tratamiento para la remoción de la materia orgánica, no se consideran procesos para la remoción de nutrientes como el nitrógeno y fósforo. Estos nutrientes, existentes en las aguas, no suelen aprovecharse. Una investigación plantea encontrarles nuevos usos, esta vez como posibles fertilizantes de origen orgánico, a través de un proceso químico. Sus resultados esperan contribuir a la seguridad alimentaria y la autonomía en materia de fertilizantes en la región.
Cerrar los ciclos: el propósito de la investigación
Conscientes de que los diversos sistemas de tratamiento de agua residual no cuentan con un enfoque en sus procesos orientado a la remoción total de dichos nutrientes y su contaminación asociada a procesos de eutrofización en los cuerpos hídricos, la ingeniera ambiental Daniela María Rivera Velasco, en el marco de la Maestría en Ingeniería con énfasis en Ingeniería Sanitaria y Ambiental, realizada en conjunto entre la Universidad del Valle y la Universidad Autónoma de Occidente, planteó un proyecto que tiene por fin ver la viabilidad de la producción de un fertilizante organomineral, por medio de un proceso químico aplicado a aguas residuales. La investigación, que cuenta con la dirección de la profesora e investigadora de la Universidad del Valle Inés Restrepo Tarquino, vinculada al CINARA, y con la profesora e investigadora de la Universidad Autónoma de Occidente Nancy Vásquez Sarria, se lleva a cabo en la planta de tratamiento de aguas residuales de la Universidad Autónoma de Occidente, en donde se trabaja con un sistema de tratamiento llamado “lodos activados con aireación extendida”.


Este proceso busca valorizar el agua que ingresa a tales sistemas, recuperando de ella nutrientes como el nitrógeno y el fósforo, que son esenciales para el crecimiento de plantas y cultivos. A su vez, propone dar respuesta a dos escenarios complejos que se viven actualmente, relacionados con el medioambiente y la seguridad alimentaria para los próximos años.


“Una está asociada a los fertilizantes como tal, con algo que se conoce como los fertilizantes de tipo químico, que son los que utiliza la industria normalmente, y que tienen un impacto sobre el suelo”, explica la investigadora Daniela María

 

Rivera Velasco. Según ella, este tipo de fertilizante, al utilizarse de manera excesiva sobre los suelos, produce un efecto de lixiviación -la disolución de agentes de desecho- hacia fuentes hídricas, produciendo un efecto contaminante sobre la naturaleza. La segunda está relacionada con la minería para la obtención de los fertilizantes químicos. Muchos son ricos en fósforo, y este se suele obtener de la roca fosfórica. "Y, de acuerdo con las investigaciones, dentro de 50 a 100 años podría agotarse este material”, agrega la investigadora.


Para realizar esta investigación, Daniela María Rivera Velasco llevó a cabo una caracterización fisicoquímica del agua residual que se genera en la Universidad Autónoma de Occidente, donde midió parámetros como la DQO (Demanda Química de oxígeno), DBO5 (Demanda bioquímica de oxígeno), Sólidos (ST, SV, SST, SSV), Alcalinidad, Dureza, Nitrógeno total, Nitrógeno amoniacal, Nitritos, Nitratos y fosforo total (PO4-3).


Una vez hecha la caracterización, se empezaron los ensayos preliminares de test de jarras, un método común que se utiliza en procesos relacionados con coagulación y floculación. Al tratarse de un proceso de precipitación química, se utilizó cloruro de magnesio como reactivo, e hidróxido de sodio, para ajustar el pH. Dentro de esta fase, se identificó la dosis y el pH óptimo de proceso acorde con las características del agua con que se trabajó. Posteriormente se realizó el proceso de recuperación en el reactor de cristalización con una capacidad de 12 litros bajo las condiciones experimentales definidas previamente.

 

Resultados preliminares


La investigación, actualmente está en fase preliminar, ha mostrado resultados prometedores. “Encontramos que sí es viable la producción de fertilizante organomineral”, reconoce la investigadora Daniela María Rivera Velasco, y explica que, a nivel químico, en el agua existen aleaciones del nitrógeno y el fósforo con los otros elementos presentes, lo que da paso eventualmente a la formación de un compuesto llamado técnicamente como “sales” (fosfatos de calcio y fosfatos de amonio y magnesio), principalmente la estruvita. Este grupo tiene una especial importancia, dado que es uno de los componentes activos de algunos de los fertilizantes de origen más amigable con el medioambiente.


“¿Por qué es importante esta estruvita dentro del concepto de fertilizante? Porque, a diferencia de otros fertilizantes de origen químico, estos tienen un proceso de absorción tal que cuando las plantas lo asimilan el consumo de este nutriente es mucho más lento (fertilizante de lenta liberación). Al ser más lento, no va a quedar exceso en el suelo, y por tanto una menor contaminación de las fuentes hídricas, reduciendo a su vez el impacto asociado a este tipo de fertilizantes químicos”, explica la investigadora.


Con pruebas que indican la formación de dichas “sales” en el agua tratada, la investigación se encamina hacia su segunda etapa, en la que se busca agregarle a estas lo que en procesos de cristalización química se conoce como “semilla”. “Hemos optado por tener una “semilla” de origen biológico, que se denomina “licor mixto”, el cual se obtiene dentro del proceso de tratamiento de agua residual. Se adiciona para que los cristales en formación tengan un mejor soporte para su crecimiento”, dice la investigadora, y explica que el “licor mixto” se refiere a una mezcla de agua residual y lodo activado que se genera en el proceso de tratamiento biológico, en el cual los microrganismos activos (biomasa) degradan la materia orgánica presente en el agua residual. Con este proceso se busca que los cristales adquieran un mayor tamaño, de forma que el fertilizante tenga mayor consistencia. Esto permite que los nutrientes estén disponibles para la absorción por las plantas.

 

Formación de estructuras cristalinas vistas a través de proceso de Microscopía óptica. Crédito: archivo personal.

 

 

 

Lo que viene para la investigación
Además de técnicas como la microscopia óptica, empleada para clasificar la morfología y el tamaño de las sales formadas en el fertilizante organomineral, futuros estadios de la investigación planean técnicas ópticas como la difracción de rayos X (DRX), la Microscopía Electrónica de Barrido (SEM, por sus siglas en inglés), y la Electroscopía de rayos X de Energía Dispersa (EDS, por sus siglas en inglés), para la identificación y observación de las estructuras.


“Lo que buscamos es que se obtenga información sobre esa “semilla”, especialmente acerca de su proporción, porque ya hemos visto que realmente se está logrando un crecimiento de estas sales”, afirma la investigadora Daniela María Rivera Velasco, y cuenta que, una vez concluida esta etapa, esperan escalar la investigación a la planta piloto. “La idea es que, a inicios del próximo año, en la estación experimental ubicada en la PTAR de la Universidad Autónoma de Occidente se ubique la planta piloto para recuperación de nutrientes con el reactor de cristalización que tendrá una capacidad de 250 litros”.


A su vez, se espera contar para este momento con la proporción ideal de la semilla para la producción del fertilizante organomineral, y que pueda ser escalado el proceso.
Su utilidad en la región
Eventos políticos y sociales como la guerra entre Ucrania y Rusia han hecho referencia a un aspecto que hasta entonces había pasado inadvertido, y es el que tiene que ver con la demanda alimentaria y la incertidumbre que pueden provocar las decisiones de uno u otro gobierno en la vida de muchas personas en distintas partes del mundo. Tal fue el caso de los fertilizantes, las importaciones se vieron amenazadas con la llegada del conflicto entre estos países. Esto, sumado al crecimiento poblacional, les ha dado a los fertilizantes una importancia que antes no se consideraba, lo que también ha hecho necesario la exploración de nuevas alternativas.


Para la investigadora Daniela María Rivera Velasco, esta es una oportunidad para pensar en la utilidad de su investigación. “La gestión insuficiente o inadecuada del agua residual ha desencadenado problemas de contaminación asociado al incremento de nutrientes en los cuerpos de agua y suelos, generando un impacto negativo en el medio ambiente. ¿Por qué no derivarla a un proceso del que podamos obtener algo, esta vez la creación de un fertilizante, que pueda suplir las necesidades futuras?”, propone, y menciona que la investigación también está en relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, en especial el número 2, “Hambre cero”, asociado a la inseguridad alimentaria con el crecimiento poblacional, falta de alimentos y deficiencia de productos como los fertilizantes.

Proteínas a base de plantas: el futuro de la alimentación sostenible

Un equipo de investigadores adelanta una propuesta sobre producción de proteínas vegetales alternativas usando un proceso de fermentación con hongos.
Por: Angie Hurtado Campo
Agencia de Noticias Univalle

Desde inicios del 2024, en el laboratorio del Grupo de Investigación de Microbiología y Biotecnología Aplicada – MIBIA, el equipo de investigación conformado por Yineth Viáfara, Cristina Ramírez, Germán Bolívar y Paula Cuatin experimenta con una diversidad de alimentos que brotan de la tierra: la soya, la arveja, la quinua, los garbanzos, los blanquillos, el frijol y el maíz.

Su propuesta consiste en producir proteínas o harinas vegetales más nutritivas y digeribles mediante un proceso de fermentación con hongos, que sirvan como base de diferentes productos destinados a la alimentación humana y animal. Aunque el uso de hongos en la fermentación es una técnica antigua, la iniciativa del grupo responde a la necesidad actual de alternativas alimenticias más sostenibles y con menor impacto medioambiental, abordando los grandes desafíos del nuevo siglo, tales como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la salud pública.

Tane- Koji: Cultivando hongos en el laboratorio

En el laboratorio MIBIA existe un lugar especial para la preservación de microorganismos como bacterias, levaduras y hongos: el cepario. En este espacio, equipado con estanterías y refrigeradores para almacenar muestras, Yineth Sofía, investigadora e ingeniera de alimentos, selecciona tres cepas de hongos fundamentales para la producción de las proteínas vegetales: Aspergillus oryzae u hongo Koji, Rhizopus oryzae y Rhizopus oligosporus. Estos hongos filamentosos, considerados GRAS o de consumo seguro para la alimentación humana, son cultivados o inoculados siguiendo el método Tane-Koji, el cual consiste en inocular sustratos o materiales sólidos como el arroz o la soya con las esporas de los hongos.

Las esporas son células que contienen la información genética del microorganismo y permiten que, en cualquier momento y dadas las condiciones óptimas, se desarrollen nuevos individuos.

Vista en estereoscopio del hongo Aspergillus oryzae Fuente: Fotografías por Grupo MIBIA


La preparación de los inóculos o cultivos de hongos se hace durante la primera semana y se procura obtener una cantidad de reserva suficiente para futuros experimentos. El primer día Yineth llega temprano, entre las siete u ocho de la mañana, y su primera tarea consiste en desinfectar los instrumentos y organizar los materiales que utilizará en la elaboración. En el segundo día, cocina arroz integral y luego lo coloca en unas bandejas, a las cuales se les agrega el hongo seleccionado. Esta mezcla se deja fermentar durante 75 horas en un horno que controla las variables de temperatura y humedad, buscando fomentar el desarrollo de las esporas.
Durante este tiempo, los primeros dos días se destinan al crecimiento de los microorganismos. En la bandeja reluce una capa blanquecina que cubre el arroz. Al tercer día, el agua de la mezcla es eliminada por completo y se da inicio a una nueva fase: la liberación de esporas. El desarrollo de estas células trae consigo el cambio de color. De blanco a verde para el koji del hongo Aspergillus, y de blanco a gris si se trata de los kojis con Rhizopus. Una vez esté completamente esporulado, el inóculo se seca a 45 °C durante 24 horas, se muele y se almacena en un recipiente esterilizado. El producto resultante es un cultivo de microorganismos que se utilizará en el proceso de fermentación de alimentos como la soya, la quinua o los garbanzos.

Inóculo o Tane-Koji de Aspergillus oryzae.


La alquimia de la fermentación con hongos
A lo largo de la historia, diversas culturas han utilizado los procesos de fermentación con hongos para la conservación y mejora de alimentos. Para el profesor Germán Bolívar, doctor en Ciencias Biológicas, este “es un arte heredado, en especial, de los países orientales”, famosos por la creación de bebidas y alimentos fermentados con hongos como la salsa de soya, el miso, el sake y el tempeh.
En la cultura japonesa, el cultivo de Koji se valora casi como un arte. Ha sido una práctica transmitida de generación en generación. Los maestros de Koji son altamente respetados y la producción de este alimento se considera una habilidad valiosa. Asimismo, el Aspergillus oryzae se ha utilizado en los procesos fermentativos desde hace siglos, por lo que puede encontrarse en diferentes partes del mundo y no solo cuando se inocula en los alimentos.

En el laboratorio MIBIA, la fermentación con estos microorganismos es utilizada para el desarrollo de productos alimenticios con un perfil nutricional mejorado. Así, la elaboración de las harinas o proteínas vegetales, se realiza mediante un proceso fermentativo que dura aproximadamente una semana. Por ejemplo, la soya, que ha demostrado ser un medio óptimo para el crecimiento de estos hongos, debe ser sometida a remojo durante 12 horas. Posteriormente, se descascara y se cocina durante 10 minutos. En el caso de otros alimentos como los garbanzos y los blanquillos, no es necesario descascarar.

Posterior a la cocción, se inocula a temperatura ambiente con las esporas del microorganismo deseado. La mezcla se almacena en bolsas plásticas con pequeñas aberturas para que el hongo respire y luego se coloca dentro de la cámara ambiental a una temperatura y humedad adecuadas. Después de dos días de fermentación, la mezcla se observa completamente blanca. De este proceso de fermentación sólida, en el cual los microorganismos crecen en materiales sólidos sin presencia de agua libre, se obtiene un producto denominado tempeh (si se usa R. oryzae o R. oligosporus) o Koji (si se usa A. oryzae) . El material es secado durante 24 horas en un horno y después se muele, procurando que no haya contaminación. Finalmente, se obtiene una harina con alto contenido de proteína y digestibilidad, que sería la base de otros productos como galletas, carnes veganas y sopas.

Del valle de la muerte viene el despegue
Según la profesora Cristina, doctora en Procesos Biotecnológicos, no siempre los microorganismos crecen, pues en el proceso “todo depende”. El cambio del lugar de fermentación y las condiciones afectan su crecimiento. Cada uno de los hongos empleados es “especial” y algunos son “resabiados”, pues “hacen lo que quieren y cuando quieren, como si tuviesen una personalidad distinta”, dice Yineth. Mientras el Aspergillus es un hongo pacífico, tranquilo y poco conflictivo con otros microorganismos, el Rhizopus es un hongo invasivo y dominante. “Se aprende en la medida que se trabaja con ellos” complementa la investigadora, quien no termina de comprender lo irónico que resulta cómo el cuidado y el amor no son garantía para el crecimiento de los hongos, los cuales pueden crecer, incluso, en condiciones de menos cuidado y control.
Cuando se lleva una semana preparando todo y encuentran algo que frena el proceso, se cae en “el valle de la muerte” y “levantarse de allí no es fácil hasta descubrir qué fue lo que pasó”, opina Cristina. Por ejemplo, en la creación del inóculo, la muestra se contaminó. Las investigadoras se tardaron al menos un mes en descubrir qué era lo que la estaba generando. Yineth cuenta cómo insistía en repetir los procedimientos las veces que fueran necesarias hasta descubrir el factor de error.

“De cada error se aprende. En principio no sabemos qué pasa y la gente pierde los ánimos, pero cuando lo descubrimos no nos volvemos a equivocar. Del valle viene el despegue”, exclama Cristina. Así, en el vaivén entre el ensayo y el error, “uno le coge el tiro al asunto, corrige los errores y ya no hay pérdida. Aunque existen existen unos principios básicos establecidos para el desarrollo adecuado de los hongos, esto es algo que no se hace copiando una receta de cocina. Hay que hacerlo y sentirlo”, comenta.

Hasta el momento, el equipo ha trabajado con garbanzos, arvejas y quinua, pero “ha sido un dolor de cabeza porque los microorganismos tienen sus gustos y crecen de acuerdo a sus necesidades fisiológicas y no en todos los medios se adaptan igual. Es allí cuando se deben efectuar algunas modificaciones” dice Yineth. En este sentido, es necesario crear condiciones para que ellos crezcan.
Una vez se tienen las harinas, estas se someten a diferentes pruebas para analizar los cambios en la cantidad de azúcares, humedad, acidez o alcalinidad (pH), fenoles o antioxidantes y proteína. Asimismo, dependiendo del microorganismo, las harinas pueden desprender aromas diversos, como chocolate, nueces o champiñones.

Las proteínas vegetales llegaron para quedarse

Los resultados obtenidos hasta el momento, muestran que la fermentación tiene un efecto significativo en las características nutricionales de la harina de soya, especialmente en el aumento de proteína y cantidad de fenoles. Esto implica una mayor capacidad antioxidante y, por ende, un impacto positivo para la salud, la prevención de enfermedades y el fortalecimiento del sistema inmune.

Los fenoles o polifenoles son conocidos por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y anticancerígenas. Estos incrementan la capacidad del cuerpo para combatir el estrés oxidativo, un factor que está relacionado con el desarrollo de enfermedades crónicas, cardiovasculares y neurodegenerativas.

Asimismo, los investigadores observaron que los hongos, particularmente del género Rhizopus, producen unas enzimas potentes que dividen las proteínas complejas de la soya en componentes más simples como los aminoácidos, los cuales son indispensables para el cuerpo humano. Esto implica que la soya sea más digerible, es decir, que sus nutrientes se pueden procesar y absorber con mayor facilidad.

Justamente, este proyecto del grupo de investigación MIBIA ha orientado su mirada hacia el aumento de la digestibilidad de las proteínas y su valor nutricional, teniendo en cuenta investigaciones pasadas relacionadas con la alimentación animal, donde el equipo notó que la presencia de algunos microorganismos aumentaba la digestión, nutrición y ganancia de peso en los animales.
Con 25 años de experiencia y trabajo, el grupo MIBIA nació de un interés compartido en los procesos de fermentación con bacterias probióticas, levaduras y hongos filamentosos. El profesor Germán recuerda cómo, junto a Cristina, comenzaron a aprender y aplicar la fermentación metabólica para crear los primeros productos. Desde entonces, no han dejado de innovar. Iniciaron con la salsa de soya y el miso, condimentos que, aunque aún se importan desde otras partes del mundo, también se elaboran en el laboratorio MIBIA.

Cristina Ramírez, Yineth Viáfara y Germán Bolívar en el Laboratorio del Grupo de Investigación MIBIA.
Fuente: Fotografía por Angie Hurtado

“Fermentación, apliquémosla”, pensó Cristina, quien tuvo en cuenta el boom del nuevo siglo asociado al cambio en los hábitos alimenticios y la necesidad de proteínas alternativas y de origen vegetal, dada la expansión de consumidores más conscientes de sus decisiones alimentarias y las consecuencias de estas para la salud y el medio ambiente.


Además de tener una menor huella ambiental, las proteínas vegetales como legumbres, tofu, tempeh, seitán, entre otros alimentos, son altamente nutritivas y proporcionan nutrientes, fibra, vitaminas y minerales. Estas, a excepción de la soya y la quinua, tienden a carecer de alguno de los 9 aminoácidos esenciales, estructuras fundamentales de las proteínas que nuestro organismo no puede sintetizar por sí mismo y, por tanto, deben ser obtenidos a través de la dieta.

De este modo, el mundo se enfrenta a un nuevo paradigma, en el cual las alternativas basadas en plantas se han convertido en una opción a largo plazo. Según el Informe del Estado de Seguridad Alimentaria y Nutrición Mundial, la ausencia de mejoras en la seguridad alimentaria y el acceso inequitativo a dietas saludables, en especial, para los países de bajos ingresos, genera incertidumbre respecto a la posibilidad de alcanzar el objetivo de Hambre Cero en el mundo para el 2030. Para garantizar la seguridad alimentaria, ya no será suficiente la intensificación de la producción animal, pues se estima que la demanda mundial de alimentos se duplicará para el 2050 y, con ello, la presión sobre los ya escasos recursos.

Para Yineth, la investigación tiene un impacto positivo y directo sobre la seguridad alimentaria de países como el nuestro, que cuenta con un alto potencial para la producción de materias primas vegetales como legumbres y cereales. En sus palabras, “la gente ya no tiene esa solvencia económica para poder alimentar a sus familias, pero siempre tenemos los granos: frijoles, lentejas o arvejas y esa es la base de la alimentación de las familias, en especial, en los pueblos, donde se cultivan los alimentos en las propias casas”.

En América Latina y el mundo, el mercado de alimentos plant-based o basados en plantas ha crecido rápidamente. De acuerdo con el informe Plant-Based Foods Poised for Explosive Growth (Los alimentos basados en plantas están preparados para un crecimiento explosivo) de Bloomberg Intelligence, se estima que este mercado mundial aumentará su valor a 162.000 millones de dólares para 2030 (con respecto a los 29.400 millones que costaba en 2020), representando un 7,7 % del mercado mundial de proteínas para ese año. En el caso latinoamericano, este alcanzó un valor promedio de 1.05 mil millones de dólares en 2022, de la mano de un despliegue de dietas veganas, vegetarianas y flexitarianas, lideradas, en particular, por consumidores jóvenes impulsados por preocupaciones ambientales y de salud.

Por su parte, Cristina espera que este tipo de iniciativas no solo permitan una accesibilidad mayor de estos alimentos para las personas que por salud, convicción u otro motivo, deciden voluntariamente no consumir proteína animal, sino que también reduzcan los costos del levante animal, es decir, del proceso que incluye la alimentación, nutrición, sanidad y bienestar de los animales. La disminución de estos costos de producción y, por ende, del precio de venta de productos de origen animal, podría permitir que los alimentos sean más accesibles para las personas, diversificar las dietas, mejorar el perfil nutricional de los productos, mejorar las condiciones de vida de los animales y contribuir a la sostenibilidad ambiental.

Asimismo, para Germán, es necesario que surja una base tecnológica de apoyo, industrias e iniciativas de innovación local para la producción de proteínas vegetales, cuya producción cuenta con un fuerte potencial futuro, pero que aún aborda desafíos en términos de infraestructura, equipos, innovación tecnológica, visibilidad y educación de los consumidores sobre los beneficios de estas alternativas y su valor nutricional.

Centenario del maestro Enrique Buenaventura

Por: Mauricio Doménici
Profesor Departamento de Artes Escénicas

Para mi generación, que bajo los fuegos anárquicos de las luchas estudiantiles entró en el movimiento del teatro caleño en la década del setenta, el nombre de Enrique Buenaventura era ya entonces un mito estelar del teatro colombiano. Su nombre comenzó a sonar desde mediados de los años cincuenta cuando asumió la dirección de la Escuela de Teatro de Bellas Artes y a los pocos años dio un golpe maestro de amplia resonancia con el montaje de “En la diestra de Dios Padre” (1958), una adaptación del cuento costumbrista de Don Tomás Carrasquilla, obra que trascendió a los escenarios nacionales e internacionales. Los reconocimientos y las polémicas de esta obra nunca se acabaron, Enrique alcanzó a hacer cinco versiones distintas, la quinta y última la hizo en 1984 bajo los impactos ideológicos de la Teología de la Liberación. Su dramaturgia es de una historicidad obsesiva y dialéctica, no es posible entenderla por fuera de las luchas sociales y políticas en las que él mismo estuvo inscrito.

La obra del Maestro Buenaventura, como director y dramaturgo, resume o condensa todos los desafíos y contradicciones del teatro colombiano en la segunda mitad del siglo XX. En lo que podría llamarse la primera etapa de su desarrollo artístico en los sesenta, tiene dos líneas de trabajo: la construcción de su propia dramaturgia como autor y la contextualización social del repertorio clásico y moderno en sus montajes a las circunstancias de la realidad nacional. Como autor brechtiano, marxista, desde el principio esta consciente del “colonialismo cultural”, del choque de etnias que constituyen nuestra nacionalidad, de todo lo que este proceso traumático ha significado: como autor dramático escribe “La Tragedia del Rey Christophe”, para citar solo lo más representativo, en el marco de la lucha por la liberación de los esclavos en Haití y el “Réquien por el Padre Las Casas”, acerca del clérigo radical, dominico, que en el siglo XVI denunció el genocidio indígena de la conquista española. Como director escénico monta el “Edipo Rey” de Sófocles, representado en las gradas del Capitolio Nacional, poniendo el foco significativo en el autoritarismo del monarca y su desprecio por la comunidad; y luego como director, en esta reflexión sobre el repertorio “universal”, monta según su propia versión el texto “La Celestina” del teatro clásico español; igualmente hace una adaptación del “Macbeth” de Shakespeare, donde aparece la figura diabólica de un tirano medieval, así igualmente adapta, como entre muchas otras obras del teatro contemporáneo, la puesta en escena de “Ubú Rey” (1966) con la que se produce un cambio esencial en la práctica teatral del TEC: surge el concepto de la Creación Colectiva.

La pregunta por el tipo de teatro que quería hacer Enrique la responde en una ponencia que en 1968 presenta ante un congreso de teatreros en Montreal. Allí explica que, en un determinado momento, por la intolerancia y la represión del gobierno frente al tipo de obras que estaban montando, son expulsados y se ven obligados a constituirse en un grupo de teatro independiente, así nace el Teatro Experimental de Cali, TEC. Si ellos, vinculados a la Escuela oficial del Instituto Departamental de Bellas Artes, vivían en la tensión de hacer un “teatro cultural”, oficial, referido a la tradición clásica europea o al naturalismo norteamericano, ahora querían hacer un teatro de liberación, propio, nacional, un teatro de lucha contra el colonialismo, un teatro inscrito en las prácticas sociales del pueblo, en su historia, en sus necesidades y conflictos. No hay que olvidar que la experiencia histórica del momento está impactada por el ascenso de la Revolución cubana en la conciencia de una América Latina anti-imperialista y las movilizaciones internacionales de los estudiantes contra la guerra norteamericana en Vietnam. Para esas fechas, finales de la década del sesenta, ya se ha puesto en marcha un movimiento nacional de teatro organizado y politizado hasta la médula. Durante dos décadas las figuras centrales de ese liderazgo teatral estarán en manos de los maestros Enrique Buenaventura y Santiago García.

Resuelto el contexto de referencias sociales, culturales e históricas que guiarían los intereses artísticos de este “Nuevo Teatro”, el Maestro Buenaventura se adentró en los problemas del cómo habría que crear y producir estas obras innovadoras, en las que el teatro colombiano se jugaba su destino. Una tarea titánica de redefinición del paradigma tradicional de cómo hasta ahora se había entendido el “hacer” teatral entre nosotros. El concepto central de este “nuevo teatro” se habrá de nominar la “Creación Colectiva” (CC) y allí se plantea la democratización radical de todas las decisiones artísticas y administrativas de la creación y la producción teatral. En teoría un grupo es un colectivo de actores sin división del trabajo entre sus miembros, sin jerarquías de dominación, por tanto, el director es uno más, no puede imponer su repertorio o la concepción ideológica de las obras, todos son responsables, nadie está por encima de nadie, y tal vez lo más esencial, ellos son los autores de sus propias obras. Esto último resultaba bastante paradójico en la medida que el TEC tenía como patrimonio propio un reconocido autor dramático como era Enrique, cuyo liderazgo artístico y moral era indiscutible, con más de veinte obras escritas hasta la fecha de su puño y letra, ampliamente reconocidas y premiadas. Las relaciones entre lo individual y lo colectivo en el arte escénico entran a partir de ahora en un debate permanente e interminable que no acabará nunca de resolverse, pero dará origen a procesos de formación y creación que han marcado la estética del teatro colombiano.

Con la CC se parten en dos las aguas del movimiento teatral colombiano y surgirán grupos y escuelas teatrales enfrentados. El Maestro Buenaventura construirá todo un andamiaje teórico en defensa del “Método de Creación Colectiva” y difundirá su ideario a lo largo y ancho de la geografía latinoamericana. Es muy difícil hablar de teatro colombiano y no hablar del MCC. Hay por lo menos dos campos de acción en el teatro de CC: la dirección colectiva del montaje y la escritura colectiva del texto, todo ello atravesado por el trabajo de improvisación de los actores. La colectivización de las tareas administrativas resulta poco relevante y pertenece más a la época cruda de la militancia política. No obstante, la CC produjo obras importantes en el repertorio del TEC y muchos desafíos: “Soldados” en la experiencia del TEC es el primer ensayo de dramaturgia colectiva, se convertirá en una obra emblemática del grupo y dará origen a cinco versiones. El contexto histórico de la obra está referido a la “masacre de las bananeras” del año 1928 en Ciénaga y a la lucha obrera contra la explotación de la United Fruit Company. La obra va a sufrir muchos cambios en el proceso de confrontación con el público, dado que, para Buenaventura, en su visión de la CC, la percepción de la obra por el público va a ser determinante. Se cuenta que en una representación de la obra ante los viejos obreros de la zona bananera su reacción fue negativa y reclamaron que la obra no mostraba la huelga. La participación del público en los foros al final del espectáculo se convirtió en una marca de identidad de la CC, sobre todo por la presencia iluminadora del Maestro Buenaventura en la conducción del mismo. La necesidad de atender con cierta fidelidad a la historia lleva al TEC al teatro documento de Peter Weis y así, como consecuencia de la vasta investigación en los archivos para “Soldados” nace la segunda obra de la CC: “La denuncia”. Esta vez se trata del debate en el Congreso Nacional de la masacre de las bananeras promovido por el joven Jorge Eliecer Gaitán. Hasta el final de sus días la CC siguió siendo para Enrique el eje de su trabajo teatral, no solo aparecieron nuevas obras como la “Bala de Plata” o la “Ópera Bufa” sino que el “método” siguió enriqueciéndose con nuevas y complejas disquisiciones teóricas provenientes de la Semiología.

En la década de los noventa comienza el declive del movimiento del “Nuevo Teatro”, el ideario de la CC agudiza sus contradicciones, su discurso y su práctica se hacen más abstrusos, los Festivales Nacionales de Teatro pierden su energía y surge el Festival Iberoamericano de Teatro con otros presupuestos y otros liderazgos. Pasados veinte años de su fallecimiento la memoria del Maestro Buenaventura sigue viva, su obra dramática, incluso la que emerge de la CC, tiene el sello particular de su autoría, lo esencial de su mensaje es la idea de un teatro popular, anti-comercial, anti-académico, antiprofesional, anti-oficial, surgido en la precariedad de un medio que se fue haciendo cada vez más adverso. La sala del TEC que fundara en una vieja casona del centro histórico de Cali sigue allí, activa, nunca fue cerrada en los más de cincuenta años que tienen de funcionamiento, un milagro, contra viento y marea la aureola sagrada del Maestro la protege.

El jardín de Freud

En la zona verde aledaña a la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas se reunía el Jardín de Freud.

Por Edgard Collazos Córdoba
Profesor Escuela de Estudios Literarios

 

No sé quién, hace ya casi medio siglo, bautizó ese espacio del campus de la Universidad del Valle con el nombre del Jardín de Freud. Por años he entrevistado a los que pertenecieron y convirtieron ese lugar en la sede de un cenáculo del pensamiento, y que aún persisten en andar vivos, y me he llevado la sorpresa de que ninguno está de acuerdo en el autor de tal ocurrencia. Debió ser alguno de los más hábiles con el lenguaje, aunque casi todos los integrantes del Jardín de Freud tenían el don de la palabra. Me han dicho que fue el poeta y dramaturgo Román Betancourt, pero ahora es imposible preguntarle, porque a inicios de este año falleció a causa de exceso de vitalidad, igual que el cuentista Arlet Corredor, quien murió a manos de un asesino parecido a uno de los personajes de sus relatos. Hay quienes coinciden en que el nombre es autoría del poeta y profesor de la Escuela de Literatura, Julián Malatesta y hay quienes se lo adjudican al ya fallecido, lúcido y diletante Jorge Santiago Quintana, o “Jorges”, como le llamaban, debido a su amplio conocimiento que ya en los años de la segunda mitad de los setenta del siglo pasado, tenía de la obra de Borges.

Vale precisar, que, antes de convertirse en un lugar de encuentro y reflexión donde se frecuentaron los más vastos temas del pensamiento y se habló sin reverencia de venerables autores de la filosofía, literatura, cine y política, ese espacio era solo un extenso césped al lado de un cruce de caminos de estudiantes y profesores que iban y venían por los senderos de la universidad en busca de sus aulas.

No me equivoco, si afirmo que los primeros en frecuentar el lugar fueron los estudiantes menos aconductados por el academicismo de la época. Se aposentaron ahí, porque era un cómodo mirador, desde donde se podía admirar la belleza de las estudiantes de las escuelas de Psicología y Ciencias de la Comunicación y las sabias y a veces adustas caras de los profesores de Humanidades e Ingenierías que pasaban prestos a dictar sus clases a las tres de la tarde, no sin antes voltear la cara y dar una mirada al Jardín de Freud.

A los fundadores, su actitud relajada les permitía sentarse en el prado después de ingerir el millón de arroz y el sudado de carne, papa y zanahorias que brindaba el restaurante de la Universidad, amén del tazón de mazamorra que suplía la sobre mesa, (o la pobre mesa, así le decían) y así fue como empezó a convertirse en un agradable sitio donde retozar después del almuerzo, entre comentarios de lecturas y frases que los profesores habían lanzado cuando dictaban sus cátedras.

Lo cierto es que el llamado Jardín de Freud, más allá de haberse convertido en un lugar de reunión de hombres y mujeres jóvenes, donde se concertaban citas, se cantaba, se escuchaba música de todo género, poco a poco se fue convirtiendo en un cenáculo intelectual ubicado al costado derecho del edificio de la administración de la Universidad del Valle.

Como el sitio estaba estratégicamente bien ubicado y la molicie que inspiraba la sombra de las Acacias de la India y el sentimiento de la época congregaba al diálogo, con el tiempo fueron llegando uno a uno estudiantes de inteligencia inquieta. Recuerdo haber visto por primera vez al gran Leudo, un estudiante de economía; piel de ébano y de una inteligencia clara y curiosa, pues tenía la pertinencia de acertados análisis políticos y económicos y junto a él Edgar Varela Barrios, acompañado siempre de su Aristóteles y Foucault bajo el brazo. Y a Gregorio llano y su hermano Gonzalo, a quien llamaban “el Comanche”, de pensamiento libertario, quien, según Darío Calvo, dejaba pasmadas a su paso las asiduas concurrencias del jardín.

Entre tantas jóvenes, traída por los vientos refrescantes del sur, llegó de Popayán la solidaridad inolvidable de Lucia Ponce de león Chaux, y el encanto de la paisita Marta Quintero, acompañada de las canciones de Joan Manuel Serrat. El toque de diferencia, indudablemente lo marcaban las mujeres cuando se recostaban en el césped, como cuando lo hacía Sandra E. Gómez (Q.e.p d) y su amiga Ángela Medina.

Cuando ya era hábito sentarse en el Jardín de Freud y la fama de su congregación crecía, llegaron los anarquistas del “guácimo”; les llamaban así porque su lugar de conspiración era bajo la sombra de un árbol ubicado cerca a los predios del lago entre el humo de perezosos inciensos adormecedores. Aparecieron un día con deseos de riña, al mando del inteligente David Lozano, Jaime Parra y Camilo Osorio, apodado CAOS, quien solicitaba a los profesores de filosofía “un toquecito de epistemología”, pero, la hermandad que se sentía en el jardín les derrotó su maledicencia mas no sus ideales, y en adelante fueron fuertes dialogantes.

Entre tantos congregados por la amistad y el fervor por el conocimiento, llegó “el hombre del tenedor”, Carlos Gómez, un filósofo preocupado por la “patafísica”, que lucía en la muñeca del brazo derecho a modo de pulsera un curioso y sofisticado tenedor retorcido, que jamás se quitaba, después de tantos años he preguntado por el, y quienes lo han visto me dicen que aún luce su icónico amuleto.

Luego, atraído por la curiosidad que generaban los comentarios, llegó el historiador Pablo Rodríguez, hoy eminente profesor de la Universidad de Bogotá, en compañía del diletante Rafael Uribe, y con Pablo hicieron presencia las teorías de su maestro Germán Colmenares; con la llegada de Oscar Campo, llegó la imaginación, y el cine e hizo presencia el Cali Wood y el Ojo al Cine de Andrés Caicedo. La erudición de varias áreas de la filosofía y la economía y la presuntuosa verdad teórica, se encarnó en la inteligencia de Boris Salazar y la rigurosidad de los puntos de vista del estudiante de filosofía Edgar Varela, quien para esa época ya mostraba ser el intelectual que es hoy. Llegaron también estudiantes de Ingeniería, Literatura, Filosofía, Ciencias de la Comunicación, también de Psicología, hasta que, sin saber cómo y por qué, se congregó una juventud libre pensadora y disidente de las graníticas convicciones políticas que agenciaban las organizaciones de izquierda que por ese entonces militaban en la Universidad Pública, y en adelante, fueron debutando inteligencias y erudiciones que no congregaba la academia, tanto, que hasta la astrología y el influjo de las estrellas se abovedó sobre Univalle, a cargo del brujo y sabio de las constelaciones, en ese entonces estudiante de idiomas: Darío Calvo, quien me recrimina olvidar la presencia de Ángela María Robledo, una de las voces femeninas más inteligentes de todas las generaciones de Univalle y asidua integrante del Jardín y hoy, académica de la Universidad Nacional de Colombia.

Es cierto que el ardor de la época fue cómplice de la cantidad de ideas que proliferaban día a día. Quizás los jardineros, así se les solía llamar, no sospecharon que eran herederos de las vicisitudes sociales de esos años: Mayo del 68; el Festival de Woodstook; el movimiento hippie; la Revolución cubana, el Boom literario. De todo ese crisol de ideas aprendieron a lanzar sarcasmos y feroces mandobles a la izquierda y a la derecha, y eso permitió que facciones ideológicas opuestas convivieran en el Jardín, sin rencores y dogmas. No sobra decir en estas notas, que estaba de moda hablar de Althusser, Marx, Foucault, el Boom, Mijael Bakunin y se revisaban los libros de la Literatura francesa. Las teorías de Jean Paul Sartre, la Paideia griega y el existencialismo, amén de Rayuela y el Ulises eran temas de primera mano; nadie era ajeno a la temática de la Guerra Fría y la Revolución Permanente y era obligación haber leído a Mircea Eliade y Gaston Bachelard, Aristóteles, y estar versado en epistemología. Tan poco es exagerado asegurar que ningún tema del pensamiento se quedaba sin revisar, se leía a Rimbaud y Verlaine. Baudelaire era de conocimiento general y como no había restricción para nadie, también los militantes de izquierda fueron llegando y enriquecieron el debate en las discusiones entre el troskismo, maoísmo y el stalinismo tan frecuente en el mundo intelectual europeo, y si algún poeta era querido por todos, era nuestro León de Greif.

En los predios del Jardín de Freud el enfrentamiento de las teorías políticas distaba mucho de los odios. Los que sabían de esos temas terminaban sus lúcidas discusiones embriagados por el humanismo que el Jardín imponía, y recuerdo, sin riesgo a equivocarme, que las discusiones más hábiles las generó el joven Julián Malatesta, cuando con su puntilloso estilo, su verbo y su humor provocador, ( que aún no lo abandona) llegaba con su Zaratrusta y su Sábato bajo el brazo y en su torrente verbal, digno de un antiguo sofista, se enfrentaba a los anarquistas y a todos los militantes, sin importarle en cuál partido militaba el contrincante ni el rango, sacando bajo su manga las lecturas de El Capital y teóricos que nadie había leído.

Ahí por primera vez, apenas abandonando la adolescencia, escuché hablar de Carson MacCuller, de Tomas Mann, de Hermann Broch y de tantos autores que enriquecieron mi conocimiento literario. Ahí se habló y se escuchó Jazz, Blues, salsa, folklore y la música andina, y se fueron engendrando melómanos como lo han sido Memo Bejarano, quien llegó de la escuela de Comunicación, poseedor de la colección más interesante de música Jazz y el erudito y curioso Gary Domínguez, estudiante de idiomas, hoy una autoridad en la música del Caribe.

Así pues, las sesiones de música se congregaban bajo los puntos de vista del fallecido Henry “Fat” Zuluaga, quien partió de este mundo con sus bongós ya hace siete años, llevándose tras él una estela de conocimientos musicales imposibles de recuperar. Estos melómanos no discutían, estaban lejos del debate, alegraban a los congregados con sus grabaciones, y caída la tarde, entre las sombras de los edificios que iban oscureciendo la universidad, los jardineros partían hacia el centro de Cali, para congregarse y seguir con sus diálogos itinerantes en el Café de los Turcos.

Los viernes en la tarde, a la manera de un orate medieval, en compañía de sus enormes perros, aparecía Fernando Taseche: se amarraba la cadena de sus enormes mastines como una especie de cilicio y parado frente al jardín como en una especie de púlpito, iniciaba una misa en contra del rector; un ditirambo interminable de acusaciones contra la administración.

Pero, no todo era pensamiento. La beligerancia de los Jardineros se hacía notar en las marchas estudiantiles. Estos románticos del trópico Iban adelante lanzando sus consignas poéticas, tan fuera de lugares comunes, diferentes a las de la izquierda, como parte de la impronta que los distinguía y eran los primeros en enfrentarse a los indiscriminados bolillazos que la policía y el ejército descargaba sobre los estudiantes, en medio de la lluvia de pedradas univallunas, que nadie supo jamás de dónde salían.

En fin, sé que, como dice Borges, es norma general que los novelistas no presenten una realidad, sino un recuerdo y que los hechos narrados tienen como única opción ser revisados y ordenados por la memoria, por eso intento en esta nota no dejar que esa bella historia sea simplificada por el tiempo y que la anécdota usurpe la temática.

Vale decir entonces, que el Jardín llegó a convertirse en una especie de Ateneo, donde se debatían teorías filosóficas, literarias, sociológicas y se comentaban los libros que ni los profesores habían leído. Hernando Aldana, uno de los fotógrafos más finos de la ciudad, en esa época estudiante de Historia, me asegura que Francisco Jarauta, el maestro Colmenares, Estanislao Zuleta, Angelo Papaccini y Álvarez Gardeazabal llegaron a sentarse en el Jardín y entablar diálogo intelectual con sus integrantes.

Sé que toda selección de nombres es injusta y que cuando los sobrevivientes del Jardín de Freud lean estas notas, me recriminaran no haber integrado a muchos amigos tragados por mi olvido y el trajín de las grandes ciudades donde habitan, como lo hizo Hernando Aldana, quien me llamó para recordarme al erudito Francisco Zuluaga, un joven de la Escuela de Filosofía, nacido en Sevilla Valle, poseedor de algún tormento que lo perseguía desde la infancia, y que le hacía destilar un corrosivo y fino humor, hasta que un buen día, fatigado del hartazgo intelectual, con sus gafas gruesas viajó a Buenaventura, alquiló una canoa, y con una botella de aguardiente, remó ebrio de vida, de mar y de filosofía, y enterró su vida frente a la costa de la Bocana.

Al cierre de esta edición, he recordado al exquisito e irrepetible Adolfo Montaño, y sus cantos gregorianos. Nadie como él llegó a acumular tanta música coral en su memoria, haciendo que su idioma se enriqueciera de latín y cuanta lengua entonaba el canto culto, y por eso, fue por años uno de los académicos más queridos y destacado por los estudiantes de la Escuela de Música, hasta el año pasado cuando alcanzó la jubilación.

También me ha llamado Diego Garcés, lucido lector y escritor, dueño de las mejores fotos de las selvas colombianas, que, cuando no está viajando por los territorios profundos, está escribiendo los mejores comentarios sobre poemas y textos literarios, para asegurarme, que el nombre del Jardín de Freud es autoría de Román Betancourt.

Sé que es imposible en estas cortas páginas recuperar esa historia univalluna y que el indefectible olvido se encargará de enterrarla en sus predios; pero, me queda la certeza, de que, en Cali, en la Universidad del Valle, hubo un tiempo y unos jóvenes que integraron el universo humanístico, y que el Jardín de Freud seguirá existiendo hasta el día cuando muera el último de sus integrantes.

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