Por: Giovanna Carvajal Barrios
Directora del Programa de Comunicación Social de la Universidad del Valle
El Programa de Comunicación Social de la Universidad del Valle, adscrito a la Facultad de Artes Integradas, fue fundado en 1975 y se sustenta en la necesidad de formar profesionales capacitados para comprender el campo de la comunicación (asumido como un campo de prácticas sociales y como un campo de estudio e investigación) y proponer estrategias de comunicación acordes con las necesidades y demandas de la sociedad colombiana. Así mismo, sus procesos de docencia, investigación y proyección social se encuentran articulados a la valoración, la recuperación y el estímulo de procesos de producción cultural en diferentes ámbitos. Por lo anterior, la formación de sus estudiantes está orientada no sólo al análisis, el diseño y la producción de textos para diferentes medios de comunicación, sino también a la gestión de proyectos que contemplen la pluralidad y la especificidad de los modos de comunicación existentes en la actualidad.
El programa ha sido pionero en el contexto colombiano, pues además de abarcar las prácticas relacionadas con la producción de información, desde su fundación se situó en la perspectiva de abordar las relaciones entre procesos comunicativos y procesos culturales, planteó el estudio de las culturas populares, la comunicación comunitaria, la movilización social y las relaciones entre comunicación y educación. La formación de los comunicadores(as) ha sido emprendida con el propósito de que enfrenten las contradicciones que atraviesan su práctica y sean capaces de construir conocimientos que les permitan tomar distancia crítica en los procesos culturales y sociales en los que participen.
El programa se ha realizado múltiples aportes durante sus 45 años de existencia, no sólo por los más de mil egresados –que constituyen la principal razón de su existencia- , sino por sus contribuciones a la investigación en comunicación, el aporte a procesos de movilización social en el contexto local y regional, su aporte a la producción cinematográfica y documental en la ciudad y en el país, que le ha merecido el reconocimiento nacional e internacional y que constituyó un aporte significativo en la consolidación del proyecto de televisión regional, Telepacífico. Así mismo, los programas de Comunicación Social, tanto de Cali como de Colombia se han nutrido de muchos de nuestros egresados, los cuales se desempeñan como profesores e investigadores. Al interior de la Universidad, la Escuela ha forjado parte de la historia de medios de comunicación, como la emisora Univalle Estéreo, el canal de la Universidad del Valle y publicaciones impresas como Campus y La Palabra. En la actualidad, además de su programa de pregrado tiene una oferta permanente de diplomados y cursos de extensión, un programa de maestría y un conjunto de publicaciones como resultado de los trabajos de investigación – creación de estudiantes, profesores y egresados. En el contexto de la Universidad del Valle, el programa de Comunicación Social se ha destacado por el excelente desempeño de sus estudiantes en la pruebas de Estado, Saber Pro. En 2019 volvimos a ocupar el primer puesto (solo en dos años no ha sido de este modo) y siempre nuestro promedio ha estado por encima del promedio nacional.
Saber Pro: de los resultados en las pruebas de Estado al sentido de la formación profesional en Comunicación Social
El programa de Comunicación Social se ha caracterizado -a lo largo de su historia- por el trabajo pedagógico para el fortalecimiento de la relación de los estudiantes con la cultura escrita, el énfasis en la formación de teórica de los estudiantes y el desarrollo de sus competencias investigativas y capacidades creativas en distintos lenguajes y soportes. Todo ello se encuentra respaldado en el trabajo de los docentes tanto en la investigación como en la producción en el campo de la comunicación y en la conexión de ésta con la creación en artes.
El desempeño en las pruebas del Estado nunca ha constituido un objetivo al que dirijamos la formación de nuestros estudiantes. No realizamos actividades preparatorias para el examen, salvo una jornada corta (de tres a cuatro horas) una semana antes de la prueba, en la que les damos recomendaciones generales sobre los tipos de preguntas que probablemente se encuentren y hacemos un ejercicio de simulación. No hay cursos, seminarios o talleres dedicados a la preparación del examen. De hecho, es importante mencionar que la prueba en 2019 (en la que ocupamos el primer puesto) fue parcialmente rediseñada en su componente específico, según los lineamientos de la Asociación de Facultades de Comunicación Social (AFACOM) y del ICFES, es decir que gran parte de las preguntas fueron nuevas. Además, según lo han manifestado nuestros estudiantes que han presentado el examen, la mayoría de las preguntas están relacionadas con el campo de la comunicación organizacional, componente que no ha tenido mucho peso dentro de nuestra estructura curricular.
Entonces, ¿a qué podemos atribuir los resultados obtenidos? En primer lugar, el programa académico tiene como uno de sus ejes formativos el fortalecimiento de la relación con la cultura escrita, es decir, el afianzamiento de la lectura y la escritura en tanto prácticas que permiten la adquisición de conocimientos en el ámbito académico universitario y que son fundamentales en el ejercicio de la comunicación social, en sus distintos campos de acción En segundo lugar, la importancia que le damos a la investigación formativa, fundamentada en la relación recíproca entre teoría y práctica, de tal modo que el hacer esté orientado por bases conceptuales, la lectura crítica de la realidad y la exploración de lenguajes creativos. De ahí que nuestros egresados se caractericen por su capacidad para desempeñarse en distintos contextos y asumir su rol como comunicadores desde una perspectiva crítica.
En tercer lugar, nuestras propuestas pedagógicas se fundamentan en la orientación personalizada, posible sólo cuando se trabaja con grupos pequeños, al interior de los cuales sea posible realizar procesos de retroalimentación. De esta manera, buscamos llenar los vacíos con los que nuestros estudiantes (provenientes en su mayoría de los estratos 1, 2 y 3) ingresan a la Universidad. En cuarto lugar, contamos con un equipo de profesores de dedicación exclusiva a la Universidad, un grupo de contratistas con una significativa experiencia, un equipo de laboratoristas (articulado al Centro de Producción y Asesoría en Comunicación) y personal administrativo cuya labor es fundamental para el trabajo realizado en el pregrado. A ello se suma la coordinación y la realización de reuniones periódicas de autoevalución. Finalmente, la Escuela de Comunicación Social desde su fundación ha tenido y seguirá teniendo como núcleo de su hacer el programa de pregrado en Comunicación Social. Ni la creación de programas de especialización y de maestría (a partir de 1994), ni la posibilidad futura de enriquecer la oferta de posgrados, nos ha hecho perder de vista nuestra responsabilidad en la formación de excelencia a nivel del pregrado. Por ello –en contravía a la tendencia que busca promover la demanda de programas de maestría aligerando el alcance de los programas universitarios- queremos garantizarles a nuestros estudiantes un programa de formación sólido que les permita desempañarse de manera óptima como profesionales. Esto constituye una responsabilidad en un país donde un porcentaje minoritario de la población accede a la formación posgradual.
Los logros obtenidos por el programa de Comunicación Social de la Universidad del Valle a lo largo de sus 45 años de existencia se expresan, en primer lugar en el papel que desempeñan nuestros egresados: realizadores y productores audiovisuales en cine y televisión; periodistas en medios informativos locales y nacionales (radio, prensa, televisión nacional y regional); comunicadores en medios comunitarios; funcionarios de la administración pública a nivel local y nacional (secretarías municipales, Ministerios de Cultura y Educación); líderes y gestores de proyectos de extensión y movilización social; profesores universitarios e investigadores en distintas facultades de la Universidad del Valle y en universidades de la ciudad, la región y el país; además de maestrandos y doctorandos destacados dentro y fuera del país, son algunos de los roles más representativos que ocupan.
Resaltamos, además, el liderazgo en proyectos de extensión y movilización social que ha permitido hacer un significativo aporte a la ciudad y a la región; las numerosas publicaciones de los profesores como resultado de sus trabajos de investigación y creación, muchas de las cuales han representado un hito dentro de su campo; su participación en eventos académicos en calidad de ponentes, conferencistas, realizadores, jurados y miembros de redes o asociaciones; la oferta académica extracurricular en la que participan egresados como oferentes y como beneficiarios, en especial el Diplomado en Documental de Creación que este año llega a su VIII versión; las distinciones otorgadas a los trabajos de los estudiantes (entre ellas el Premio Otto de Greiff a los mejores trabajos de grado en Colombia) y egresados (el premio Cámara de Oro en el festival de Cannes de 2015, uno de los más significativos; el Premio India Catalina; la Beca al Periodismo Joven Simón Bolívar; los premios Alfonso Bonilla Aragón, entre otros), así como su destacada participación en diversas convocatorias y becas nacionales e internacionales; y finalizando la presente década, la apertura del programa de Comunicación Social en la sede de Buga -que ha permitido ampliar nuestra oferta de cupos. Y la creación de la Maestría en Culturas Audiovisuales en 2019.
Nuevos horizontes
Uno de los mayores retos que tenemos en la actualidad es la implementación de la reforma curricular del programa, que permitirá nuevos desarrollos en las tres líneas de formación que han estado presentes en nuestra Escuela desde su fundación: la formación en periodismo, con énfasis en las formas emergentes de producción, circulación y uso del discurso informativo; la creación audiovisual con sus distintas vertientes de realización, y la comunicación – educación, como ámbito de trabajo en el que convergen las organizaciones sociales, las instituciones educativas y las organizaciones artísticas. Otros de nuestros desarrollos próximos lo constituye la creación de una maestría en Comunicación Social que fortalecerá el trabajo de grupos de investigación y ampliará –en conjunto con la Maestría en Culturas Audiovisuales- la oferta de formación de postgrado. La consolidación de una planta profesoral con formación doctoral, nos permitirá, a mediano plazo vislumbrar la posibilidad de la oferta en formación doctoral.
La responsabilidad que tenemos como Programa de Comunicación Social de una Universidad Pública es grande, si tenemos en cuenta el contexto de crisis por el que estamos atravesando, cuando las brechas sociales se han aumentado y se hace necesario fortalecer los procesos democráticos y el ejercicio de la ciudadanía, dentro de los cuales la comunicación y la producción artística resultan fundamentales. Por ello, nuestro compromiso es continuar trabajando, con una visión siempre crítica frente al papel que cumplimos, y responder a las exigencias que nos demanda una sociedad más plural, justa y equitativa.
Escuela de Comunicación Social y su programa académico: investigación, creación y experimentación desde el quehacer comunicativo[1]
Grupos de investigación
La Escuela de Comunicación Social (ECS) tiene como una de sus improntas la tradición en investigación, cuyo reconocimiento ha trascendido los límites nacionales. Actualmente cuenta con dos grupos de investigación que recogen en sus líneas de investigación la amplia trayectoria de la Escuela. Por una parte, el grupo NEXUS: Investigación y creación en periodismo, movilización social y cultura escrita, que respalda las publicaciones Nexus (revista científica) y Ciudad Vaga (publicación sobre reportaje realizada por estudiantes) y la página web Medios Emergentes: transformaciones del periodismo generadas por la revolución digital. El grupo tiene participación en la Maestría en Culturas Audiovisuales de la ECS y en la Maestría en Educación Énfasis en Educación Popular y Desarrollo Comunitario del Instituto de Educación y Pedagogía de la Universidad del Valle. Por otra parte, el grupo CALIGARI: Sonido, imagen y escritura audiovisual, al interior del cual nació la Maestría de Cultura Audiovisuales, próxima a la apertura de su segunda cohorte. A partir de los trabajos de investigación de sus estudiantes, la maestría hace aportes al campo de la investigación y de la producción de documental, en el contexto colombiano y latinoamericano, en el marco de las líneas de investigación del grupo: la dimensión histórica del audiovisual y los archivos audiovisuales; la escrituras, poéticas y estéticas audiovisuales; la estética digital, la enseñanza del audiovisual, la producción Audiovisual y los usos sociales del audiovisual. Desde estas líneas, el grupo ha hecho aportes a la comprensión de fenómenos como el conflicto armado y sus formas de representación en el documental. Adicionalmente, es importante destacar la participación de los profesores de la ECS en el doctorado de Humanidades de la Universidad del Valle y en la coordinación de una cohorte del Doctorado en Historia y Artes de la Universidad de Granada, en el que participan varios profesores de la Facultad de Artes Integradas.
Los grupos de investigación constituyen, hoy por hoy, la estructura que soporta el programa académico de pregrado. En su interior se diseñan y se evalúan las asignaturas de la malla curricular. Así mismo, muchos de sus productos (libros, obras de creación, resultados de sistematización, proyectos de movilización social, artículos, ensayos, ponencias) hacen parte del material con el que se nutren los cursos. A partir de la más reciente reforma curricular, los trabajos de grado se gestan en el interior de los grupos donde se discute y se hace seguimiento a su desarrollo.
Comunicación, educación y movilización social
La ECS ha tenido también una destacada trayectoria en proyectos de comunicación para la movilización social y de comunicación - educación. Entre los proyectos más recientes se encuentra la participación de algunos profesores y egresados en el proyecto Mi comunidad es escuela (componente Comunicación Fortalecimento de la Gestión Escolar y Semilleros TIC). De igual manera, se llevó a cabo el proyecto Artes y nuevas tecnologías (2016-2017) y Comunic-arte, proyecto práctico de Formación Estética en el Colegio COMFANDI Ciudadela.
Por otro lado, Aula Común es un proyecto de comunicación, educación e intervención social que está iniciando, con la Secretaria de Educación Municipal, un proceso de acompañamiento a la docencia en tiempo de confinamiento, en el que participan profesores de la ECS, del Instituto de Educación y pedagogía (IEP) y un grupo de egresados.
Laboratorios, publicaciones y productos de creación
A continuación se presentan algunos de los proyectos de investigación - creación más representativos de la escuela, a los cuales se encuentra articulado nuestro proyecto formativo en pregrado. Todos ellos hacen parte de la producción de los grupos de investigación.
La Barra Sonora
Audioinstalación, realizada en el marco del laboratorio de experimentación Sonora Univérsono. Consiste en un mapa sensitivo y holofónico que representa el territorio de La Barra (Buenaventura).
Revista Nexus (https://nexus.univalle.edu.co/)
Publicación científica en el campo de la comunicación, donde converge la producción intelectual de los profesores de la Escuela con la de docentes e investigadores de otras universidades y regiones del país.
Revista Ciudad Vaga (http://ciudadvaga.univalle.edu.co/)
Producida por los estudiantes, es una publicación especializada en reportaje que divulga la producción realizada al interior de los cursos Proyecto Editorial y Prensa: Géneros y lenguajes. Algunos trabajos publicados en la revista la han hecho merecedora a premios de periodismo.
Producción radial
Franja Bloque C
Se emite lunes y viernes de 7 a 8 p.m. por Univalle Estéreo. Dentro de su programación se encuentran espacios como El Taller (producción radial de estudiantes de Cali y de Buga); Ruta al Faro (producción de un curso de extensión en la sede Buga); La Ventana Indiscreta (articulado a un proyecto de investigación del mismo nombre) y Bitácoras Sonoras (programa especial de divulgación científica).
Adicionalmente algunos profesores de la Escuela lideran programas como Guataca, programa de divulgación de música afrocaribeña (sábados 10:30 pm a 1 am del domingo) y La Salsa ayer y hoy, espacio dedicado al fenómeno cultural de la música urbana afro latinoamericana y caribeña, sus raíces, su historia y sus transformaciones (sábados de 7 a 8 p.m.). Varios de nuestros egresados lideran también productos de la emisora, como es el caso de La Chicharra, propuesta de laboratorio de periodismo radial (jueves 7 a 8 p.m. por Univalle Estéreo), en la que participan estudiantes del programa de Comunicación Social.
Libros
Entre los libros publicados por los profesores de la ECS (la mayoría por el programa Editorial de la Universidad del Valle), durante los últimos tres años, se encuentran:
Chat, Facebook Y Twiter: Transformaciones de la Cultura escrita en el ciberespacio (Giovanna Carvajal, 2017).
"Niños que videojuegan, videojuegos que estructuran tiempos. Cognición en los bordes del tiempo irreversible" (Julián González, 2018).
Salsa, barrio, cultura, Convergencia digital (Alejandro Ulloa, en coautoría con Javier Mauricio Reyes y Juan Pablo Jiménez Caicedo, 2018).
Historias sin ficción. Antología y técnicas de periodismo narrativo en Ciudad Vaga (Kevin García y Julián González, 2019).
Formación estética de pies a cabeza (Maritza López de la Roche, 2019).
Caminandar, saberes que crean territorio (Cristian Lizarralde, 2019)
Evaluación de la innovación educativa mediada por la tecnología de la información y la comunicación (Jorge Caicedo, coautor, 2019)
Todo lo que sabemos, lo sabemos entre todos. Sistematización de dos experiencias escolares en las que se integran las TIC (Jorge Caicedo, coautor, Editorial Universidad Autónoma de Occidente, 2019)
Narrativas e imágenes cinematográficas: inmigrantes colombianos y extranjeros en Colombia (1999-2009) (Manuel Silva, 2020, en proceso de edición).
La salsa en tiempos de nieve: la conexión latina Cali - Nueva York 1975 – 2000 (Alejandro Ulloa, 2020, en proceso de edición).
Antropología, cultura escrita y tecnocultura digital (Alejandro Ulloa, 2020, en proceso de edición).
Investigaciones de maestría
El rap como lírica periférica de resistencia y libertad zona marginal: Estudio de caso en la ciudad de Cali, Jorge Caicedo (2019)
Tesis doctorales
"El documental del disenso: representación de la violencia colombiana contemporánea a través del documental", Diana Cuéllar (2019)
La presencia de la ausencia. Cuerpo y Arte en la construcción de paz. La danza como forma de revisibilización de víctimas en el conflicto armado colombiano, Alejandra Toro (2019)
Documentales
Intromisión. Largometraje documental, Óscar Campo (2017)
Bajo el mismo cielo (2017) y En Tránsito (2018), series documentales, Óscar Campo (director creativo), con la participación de Kevin García, Jorge Caicedo, Alejandro Ulloa y Luis Hernández.
Plataformas hipertextuales, laboratorios de creación y montaje teatral
Salsa, barrio, cultura http://cms.univalle.edu.co/caliculturasalsera/multimedia/bootstrap/#. Multimedia interactiva que representa diversos aspectos de una cultura musical urbana y contemporánea, una memoria que vincula a Santiago de Cali (en Colombia) con Cuba, Nueva York, Puerto Rico y otras regiones de América Latina y el Caribe.
Caleidoscopio (http://caleidoscopio.univalle.edu.co/ ). Plataforma hipertextual que propone una reflexión sobre fotografías y conflicto armado, de Manuel Silva.
HiperLab - Laboratorio Hipermedia de la Universidad del Valle (http://hiperlab.univalle.edu.co/). Investiga la interrelación arte – tecnología – sociedad. El laboratorio es un área de encuentro que reúne estudiantes, egresados, docentes y diversos actores de la sociedad, que le apuestan al uso crítico y estético de los medios y las tecnologías actuales con el fin de generar inteligencia colectiva y nuevo conocimiento.
Medios Emergentes: transformaciones del periodismo generadas por la revolución digital. Página del proyecto de investigación del mismo nombre, donde se publican análisis de medios emergentes de información y nuevos paradigmas. http://mediosemergentes.com/
Los Funerales. Montaje teatral, Óscar Campo (2019)
Artículos de investigación
¿Girasoles?, o el camino hacia la paz imperfecta de mujeres víctimas del conflicto armado colombiano a través de la danza contemporánea. Seminario internacional de construcción de paz imperfecta, Alejandra Toro (2017)
Cali: cine, cultura y cinefilia, de Ramiro Arbeláez (2017)
Google imágenes como archivo fotográfico del conflicto armado en Colombia. Artículo de investigación, Manuel Silva (2018)
Una política de la imagen y de la mirada: fotografías realizadas durante el conflicto armado en Colombia. Ponencia en el Foro académico del Festival Internacional de la Imagen de Manizales, Manuel Silva (2018)
Rev(b)elados fotográficos: sobre la naturaleza y el conflicto armado en Colombia. Ponencia internacional aceptada en el Coloquio Internacional Visualidad y Poder (Quito, Universidad Andina Simón Bolívar, Manuel Silva (2020)
Proyectos de investigación, creación y movilización social en curso
Fotografías y conflicto armado. Una exploración de un campo visual (Investigación, Manuel Silva).
Libertad de información en democracias deficitarias. Un estudio de caso: Valle del Cauca 2002 – 2014 (Tesis doctoral, Patricia Alzate).
"Los Misak de la tierra a la pantalla". Laboratorio de creación audiovisual en el resguardo indígena de Wampia (Tesis doctoral, Antonio Dorado)
Miradas de la guerra: imaginarios, prácticas y representaciones del conflicto armado interno entre el Estado colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del pueblo (1998 - 2016) (Tesis doctoral, Carlos Patiño)
La Gestación Cultural, el envés de la economía naranja (Libro, José Hleap)
Correspondencias entre artes y educación mientras la guerra continúa. Diálogos y ensayos con artistas y maestros de la ciudad de Cali (Tesis doctoral, Miguel Tejada)
Perfiles juveniles de lectura y escritura: trayectos biográficos entre la cultura escrita y el ciberespacio (Investigación, Giovanna Carvajal B).
En el marco de las jornadas de reflexión propuestas por los estudiantes de la primera Cohorte del doctorado, dada la actual situación del País y específicamente el impacto en la ciudad de Cali, remitimos para conocimiento, participación, difusión y trámite pertinente, la invitación a la jornada programada para el dia VIERNES 21 DE MAYO a las 10:00 a.m.El conversatorio virtual se denomina “Retos de Gobernanza para la actual crisis social, económica e institucional de Cali“, se podrá acceder libremente a través del hipervínculo de conexion https://meet.google.com/jtd-rywt-sco y tiene como objetivo conocer el escenario de la ciudad desde el análisis de tres actores de Gobernanza, uno del sector público ( Alcaldía), uno del sector privado (Cámara de comercio) y uno del sector comunitario (ciudadanía), y entre todos los participantes, docentes y estudiantes identificar los retos y posibles propuestas de manejo a la situación. Los invitados confirmados a exponer su análisis corresponden a: Desde el sector comunitario, Jose Lurduy, Ciudadano en ejercicio e investigador del tema; Desde el sector privado, Carlos Andrés Pérez, Director Económico y de Competitividad de la Cámara de Comercio de Cali y desde el sector Público, Jesús Darío González, Secretario de Bienestar social de la Alcaldía de Cali. Los participantes contarán con un tiempo de 30 minutos en su exposición y finalizara el evento con un espacio de preguntas y reflexiones entre participantes, docentes y estudiantes cuyo objetivo será concertar los retos dada la situación actual de la ciudad y generar una propuesta integral de manejo a la misma.De antemano agradecemos la atención, participación y apoyo a la jornada de reflexión, considerando de gran importancia el desarrollo mancomunado de este tipo de iniciativas y valorando la articulación fundamental y necesaria que debe existir entre entidades públicas, privadas, comunitarias y académicas en la búsqueda de acciones conjuntas que conduzcan a la recuperación, desarrollo y consolidación del tejido social, urbano y ambiental de nuestro territorio.Atentamente,
ESTUDIANTES PRIMERA COHORTE
DOCTORADO EN GESTIÓN URBANA Y DEL TERRITORIO
UNIVERSIDAD DEL VALLE
Con motivo de la celebración en septiembre de 2021 de los 35 años de creación Sistema de Regionalización de la Universidad, bien vale la pena reconstruir esa historia que se gesta paso a paso y a diferente ritmo en cada una de las sedes regionales.
De manera periódica iremos publicando la historia de cada una de ellas, como reconocimiento a un proceso que es hoy una característica esencial de la Universidad del Valle, sin precedentes en Colombia.
Lo que ha significado es que el desarrollo de la región ha estado acompasado con el de la Universidad. Ambos procesos han sido complementarios en la descentralización administrativa, en recoger los valores regionales y en la construcción de comunidades con su propia dinámica económica y con un mayor equilibrio social.
Los invito a conocer la historia de ese trabajo visionario.
Cordialmente,
EDGAR VARELA BARRIOS
Rector

LIBIA SOTO LLANOS
Directora Sede Regional Tuluá
En conmemoración a los 35 años del Sistema de Regionalización, expreso mis felicitaciones por los esfuerzos de la comunidad universitaria para promover el desarrollo social, educativo, tecnológico y cultural de la Región por medio de las nueve (9) Sedes Regionales. El Sistema de Regionalización, desde su creación ha aportado en la ampliación de la cobertura educativa, vinculaciones empresariales e institucionales y en el fortalecimiento del tejido social, con la finalidad de contribuir a la construcción de los sueños y el futuro de la comunidad de los Departamentos del Cauca y Valle del Cauca. Por tal razón, exalto su compromiso y esfuerzo con orgullo.
LIBIA SOTO LLANOS
Directora Sede Regional Tuluá
Universidad del Valle
Sede Príncipe, Tuluá (2020)
El Programa de Regionalización de la Universidad del Valle fue visionado en 1986 por el entonces rector de nuestra alma Mater, Dr. Harold Rizo Otero, como un sistema integrador orientado a descentralizar la educación superior, brindando formación académica efectiva, a jóvenes egresados de los diferentes colegios de las subregiones del Valle del Cauca, los cuales por aquel entonces no contaban con opciones de acceso a la Universidad diferentes de Cali u otras capitales de departamento, lo que representaba para sus familias grandes costos de manutención, alojamiento y desplazamiento. Por tanto, la implementación del Programa de Regionalización mediante Acuerdo No. 008 de septiembre 15 de 1986 del Consejo Superior, como base del futuro Sistema de Regionalización, llegó a atender una demanda significativa en educación de la población en diferentes municipios del Departamento.
Laboratorio de Alimentos (2005)
La Sede Tuluá, inició labores en agosto de 1986, con programas a distancia en las instalaciones del SENA CLEM. Originalmente se ofrecieron a los estudiantes ciclos básicos de formación en el campo de las Ciencias Naturales (Ciclo A), de las Ciencias Sociales (Ciclo B) o de las Ciencias Humanas (Ciclo C) en 4 semestres, al cabo de los cuales continuaban estudios profesionales en el domicilio principal de la Universidad, en la ciudad de Cali. Esta oferta curricular por ciclos, se mantuvo durante seis años.
Salones de Clase de la sede Príncipe (2019)
El 29 de Septiembre de 1987 la Fundación y la Universidad del Valle suscriben un contrato de comodato con la Junta de Acción Comunal del barrio El Príncipe, a través del cual pudo ocupar las instalaciones ubicadas en la Calle 42 carrera 22 Esquina.
Entre 1992 y 1995 se inició y consolidó la oferta de programas académicos completos en las Sedes Regionales. Así se contribuyó a crear condiciones que permiten retener a los jóvenes en sus regiones de origen y lograr que reviertan allí los conocimientos adquiridos, sin generar desplazamientos adicionales.
Gráfica 1. Histórico de estudiantes matriculados desde el año 1994 hasta el año 2020.
Fuente: Secretaria Académica (2020)
El 2 de septiembre del 2002, se firmó entre la Alcaldía Municipal de Tuluá y la Universidad del Valle, el Acta Provisional de entrega del edificio ubicado en la Vía La Rivera, Barrio Villa Campestre. Mediante Ordenanza No 204 de Julio 25 de 2005 de la Asamblea Departamental se autorizó al señor Gobernador Angelino Garzón, para enajenar a favor de la Universidad del Valle, la propiedad de dicho inmueble.
Sede Victoria (2020)
La Universidad del Valle obtuvo la Acreditación institucional de Alta Calidad por parte del Ministerio de Educación Nacional por primera vez, en el año 2005, por un período de ocho años. Posteriormente, mediante Resolución 1052 del 27 de enero de 2014, el Ministerio de Educación Nacional le otorgó a la Universidad del Valle la Renovación de la Acreditación Institucional de Alta Calidad, por 10 años, el máximo tiempo que se concede a las Instituciones de Educación Superior, la cual es extensiva a todos los programas académicos, actividades y servicios ofertados en todas sus Sedes.
El 6 de septiembre de 2008 el Concejo Municipal de Tuluá firma el Acuerdo 021 mediante el cual es cedido a título gratuito, la propiedad del inmueble ubicado en el barrio Victoria a la Universidad del Valle.
En Agosto del año 2010 la Sede inicia formalmente actividades del programa de Posgrados, ofertando la Maestría de Administración de Empresas en la ciudad de Tuluá, la Especialización en Gerencia Pública y la Especialización en Administración de la Calidad Total y la Productividad, iniciando con 48 estudiantes en ambos Posgrados.
Universidad del Valle Sede Villa Campestre (2020)
El 28 de junio de 2011, la Universidad del Valle sede Tuluá, recibió la Certificación del Sistema de Gestión de Calidad ISO 9001:2008, No. CO233543 del 30 de mayo de 2011, por parte de la firma Bureau Veritas Certification.
Los decanos y directores de la sede se han encargado a lo largo de los 26 años de la Sede, de gestionar asuntos fundamentales, como la consecución de recursos económicos, velar por la calidad académica y trabajar en pro del posicionamiento local de la Institución.
| Director de Sede | Período |
| Alonso Tejada Zabaleta | Ago. 1/86 - Ago 17/87 |
| Javier Marín Maya | Ago 18/87 - Jun 14/93 |
| Nubia Gálvez Londoño | Jun 15/93 - Ene 31/95 |
| María Paola Crocce Di Petta | Feb 1/95 - Abr 30/95 |
| Héctor Fabio Ceballos | May 1/95 - Ene 14/97 |
| Fernando Valencia | Ene 15/97 - Jul 31/98 |
| Yolanda Domínguez Valverde | Ago 1/98 - Jul 31/02 |
| Ana Julia Colmenares de Vélez | Ago 1/02 - Dic 31/11 |
| Libia Soto Llanos | Ene 4/12 - Actualidad |
Desde el año 2012, la Sede Tuluá se ha reconoció por su dedicación y gestión de calidad en su zona de influencia en los municipios de Andalucía, Bugalagrande, Riofrío, Trujillo, San Pedro, contribuyendo de manera significativa al desarrollo social y cultural de los mismos y de la región en general, a través de una formación con calidad e integridad de sus habitantes.
Así mismo, la Sede Tuluá en su esfuerzo por incrementar los beneficios e inclusión de la comunidad estudiantil, a través de la gestión de sus Directivos, el apoyo del personal administrativo y la planta docente, se ha logrado contribuir a los pilares del conocimiento a nivel superior y la excelencia académica de la Región Centrovallecaucana. Es por ello que, se han presentado adaptaciones en la infraestructura tecnológica, distinción de los laboratorios, reconocimiento del Sistema de Gestión de Calidad, ejecución del Aula de Matemáticas y el Programa de Permanencia.
Entre los años 2017 y 2018, se presentó el mejoramiento de las condiciones laborales de los docentes, lo cual permitió su contratación desde la sede principal de Cali, contando en la actualidad con cuatro (4) profesores nombrados de los programas de Contaduría Pública, Ingeniería de Alimentos, Administración de Empresas e Ingeniería de Sistemas. En el año 2018, se ejecutó el desarrollo de la Red de Investigación del municipio de Tuluá con la Escuela de Policía Simón Bolívar (ESBOL).
Actualmente, luego de 35 años de ininterrumpida labor, la Sede Tuluá ofrece a la comunidad Centrovallecaucana, ocho (8) programas académicos de Pregrado (Administración de Empresas, Contaduría Pública, Ingeniería de Sistemas, Ingeniería de Alimentos, Trabajo Social, Tecnología en Desarrollo de Software, Tecnología en Electrónica y Tecnología en Alimentos) con un total de 1.653 estudiantes hasta el año 2020. Así mismo, siete (7) posgrados (Maestría en Administración, Maestría en Gerencia de Proyectos, Maestría en Políticas Públicas, Maestría en Salud Ocupacional, Especialización en Auditoría en Salud, Especialización en Calidad de la Gestión y Productividad y Especialización en Gerencia Pública) con la permanecía de 93 estudiantes durante el año 2020, como también una variada oferta de programas, cursos y diplomados por parte de la Oficina de Extensión y Proyección social, desde Bienestar Universitario se brindan cursos para el fortalecimiento institucional y en Biblioteca se presentó la apertura de la Colección Abierta.
Laboratorio de Alimentos (2021)
En los últimos 9 años la sede Tuluá, se ha fortalecido la vinculación de los convenios de cooperación con las entidades municipales, institucionales y empresariales para la consolidación de los conocimientos y habilidades de la comunidad estudiantil. La Universidad del Valle Sede Tuluá realiza eventos y actividades transversales con componentes culturales, deportivos y académicos, donde se cuenta con la participación del sector empresarial de la región, para el desarrollo en conjunto del Festival del Mate y el Guarapo desde el año 1998, Semana de Expresión Universitaria desde el año 2001 y Encuentro Regional de Teatro desde el año 2013.
Festival del Mate y el Guarapo (1998)
A lo largo de su existencia, la Universidad del Valle Sede Tuluá ha contribuido significativamente a la formación integral de un elevado número de ciudadanos de la subregión centro del Valle del Cauca, procurando una formación profesional de excelencia, unida a principios y valores importantes en la dimensión personal, de gran ayuda en el futuro desempeño laboral y en el emprendimiento, por lo cual se puede afirmar categóricamente que nuestra institución brinda alternativas de solución a las diferentes problemáticas y necesidades de su entorno a través de la alta cualificación de sus egresados y la prestación de servicios complementarios como asesoría, consultoría y gestión de proyectos socioeconómicos, culturales y ambientales de gran impacto.
Festival del Mate y el Guarapo (2014)
Sistema de Regionalización - 35 años forjando la historia de la región
Los programas académicos de Arquitectura y Comunicación Social de la Universidad del Valle hacen parte del grupo de los mejores pregrados ofrecidos en Colombia. Así lo anuncia el más reciente ranking publicado por la ‘Revista Dinero’, en el que se analiza a las Universidades del país considerando los resultados obtenidos por sus estudiantes en las ‘Pruebas Saber Pro’.
En el escalafón que categoriza a los programas académicos de Arquitectura de Colombia, la Universidad del Valle ocupa el primer lugar al contar con 179 puntos. Inmediatamente después se encuentra la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá, que obtuvo 176 puntos. Y cerrando el podio se encuentra la Universidad de los Andes con 175 puntos.
Por su parte, el ranking que evalúa a los programas en Comunicación Social, Periodismo y áreas afines ofrecidos en Colombia, ubica a la Universidad del Valle en primer lugar, otorgándole 179 puntos. En segundo lugar se encuentra el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario con 177 puntos, dejando en tercer lugar a la Pontificia Universidad Javeriana sede Bogotá, que obtuvo 172 puntos.
De igual manera, los siguientes programas académicos de la Universidad del Valle, principal Institución de excelencia académica en el suroccidente colombiano, lograron entrar al escalafón principal considerado por el ranking:
Bacteriología. segunda posición. 174 puntos.
Enfermería. segunda posición. 177 puntos.
Ingeniería Agroindustrial, Alimentos y afines. segunda posición. 167 puntos.
Terapias. segunda posición. 166 puntos.
Ingeniería Electrónica, telecomunicaciones y afines. tercera posición. 172 puntos.
Ingeniería Química y afines. tercera posición. 172 puntos.
Psicología. tercera posición. 181 puntos.
Química y afines. tercera posición. 173 puntos.
Odontología. cuarta posición, 162 puntos.
Ingeniería Ambiental, Sanitaria y afines. quinta posición. 170 puntos.
Ingeniería de Minas, Metalurgia y afines. quinta posición. 165 puntos.
Biología, Microbiología y afines. sexta posición. 176 puntos.
Geografía, Historia. sexta posición. 151 puntos.
Ingeniería Mecánica y afines. séptima posición. 164 puntos.
A continuación, tomado del ranking publicado por la Revista Dinero, se enuncian los factores considerados al momento de consolidar el escalafón:
La única variable que se utiliza para realizar este escalafón son los resultados agregados obtenidos por las universidades en las Pruebas Saber Pro de 2019, es decir, el promedio alcanzado por todos sus alumnos. El Icfes los publica por Núcleos Básicos de Conocimientos (NBC), que agrupan programas de pregrado similares y Dinero es el que hace el ranking.
En total para esta edición fueron analizados 46 NBC, pues solo se incluyeron aquellos en los que los estudiantes efectivamente presentaron las dos pruebas que conforman las Saber Pro: las genéricas, que evalúan las mismas habilidades de las Saber 11 (lectura crítica, razonamiento cuantitativo, competencias ciudadanas, comunicación escrita e inglés) y las específicas, que se refieren a temáticas particulares de cada carrera.
Para obtener un puntaje, que permita clasificar a las universidades, se calcula un promedio ponderado en el que las pruebas generales pesan 40% y las específicas 60%.No se pondera por la cantidad de alumnos que presentaron la prueba, pero sí fueron eliminadas aquellas universidades con menos de 6 alumnos evaluados. A continuación los rankings completos de los 46 NBC analizados. Se enfatiza que solo están las universidades, cuyos alumnos presentaron ambas pruebas, tanto las genéricas como las específicas.
La Ópera Maafa, composición del maestro de la Escuela de Música de la Universidad del Valle Alberto Gúzman Naranjo, hará parte del lanzamiento del programa “Año de la Libertad” del Ministerio de Cultura.
El acto de lanzamiento se realizará este viernes 21 de mayo de 2021, a las 11:00 a.m., a través de la página de Facebook del Mincultura. El canal Telepacífico retransmitirá este evento este mismo día, a las 5:00 p.m.
Durante este evento se presentarán en forma de concierto algunas escenas de esta ópera, escrita por el docente Alberto Guzmán a partir de la investigación y libreto del decano de la Facultad de Humanidades Darío Henao Restrepo. Esta obra retoma el canto épico de la novela Changó, el gran putas de Manuel Zapata Olivella,
El estreno de la Ópera Maafa se ha programado para el 12 de octubre del presente año.
A través del “Año de la Libertad” se conmemoran 170 años de la abolición de la esclavitud, que se cumplen el 21 de mayo de este año, gracias a la expedición de la Ley 2ª de 1851, por medio de la cual se decretó la libertad de los esclavos en Colombia.
El próximo 20 de mayo a las 9:30 a.m. (hora Colombia) se llevará a cabo de manera virtual el Foro Internacional sobre Visión Prospectiva de la Administración en Tiempos de Pandemia. La segunda versión de este evento tiene como propósito construir ejes robustos de análisis sobre los problemas y desafíos de la agenda prospectiva de la profesión de la Administración en las Américas. Desafíos que están relacionados con las nuevas complejidades del mundo organizacional, con factores de orden económico, social, político, ambiental y territorial que se complejizan en el siglo XXI.
De igual manera, se propone fortalecer las capacidades de los futuros administradores y validar los nuevos enfoques de esta disciplina en los egresados de las ciencias de la administración y ciencias económicas donde se identifiquen los escenarios futuros de las instituciones público-privadas antes, durante y después de la pandemia, con entornos reales incluyendo todo el conocimiento práctico y académico que se puede transmitir a los estudiantes, investigadores, docentes y comunidad empresarial en general.
El foro es una iniciativa de la Red Internacional de Administración de Negocios (RIAN), la cual está integrada por docentes de las Universidades de Colombia, Costa Rica, Brasil, México, España y Chile y es organizado por la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez, en co-realización con la Universidad del Valle y el Tecnológico de Costa Rica.
El reto consiste en avanzar en la construcción de un nuevo enfoque de competencias para el sector productivo, con políticas sectoriales que den respuestas a una visión prospectiva de la Administración desde diferentes enfoques: seguridad y defensa, Inteligencia como actividad del Estado y desarrollo sostenible orientado a estudios de casos específicos.
Temas centrales del foro:
1. Visión Prospectiva de la Administración
2. Inteligencia como actividad del Estado
3. Desarrollo Sostenible, una visión prospectiva, caso México
4. Panel de expertos
Conozca la programación general aquí: https://cutt.ly/Lb1mTIh
Vea en directo el Foro por YouTube Live: https://youtu.be/Z7Uw0etA3e0
El Laboratorio Urbano Regional del CIDSE (Centro de Investigación y Documentación Socioeconómico) de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas se encuentra desarrollando un Semillero de Investigación con mujeres que residen en el Oriente de la ciudad.
Este trabajo se viene realizando en el marco del proyecto “Oportunidades económicas para mujeres jóvenes en sectores populares que viven en contextos de alta violencia en Cali - Colombia" financiado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales – FLACSO sede Costa Rica y el International Development Research Center – IDRC.
El objetivo principal del semillero es trabajar en un proceso de investigación de la mano de las participantes, que viven en un contexto de alta vulnerabilidad y que se identifican como mujeres, contribuyendo así a la construcción e identificación de su situación y simultáneamente a la generación de estrategias para transformarla. De esta manera, el semillero se desarrolla a través de talleres teórico – prácticos en temáticas relacionadas con el empoderamiento político y económico femenino, las trayectorias educativas y laborales de las mujeres, el fortalecimiento de las redes y el capital social y el conocimiento de rutas para la prevención de violencias basadas en género.
En su primer mes las participantes, que están entre los 16 y 35 años, contaron con capacitaciones acerca del uso del teatro y la fotografía como estrategias para la reflexión de su situación y de manifestación en casos de violencias basadas en género. Además, realizaron diversos talleres acerca de las técnicas de investigación que existen para el análisis de la sociedad, entre estos el método de cartografía social. Finalmente, desarrollaron un proceso de identificación sobre los distintos tipos de violencia y las redes comunitarias e institucionales de sus territorios.
Revise las publicaciones de las distintas sesiones en:
Facebook: @uvsocioeconomia
Twitter: @UVsocioeconomia
Este martes 18 de mayo, a las diez de la mañana, se realizará el foro virtual “¿Por qué Cali es el foco del estallido social en Colombia?”, con la participación del senador Wilson Arias, la instagrammer y fotógrafa amateur Kathe Ortiz (@katheortiz_s), y el profesor Álvaro José Pretel, ex-director del Observatorio de Seguridad de Santiago de Cali y docente del Departamento de Economía de la Universidad del Valle. Modera el profesor Boris Salazar, docente del Departamento de Economía e integrante del Grupo de Investigación Conflicto, aprendizaje y teoría de juegos (COAPTAR).
Durante las últimas tres semanas, las problemáticas sociales, políticas y económicas de Colombia, sumadas a una reforma tributaria supremamente inoportuna, suscitaron un paro que ha marcado un hito en la historia de la movilización social del país -tanto por la gravedad de la represión como por los efectos de la indignación popular- y que ha tenido como epicentro a la ciudad de Cali. Ante semejante situación, el foro virtual “¿Por qué Cali es el foco del estallido social en Colombia?” busca contribuir desde la academia al debate público, a la generación de ideas y soluciones, al análisis de las acontecimientos sociales que han surgido en este contexto, y que requieren un ejercicio reflexivo, serio y cualificado que nos aproxime a la comprensión de la realidad actual.
Este evento es organizado por el Departamento de Economía, el Centro de Documentación e Investigación Socioeconómica (Cidse), el Laboratorio Urbano Regional y el Grupo de Investigación Conflicto, aprendizaje y teoría de juegos de la Universidad del Valle. Será transmitido en vivo a través de nuestra página de Facebook y en la plataforma de zoom: https://us02web.zoom.us/j/81864820865?pwd=UmUyeGVQcHRML3ZzVUU5SVlycjBOUT09
“Es importante estar atento a qué mensaje está dando el pueblo colombiano, a las causas de esta explosión tan grande y cómo encauzarla para que no agrave la crisis institucional hasta llegar a soluciones extremas, sino que podamos construir una salida” expresó el rector de la Universidad del Valle, Edgar Varela Barrios durante una mesa redonda con otros siete rectores de sendas universidades colombianas en el programa Hora 20 de Caracol Radio, convocados con el propósito reflexionar sobre el papel de las instituciones de educación superior ante la crisis que vive el país.
Durante la semana se publicaron los resultados de la ‘Gran Encuesta a Jóvenes’, realizada por la alianza entre Cifras y Conceptos y la Universidad del Rosario. Para el rector Varela, los resultados marcan una tendencia de desesperanza, rabia, desilusión y desconfianza hacia muchas de las instituciones. Resaltó que las universidades, redes sociales e iglesia generan la mayor confianza entre los jóvenes, mientras que frente a instituciones encabezadas por la Presidencia y los distintos poderes públicos, existe un grado alto de recelo.
“En Cali hay una inmensa movilización ciudadana, social y juvenil, aunque no de juventudes exclusivamente universitarias. Esto ha sido rebasado por la participación masiva de otros jóvenes que no solamente plantean temas que tienen que ver con la educación, sino que, como la encuesta lo dice, las oportunidades laborales están en el centro de las reclamaciones. También supongo que hubo una explosión después de un año de pandemia y confinamiento duro que ha afectado la economía y destruido muchos negocios. Lo paradójico es que estamos en medio de la pandemia, en un tercer pico y en él se cruza una movilización social”, señaló.
El rector Varela también se refirió a los extremos alcanzados por la confrontación en Cali: vandalismo, destrucción del bien público, afectaciones graves a buses y estaciones del Sistema de Transporte Masivo MIO; así como a la violencia y excesos en la represión por parte de las fuerzas del Estado. “En los últimos días el volumen de la confrontación en la ciudad se ha reducido un poco, quizás por haber llegado a un paroxismo tan alto.
Recordó que Chile atravesó por una situación parecida en 2018, año en el que las imágenes de inmensas movilizaciones y estaciones destruidas del metro de Santiago, dieron la vuelta al mundo. La salida para ese país fue la reforma constitucional que actualmente se está llevando a cabo.
Sin embargo, el rector de Univalle considera que en Colombia ya se han hecho muchas contrareformas a la Constitución del 91 y estuvo de acuerdo con los rectores de la Universidad de los Andes, Alejandro Gaviria Uribe, y de la Universidad Nacional, Dolly Montoya Castaño, en que el espíritu reformista que impulsó la carta magna ha sido revocado y actualmente hay una mayor centralización y concentración del poder, así como un neoliberalismo preponderante.
“Hay precarización e informalización laboral en altas escalas y eso genera desesperanza entre los jóvenes. La Constitución es una buena base para hacer un acuerdo nacional, pero hay que retomar el espíritu de la Constitución de hace 30 años”, indicó.
Recalcó que una explosión social del tamaño de la que Colombia ha vivido en los últimos días no se resolverá sin una voluntad política genuina para corregir la desigualdad y practicar más políticas de inclusión social.
“Lo que hemos hecho en las universidades es protectivo, pero la sociedad, el Estado y las empresas también tienen que proteger a los jóvenes y a los desempleados en el contexto de la pandemia. El Estado debe usar el gasto público y seguir el ejemplo de otros países que han invertido mucho más que el nuestro en financiar esta época tan crítica, como ha pasado en Estados Unidos y Europa Occidental”, dijo.
Las universidades públicas colombianas lograron ofrecer apoyo a los estudiantes durante la pandemia sin depender del dinero aportado por el gobierno nacional a través de la reorientación de sus propios recursos. Sin embargo, este mismo caso no se dio en el resto de la sociedad. Un ejemplo de ello es el desescalamiento en la entrega de subsidios alimentarios y otros apoyos económicos ofrecidos por algunas alcaldías en los primeros meses de la pandemia.
“Las universidades tenemos un primer nivel de confianza entre los jóvenes porque en medio de la pandemia dimos muchos apoyos además de los de matrícula, que las públicas conseguimos sumando recursos propios y del Estado, mientras que las privadas hicieron un esfuerzo importante de congelación, rebajas, extensiones y conectividad para que los estudiantes tuvieran la posibilidad de continuar en clases. Los respaldos en bienestar también fueron fundamentales, pues permitieron que durante un año los jóvenes sintieran que las universidades los protegen”, explicó el rector.
El directivo recordó que la renta básica universal, es decir la oferta de un mínimo vital para el conjunto de la sociedad, uno de los argumentos detrás del paro, hace parte de los temas más importantes a discutir en esta coyuntura.
En un diálogo con la periodista Cecilia Orozco Tascón del diario El Espectador, el profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas Luis Carlos Castillo expuso algunos elementos para pensar la situación de orden público que atraviesa Cali.
Tomado de El Espectador
Charla con Luis Carlos Castillo Gómez, catedrático de la Universidad del Valle y doctorado en Sociología, para entender qué sucede en Cali que pasó de ser la “sucursal del cielo” y de la salsa, a una ciudad destrozada por el estallido de ira de sus habitantes, enfrentados unos contra otros, a palo y bala.
La respuesta estatal no puede ser la represión, afirma.
A raíz de los graves disturbios ocurridos en el país, algunos personajes sostienen que el vandalismo es un fenómeno “organizado” por unos conspiradores comunistas, izquierdistas y terroristas de Colombia y de otras naciones de América Latina ¿Esta interpretación puede tomarse como seria o cierta?
Ese es un enfoque que la sociología considera simplista como interpretación de las protestas y los estallidos sociales que tienen raíces - profundas y complejas - en la exclusión, la pobreza, la miseria y el conflicto político. También debe decirse que cualquier violencia debe ser rechazada, provenga de donde provenga. La destrucción de bienes públicos y privados y el ataque a miembros de la Policía son condenables. De igual manera, hay que rechazar los excesos de la fuerza pública.
Usted es profesor permanente de doctorado en sociología. En tal condición ¿ha conocido algún estudio, informe, investigación o encuesta que indique que la afirmación de que el vandalismo es una estrategia ideológica perversa, tiene fundamento documental?
Desde el punto de vista sociológico y de las Ciencias Sociales, no hay ningún soporte documental ni empírico que permita sustentar la hipótesis de que el fenómeno que está enfrentando Colombia, en la actualidad, se pueda explicar como una conspiración comunista o como un organización nacional o internacional de vándalos que estarían detrás de los hechos que han sacudido al país en las últimas semanas.
Los vándalos que destruyen los bienes públicos, tiran piedra a los uniformados y saquean en Cali, ¿responden a iguales motivaciones que los que protagonizan actos violentos en las calles de Bogotá, Pasto o Pereira o son diferentes en cada ciudad?
La expresión “vándalos” no me gusta precisamente porque simplifica la complejidad del fenómeno y trasmite la falsa idea de que el estallido social y las protestas en Colombia son el resultado de una suma de delincuentes y desadaptados sociales. En cuanto a su pregunta y en la medida en que el “vandalismo” es el término con que se define una expresión violenta de rabia, ira y descontento social, se puede afirmar que hay motivaciones similares en las diferentes ciudades del país. Ahora, insisto, la idea de que existe algo así como una organización nacional de “vándalos” financiados internacionalmente, es tan simplista como pretender explicar el bogotazo del 9 de abril de 1948 (magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán y destrucción posterior de Bogotá en medio del levantamiento popular) por una conspiración comunista internacional de la época.
Pues hay quienes lo aseguran todavía, después de 73 años. Las personas que se identifican por su conducta destructiva después de las marchas pacíficas (“los vándalos”), son muy jóvenes. Desde la otra orilla de la teoría mencionada, ¿podría asegurarse, con algún grado de certeza, que cuando esos jóvenes atacan a los uniformados sin importar si estos los hieren o los matan, lo hacen porque los perciben como sus “enemigos”?
En las condiciones de exclusión, miseria y desempleo en que está sumidos miles de jóvenes de las barriadas populares de las concentraciones urbanas colombianas, - circunstancias que los arrojan en los brazos de la delincuencia para poder subsistir -, ellos pueden percibir a los policías como enemigos. Cuando la masa actúa, prima lo irracional y la idea de que alguno puede terminar preso o muerto, pasa a un segundo lugar.
Usted implica, entonces, que la respuesta del Estado no puede ser únicamente la de la represión violenta porque, del otro lado, solo se producirá un contraataque irracional ¿Cómo se desata, entonces, el nudo vandalismo-uso de la fuerza policial en medio de la necesidad de mantener el orden público?
Analizando lo que está sucediendo y, sobre todo, el número tan alto de enfrentamientos entre la fuerza pública y quienes están detrás de las barricadas (sobre cuyo número hay cifras aportadas por el propio Gobierno), ha quedado en evidencia la impericia y falta de profesionalismo de los agentes estatales para resolver las confrontaciones. Si tuviéramos unas fuerzas con mayor formación, no llegaríamos a los excesos que se han visto para restablecer el orden público, en democracia.
¿Los manifestantes pacíficos que marchan por intereses concretos, ¿deberían asumir o no les corresponde, el control de los actos vandálicos para impedir que sus justificados reclamos se pierdan en la discusión sobre el orden público?
Las grandes marchas colombianas como las del 28 de abril y las del 12 de mayo de 2021, han sido pacíficas. Regularmente, la logística de las manifestaciones pacíficas incluye algún tipo de dispositivos que los organizadores tratan de poner en práctica para que las marchas no terminen en actos de violencia. Sin embargo, en situaciones masivas y de desbordamiento de grandes contingentes de manifestantes, esos dispositivos no operan. Es cuando le corresponde a la fuerza pública resolver, reitero, en democracia, los excesos.
¿Por qué Cali ha sido la ciudad más golpeada del país por la violencia callejera? ¿Qué sucede en la capital vallecaucana que hace que sus condiciones sociales parezcan más críticas que las de otros centros urbanos?
Cali es el epicentro de la región metropolitana más importante del suroccidente de Colombia. De acuerdo con el censo de 2018, tiene 2 millones 228 mil habitantes, de los cuales más del 40% está en condiciones de pobreza monetaria -subsisten con 87 dólares mensuales- y del que, aproximadamente el 15%, está en condición de miseria, es decir, no tiene ingresos para comprar los alimentos. El DANE informó, el mes pasado, que la pobreza monetaria pasó del 35,7% de la población nacional en 2019, al 42% en el 2020, es decir, un aumento de 3,5 millones de personas que fueron arrojadas a las condiciones de pobreza de un año para otro. En Cali, este proceso brutal y acelerado de empobrecimiento se ha presentado con mayor crudeza; en enero de este año, la tasa de desempleo llegó a un máximo histórico del 19%. Desde hace varios años la ciudad ha sido receptora de miles de migrantes iletrados provenientes de la costa Pacífica y del sur del país, desplazados por el conflicto armado que el sector formal de la economía no ha podido absorber. Y, recientemente, han llegado contingentes importantes de venezolanos que huyen de su país por la crisis que se vive allá, y vienen a Cali porque, según dicen, la gente, aquí, es amable y los tratan bien.
El narcotráfico, ¿cuánto incide en el conflicto social de la ciudad?
Cali es el epicentro de la zona en donde existe el mayor número de hectáreas cultivadas de coca del mundo y en donde, después de los Acuerdos de Paz de 2016 entre el presidente Santos y las Farc, se ha presentado la disputa sangrienta entre grupos armados ilegales por el control del territorio, de los cultivos de coca y de las rutas del narcotráfico. La ciudad ha sido el centro de siete “generaciones” de narcotraficantes según la tesis doctoral “Cultura y barbarie. Los avatares de la zaga del narcotráfico en Cali 1970 -2018”. La última generación de narcos conocida como “los gatilleros” (porque su única solución para cualquier conflicto es el uso de las armas), extiende sus tentáculos a las pandillas de jóvenes que se vinculan a sus actividades delictivas para subsistir. La mezcla de todas las características anteriores creó un coctel explosivo que estalló después de la gran manifestación del 28 de abril. Como se ve, es un fenómeno que abarca muchas más aristas que las del denominado vandalismo.
¿Ese “coctel explosivo” que tiene en el centro a los jóvenes de la capital vallecaucana, jóvenes que dentro de poco serán adultos, los llevará a ser, indefectiblemente, los futuros jefes de los nuevos carteles del narcotráfico?
No, si el Estado actúa con propósitos serios y constantes que se hagan realidad mediante programas que les brinden alimentos, salud, educación y empleo. En Colombia solo el 10% de los jóvenes pertenecientes al estrato 1, accede a la educación superior.
La yuxtaposición de otras expresiones de fuerza de una parte significativa de los habitantes de la ciudad, como la instalación de barricadas entre barrios, los bloqueos en casi todas las carreteras de acceso al departamento y los grupos de civiles armados y dispuestos a usarlas sin disimulo, pareciera configurar una “bomba social” sin remedio. O ¿hay alternativas?
Colombia es el segundo país más desigual de América Latina, después de Haití. Tiene un índice Gini (coeficiente con que se calcula el desnivel de ingresos entre habitantes de un país) de 0,53 que muestra la profunda desigualdad social. La alternativa estructural consiste en redistribuir mejor la riqueza a través de políticas públicas que prioricen la intervención en la población empobrecida por la crisis económica que generó la pandemia. Mientras tanto, son necesarios planes, como dije antes, como renta mínima para los sectores empobrecidos, un amplio programa de empleo, opciones de acceso a la educación superior y técnica, entre otras medidas.
Como si algo faltara, Cali también es una ciudad polarizada por la confrontación política tradicional de partidos e ideologías ¿Esto contribuye y alimenta el clima de violencia?
Pareciera que la ciudad también está polarizada en cuanto al ejercicio político formal en el que el Acuerdo de Paz ha jugado un rol importante. Se espera que estos sectores sean sensatos y diriman las diferencias mediante el diálogo razonado y no acudiendo, como otros, a la violencia.
Pero eso ya pasó frente a los colectivos indígenas que se trasladaron del Cauca a Cali para participar en el paro y apoyar a los manifestantes, sobre todo a los jóvenes. Residentes de los barrios de clase alta denunciaron presuntos saqueos de los miembros de la minga, a sus casas. Y todo terminó en ataques armados de los pudientes contra los indígenas o al contrario. “Echar a los indios” fue una consigna que se oyó ¿Esta confrontación también es de corte racial?
Un dirigente del Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, al que se le preguntó por qué la minga había llegado a Cali, contestó: “porque los jóvenes nos llamaron debido a que los estaban matando”. La expresión “minga” proviene de la palabra quechua min`k y, desde los tiempos coloniales, se refiere “a una reunión de gente invitada” para algún trabajo. En la institución del resguardo o del territorio comunal indígena, es la forma como la fuerza de trabajo participa, colectivamente, en la producción. Con la efervescencia del movimiento social indígena, su significado ha mutado y comenzado a designar las grandes marchas de los pueblos indígenas del sur de Colombia en las que participan niños, mujeres y hombres que exigen al Estado reconocimiento y redistribución. En medio de la protesta que ha convertido a Cali en su principal centro, la minga bloqueó algunos de los accesos a la ciudad. Como se sabe, esos bloqueos llevaron al desabastecimiento de alimentos, de medicamentos y de combustibles. Desesperados, sectores de la clase alta del sur de la ciudad, se enfrentaron con los indígenas.
No solo bloqueos. Se denunciaron presuntos saqueos. Pero esas denuncias, ¿fueron más que reales, una manifestación de clasismo y racismo?
Todo parece indicar que se presentaron ataques armados para “echar a los indios”, que no son de la ciudad. Ello es indicador de un racismo cultural difuso y del rechazo soterrado de sectores altos de la sociedad que creíamos desparecidos o por lo menos atenuados con la Constitución de 1991 que declaró que la riqueza de la nacionalidad está en la diversidad étnica y cultural. También se trata de la incomprensión sobre el hecho de que Cali es el centro de una amplia región metropolitana en donde viven indígenas y una población amplia de afrodescendientes. Los saqueos a las viviendas y conjuntos residenciales, son todavía, como usted lo resalta, “presuntos”.
¿Los caleños de clase alta se identifican como hombres y mujeres de raza blanca o para decirlo en términos más sorprendentes, como de “raza aria” superior al resto?
En todas sociedades las relaciones están atravesadas por el clasismo, sexismo, patriarcalismo, racismo y discriminación con base en el color de piel. Cali no es la excepción. El sentimiento de “blancura” ha estado muy presente en los sectores altos y de élite de la sociedad colombiana y de la sociedad caleña. Sin embargo, habría que realizar estudios más profundos que nos permitan identificar y confirmar elementos asociados con el sentimiento de “blancura” que, a su vez, implica la presencia de un racismo difuso y estructural.
¿Quiénes son los que han estado instalando y controlando las barricadas en que quedó dividida la ciudad?
Los que están detrás de las barricadas, aunque en su mayoría son jóvenes, son personas muy heterogéneas desde el punto de vista social: unos empobrecidos, algunos vinculados a la economía informal, otros, trabajadores de la construcción y del transporte pirata; unos más, con contacto con las milicias urbanas; otros son reincorporados y algunos son parte del lumpen. Parece confirmado que unos de ellos estaban cobrando “peaje” para pasar por los puntos de bloqueos, lo que generó, como era de esperarse, un rechazo de la población.
Ciertamente, circularon rumores en la capital del Valle del Cauca sobre los chicos que custodiaban las barricadas de los cuales se aseguró que: 1. Cobraban por permitir salir o entrar a los sectores divididos por el “peaje” 2.- Que los conspiradores nacionales e internacionales les pagaban para que permanecieran en los puntos cerrados, día y noche. 3.- Que eran jóvenes reclutados por narcoterroristas. De todo lo anterior, ¿qué es cierto y qué es falso?
Las barricadas o puntos de bloqueos internos en la ciudad son escenarios de acción inéditos en la historia de la ciudad de Cali; es decir, nunca antes se habían utilizado en su extensión ni impacto. Al parecer, siguiendo la experiencia de los jóvenes chilenos, los puntos de resistencia operan mediante cuatro líneas: la primera defiende físicamente el punto; la segunda se encarga del abastecimiento de alimentos; la tercera, del suministro de medicamentos y de la atención a los heridos que resultan de los enfrentamientos con la fuerza pública; y la cuarta, de comunicar en tiempo real lo que está sucediendo. Hasta el 13 de abril había en la ciudad 25 barricadas concentradas principalmente en el oriente y en la zona de ladera. En esos sectores se concentra la población pobre.
Pero entonces, ¿su respuesta indica que, por lo menos los activistas de las barricadas sí obedecen a una organización?
En realidad, no. Detrás de las barricadas hay jóvenes que son, como señalé, muy heterogéneos y, además, existe una configuración y reconfiguración de actores sociales algunos de los cuales protestan, espontáneamente, detrás de las barricadas. Es decir, los actores son difusos y así como existe la reconfiguración de identidades, también hay cambios en los liderazgos. Detrás de las barricadas lo que usted tiene es una gran diversidad de desempleados, sectores informales de trabajadores, jóvenes vinculados con la delincuencia. Y no se puede afirmar que todos pertenecen a una única organización que está detrás de la estrategia de las barricadas. En resumen, es otro fenómeno muy complejo.
“La Iglesia, mediadora con legitimidad en las barriadas pobres”
En una entrevista con W Radio, el arzobispo de Cali Darío Monsalve, afirmó, ante las objeciones a los bloqueos de carreteras, que aún siendo molestos para la ciudadanía constituyen casi la única manera que tienen los activistas del paro de hacerse oír ¿Cuál es su opinión sobre esa forma de protesta?
Desde el punto de vista de la acción colectiva y la contienda política, los actores sociales usan el bloqueo como uno de los repertorios de acción más eficaces, políticamente hablando. Sin embargo, el bloqueo es un mecanismo bumerán en el que, al usar la fuerza, se desgasta rápidamente, produce rechazo y se vuelve en contra del actor o de los actores que lo emplean. Esto es lo que ha venido sucediendo en la ciudad de Cali.
¿Cuál es su opinión, no sobre las opiniones del Arzobispo de Cali sino sobre el rol que él juega en la capital vallecaucana: ¿es un catalizador de tensiones, un polarizador o una voz que habla por los que no tienen voz?
Frente a la crisis social en Cali, el rol de la Iglesia es fundamental como mediadora de las partes en el conflicto urbano puesto que tiene gran legitimidad por su larga tradición de acompañamiento y uso de incentivos a las soluciones de los problemas que los jóvenes que enfrentan en las barriadas empobrecidas.
“Excluidos por su condición étnica”
¿El conflicto social que estalló violentamente en Cali, también tiene componentes étnicos?
Sí. Cali es una ciudad pluriétnica y multicultural en que el 26% de la población se reconoce como negra o afrocolombiana. Desde los tiempos coloniales también han vivido, aquí, indígenas cuya población se ha recuperado desde el punto de vista demográfico. Además del castellano, en Cali se hablan por lo menos cinco lenguas más. En las barricadas y en los puntos de resistencia, participan jóvenes y adultos afrocolombianos, en su mayoría del Distrito de Agua Blanca, una de las principales concentraciones de gente negra de Colombia que se encuentra sumida en profundas condiciones de pobreza.
Los afrodescendientes y los indígenas han sido siempre excluidos de los programas de desarrollo económico y social ¿Por qué?
Los afrodescendientes y los indígenas están, mayoritariamente, sumidos en la pobreza y en la exclusión. Esto se explica, por lo regular, por su condición étnica o por su color de piel. Los negros y los indígenas son pobres entre los pobres.