Detrás de la luna, una mirada fantástica a la historia reciente de Cali

A veces los hechos no son suficientes para entender la realidad, y tenemos que recurrir a la ficción para poder comprenderla. Esa es la premisa bajo la cual podemos enmarcar el libro Detrás de la luna, de autoría del profesor de la Escuela de Estudios Literarios Alejandro José López y publicado por el Programa Editorial de la Universidad del Valle.

Este es un libro de cuentos que busca pensar la historia reciente de la ciudad de Cali. Aunque los fénomenos sociales del último siglo están bien documentados gracias a ejercicios académicos del Departamento de Historia de Univalle o de la Academia de Historia del Valle, para el profesor Alejandro se hacía necesario volver la mirada desde la literatura sobre esos hechos que marcaron la vida de una ciudad. Y es la literatura fantástica la puerta desde la cual se ingresa y se revisan esas historias.

Producido gracias a un proyecto de investigación-creación, financiado por la Vicerrectoría de Investigaciones, Detrás de la luna rastrea la memoria de la ciudad, apartándose un poco del camino del realismo, para iluminar desde allí una comprensión distinta de la vida y de la realidad.

Los hechos que Alejandro López aborda en este libro son hitos de la ciudad. Es la oportunidad de revisar, por ejemplo, los hechos del 26 de febrero de 1971, generados a partir de la muerte de Jalisco, sobre los cuales escritores de la región como Gustavo Álvarez Gardeazábal, Gabriela Castellanos y Andrés Caicedo ya habían narrado en su literatura. O también sucesos como la explosión del 7 de agosto de 1956, un hecho que marcó un antes y un después en Cali.

Este libro también es la ocasión de abordar personajes tan significativos para la ciudad como el músico y compositor Antonio María Valencia, quien dio nombre al Conservatorio de Cali, un hombre talentoso y extraordinario, pero con una vida difícil y quizá dramática; o como el “Loco Guerra”, recordado por bendecir o maldecir a quienes transitaban espacios como la Avenida Sexta, el Paseo Bolívar o el Puente Ortiz.

Detrás de la luna es un gran esfuerzo por revisitar la memoria histórica de la ciudad a través de historias seductoras, atractivas, que propician el goce y el deleite del lector.

Alfredo Carvajal: “Testigo de excepción”

Además de haber sido el eficiente director de valorización, fue Alcalde de Cali, Comisionado de Paz en el gobierno de Belisario Betancourt, Presidente de Ecopetrol y miembro de la junta de la Agencia Nacional de Hidrocarburos.

Por: Eduardo José Victoria Ruiz, columnista de El País.

Con este título, la Universidad del Valle publicó la autobiografía de Alfredo Carvajal Sinisterra, ACS. Con la asesoría editorial de Raúl Fernández de Soto y de Luis Guillermo Restrepo y prólogo de Carlos Caballero Argáez, es un interesante viaje a través del tiempo en el que la vida del líder empresarial es un hilo conductor para recorrer a Cali, a Colombia y los hechos más trascendentales del mundo en sus casi 90 años.

Cada paso ha dejado enseñanzas que ACS comparte con el lector. La historia de Carvajal y Cía. Con sus 120 años acompaña gran parte de la vida del autor, resaltando con justicia los aportes de las diferentes generaciones, entre las cuales Manuel Carvajal, su hermano mayor, ocupa lugar destacado. Sin haber culminado sus estudios, Manuel Carvajal regresó de Europa ante la crisis mundial y asumió las riendas de la empresa. Parte de sus banderas fueron la diversificación, mirada global, alianzas, internacionalización, la creación de la Fundación Carvajal y especialmente un clima laboral óptimo, derivado en positivas condiciones para los colaboradores. Alfredo Carvajal, cuando terminó estudios en Filadelfia, asumió la dirección de relaciones industriales de la empresa e implementó una serie de beneficios en salud y bienestar, siendo precursores de acciones posteriormente asumidas por medicinas prepagadas y por las cajas de compensación familiar.

La preocupación por lo público ha ido en el ADN de la familia. Manuel Carvajal fue ministro en dos oportunidades y ACS además de haber sido el eficiente director de valorización, fue Alcalde de Cali, Comisionado de Paz en el gobierno de Belisario Betancourt, Presidente de Ecopetrol y miembro de la junta de la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Los saltos entre el servicio público y la actividad privada, entre ellas la presidencia de Carvajal SA, fueron etapas aleccionadoras relatadas en el libro, dejando evidencia de su impronta, sin vanidad, sino como rastro de lo que se puede y se debe hacer.

Esa parábola vital ha sido afectada por hechos que impactaron la vida del autor, como la II Guerra Mundial, el 9 de abril de 1948, el Frente Nacional, la avalancha de Armero o la salvaje toma del Palacio de Justicia, los que describe con tanta claridad que la obra se vuelve un buen libro de historia.

La obra es para múltiples públicos: debería ser leída por todos aquellos interesados en mantener cohesionadas las familias alrededor de sus empresas. La unión familiar, espiritualidad, responsabilidad social, creatividad, integridad, sencillez, desarrollo personal, respeto y la confianza son banderas inalterables que han asumido las seis generaciones a partir del fundador, Manuel Carvajal Valencia. Sin reatos ACS recuerda: “Mis tíos compartían principios fundamentales del cristianismo, como la caridad y el amor por el prójimo” pero a la vez “debemos velar porque el progreso sea sano, acelerado y consistente”, por ello es también una obra de ética empresarial que debería ser texto en las facultades de administración.

Es evidente que el libro son las reflexiones del testigo del paso del tiempo en su cuerpo y en su entorno, pero que jamás ha abandonado la curiosidad ni el deseo de estar vigente. Por ello, en la etapa final del libro, ACS se convierte en analista de grandes temas de hoy: el calentamiento global, la inteligencia artificial, el perjudicial centralismo de Colombia y es duro en el análisis de las políticas del actual gobierno, entre ellas la fracasada paz total.

Al final, después de destacar a sus amigos, a sus colaboradores y a su familia, nos queda la sensación de haber compartido largas charlas con un ser humano extraordinario y un líder empresarial de aquellos que tanto necesita el país para desarrollarse con equidad social.

 

Somos seres emocionales. Una realidad para gestionar

Las emociones hacen parte de la existencia humana y están presentes en cada experiencia de la vida; sin embargo, aprender a manejarlas no se enseña con claridad en las familias y los colegios.

"La educación emocional" fue el eje central de la reciente emisión del programa radial Sanemos Juntos, conducido por Fulvia Carvajal, directora de Comunicaciones de la Universidad del Valle. En este espacio, la psicóloga Diana Riaño compartió su experiencia profesional alrededor de la importancia de reconocer y gestionar las emociones.

“Si cuando me siento frustrada, grito, insulto o me aíslo, no es porque la emoción sea mala, es porque no he aprendido a gestionar lo que esa emoción me está diciendo. Las emociones son como señales de tránsito: me avisan que hay algo que atender, pero yo decido si acelero, si freno, si giro o si sigo derecho”, explica Riaño.

Esta psicóloga enfatiza que las emociones no son “enemigas”, ni un problema que hay que erradicar. Por el contrario, son información valiosa que le indica a la persona lo que sucede y lo que necesita.

“La tristeza, la rabia, la frustración, el miedo, la ansiedad, todas tienen un mensaje. Cuando no sabemos leer ese mensaje o cuando intentamos evitar sentir, esas emociones se nos devuelven con más fuerza. Lo que evitamos, se multiplica”, explica Diana Riaño.

¿Cómo tener una buena salud emocional?

Lo primero es identificar la emoción. Muchas veces las personas se sienten “mal”, pero no logran ponerle nombre a lo que sienten. No saben si es tristeza, rabia, frustración o angustia. Esta falta de claridad impide avanzar hacia la gestión.

Segundo, no somos lo que sentimos. “No soy la tristeza, no soy la rabia, soy un ser humano que, en este momento”, se está experimentando tristeza o rabia. Entender esta diferencia permite dejar de “pelear” con la emoción y empezar a dialogar con ella.

Tercero, validar las emociones. Especialmente en el caso de los hombres, durante generaciones se les ha enseñado que la tristeza es un signo de debilidad, por lo tanto, estar vulnerable les resulta inaceptable. Entonces, muchas veces transforman la tristeza en rabia, la angustia en irritabilidad, la frustración en violencia verbal o física, dado que la ira sí es una emoción que está validada para ellos.

Cuarto, la falta de gestión de las emociones “pasa factura”, tanto en las relaciones de pareja, de familia, como con los hijos. Al no saber cómo gestionar las emociones y carecer de educación emocional, los malentendidos crecen y las discusiones escalan. Además, se normaliza la violencia cotidiana: palabras que hieren, silencios que duelen, rechazos, distancias, exigencias.

Quinto, la gestión de las emociones es una habilidad que se aprende. Aunque “nadie nos enseña cómo gestionar lo que sentimos”, y se tiende a creer que es algo natural, la educación emocionar se aprende, como aprender a leer o a conducir.

Sexta. Observa cómo reaccionas. Dormir puede ser una estrategia válida si después de dormir te sientes mejor y con más recursos para enfrentar lo que te pasa. Pero dormir para huir dele sientes, tarde o temprano esa emoción regresa y más fuerte. Es como cuando intentas tapar una olla a presión: la presión no desaparece, se acumula”, subraya Diana Riaño.

Empezar a educarnos

Las personas que aprenden a gestionar las emociones, atienden a ellas lo más pronto posible.  Eso no significa que “nunca más sentir rabia o tristeza, sino saber elegir conscientemente la respuesta”.


“Así como todos entendemos que hay que lavarse los dientes tres veces al día para evitar las caries, también deberíamos entender que la higiene emocional es igual de necesaria. Revisar cómo me siento, qué pensamientos me están acompañando, qué necesito, qué me duele, qué me molesta, qué me alegra. No esperar a que el malestar sea insoportable para poder buscar ayuda”, recomienda la psicóloga.

A pesar de que cada vez se habla más de salud mental, aún persisten muchos mitos y resistencias. Para algunas personas, buscar un psicólogo o un psiquiatra sigue asociado con estar “loco” o estar “mal”, cuando en realidad debería ser visto como un acto de autocuidado, de responsabilidad personal y social. Aun más, es un acto de “amor propio y amor hacia los demás”.

 

Curso-Taller de Fotografía de naturaleza: Macro y Aves

La Universidad del Valle invita a participar del Curso-Taller de Fotografía de Naturaleza, una experiencia única donde se enseñarán técnicas avanzadas de fotografía macro y fotografía de aves. Este curso, abierto a docentes, estudiantes, investigadores o amantes de la fotografía, proporcionará las herramientas necesarias para llevar las habilidades al siguiente nivel.

Impartido por el biólogo y fotógrafo Francisco López-Machado, los participantes aprenderán a capturar la esencia de la naturaleza de manera profesional, aplicable a proyectos científicos, académicos o, ¡simplemente, para disfrutar de la fotografía como pasatiempo!

Fecha de inicio: 6 de septiembre de 2025
Fecha de finalización: 25 de octubre de 2025
Horario: sábados de 8:00 a.m. a 12:00 m.
Ocho (8) jornadas de cuatro (4) horas para un total de 32 horas
Fecha límite de inscripción y pago: 1 de septiembre de 2025
Inversión: $700.000 COP
Cupos limitados

Información e inscripciones: http://ciencias.univalle.edu.co/extension 

Univalle recibe reconocimiento por estar "Pilas con el ambiente"

La Universidad del Valle, en un firme compromiso con la sostenibilidad ambiental, fue reconocida por segundo año consecutivo gracias a su activa participación en la iniciativa nacional "Pilas con el ambiente". Esta alianza estratégica busca promover el manejo adecuado de las pilas y acumuladores usados, un tipo de residuo que por su composición química, si no se gestiona correctamente, representa un riesgo significativo para el ambiente y la salud pública.

"Pilas con el ambiente" es una corporación sin ánimo de lucro respaldada por la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) y los principales importadores y distribuidores de pilas y acumuladores en el país. Su misión da cumplimiento a la Resolución 1297 de 2010 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, mediante la recolección, el transporte y el tratamiento seguro de estos residuos, para evitar que terminen en rellenos sanitarios, botaderos a cielo abierto o espacios inadecuados.

Desde el año 2017 la Universidad participa del programa, en el marco de la estrategia nacional de programas posconsumo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, con el objetivo de fomentar un cambio de hábito en los consumidores y la comunidad en general, incentivar la disposición adecuada de las pilas y acumuladores que han llegado al final de su vida útil y aplicando el principio de responsabilidad extendida del productor.

En el año 2024 se recolectaron más de 181 kilogramos de pilas y acumuladores usados en las sedes de Meléndez y San Fernando. En lo que va corrido de 2025, ya se han gestionado 68 kilogramos, lo que evidencia el compromiso sostenido de la comunidad universitaria con la disposición adecuada de estos residuos peligrosos.

Esta colaboración es fundamental para el Sistema de Gestión Integral de Residuos Sólidos (SGIRS) de la Universidad, pues contribuye a la protección del suelo y el agua de la contaminación por metales pesados como mercurio, cadmio, plomo, níquel y litio, presentes en las pilas. Y va en concordancia con los principios rectores de la Política Ambiental de la Universidad del Valle, establecida por la Resolución del Consejo Superior No. 009 de 2014, que guía las acciones institucionales hacia la conservación, protección y mejora del ambiente.

¿Cómo puedes participar en el programa?

La comunidad universitaria y la ciudadanía en general pueden depositar sus pilas y acumuladores usados en los contenedores designados en las sedes de Meléndez y San Fernando, según su volumen y tipo de almacenamiento:

● Si tienes más de 30 kilogramos de este tipo de residuos o se trata de acumuladores de gran tamaño como baterías de UPS, no debes depositarlos en el contenedor de pilas convencionales. Realiza el reporte para coordinar la recolección con el gestor correspondiente, escribiendo a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
● Si cuentas con un mini contenedor en tu oficina o espacio, una vez esté lleno puedes llevar las pilas y acumuladores al contenedor principal ubicado en el pasillo del edificio E20 (Facultad de Ciencias Naturales y Exactas), en la sede Meléndez y en el edificio 116 (Ciencias Básicas, Morfología y APH) de la sede San Fernando.

El reporte oportuno de estos residuos es fundamental para garantizar su manejo seguro, el cumplimiento de los protocolos ambientales establecidos, contribuir a mejorar el manejo ambiental de residuos especiales en el campus y hacen parte de la estrategia institucional para un consumo responsable y una gestión sostenible.

¿Y qué pasa después con las pilas?

Los contenedores principales -cuya capacidad es superior a 30 kg- deben estar al 80% de su capacidad de almacenamiento antes de programar su recolección; esta medida es clave para optimizar las rutas de transporte y reducir la huella de carbono de la operación logística.

El programa “Pilas con el ambiente” realiza recolecciones periódicas en los puntos establecidos y en empresas o instituciones que lo soliciten. Las pilas recolectadas se transportan hacia centros de acopio autorizados, donde se realiza una separación técnica de sus componentes, lo que permite reintegrar muchos de ellos a procesos productivos y evitar así que terminen contaminando el suelo o los cuerpos de agua.

Al participar en este programa, Univalle no solo cumple con su misión educativa y de investigación, sino que ejerce un liderazgo en la construcción de una sociedad más consciente de su responsabilidad ambiental. Cada pila depositada correctamente es un paso más hacia un futuro más sostenible y saludable para todos.

Cali también fue calipso

Cali siempre ha sido receptora de músicas caribeñas, por suerte, nunca se ha liberado de ese extraño influjo; mágico, seductor, rítmico, capaz de redefinir la identidad popular afrodescendiente de la ciudad.
Cuando niño, recuerdo, que al pasar por algunas casas del barrio el Peñón, se filtraba por los alfeizares de las ventanas una música proveniente del mar, melodías dulces y reveladoras en la voz de quien ya era famoso en el mundo entero, la voz de Harry Belafonte, el creador del calipso.
Luego, ya adulto, por años escuché de los labios cantores de las islas caribeñas el inmortal verso – La luz del día llega y me voy a casa -. Lo escuché en Ocho Ríos con el ritmo del oleaje de los cantores jamaiquinos; de los jóvenes músicos de Old Providence y Santa Catalina, de los niños y folcloristas de San Andrés, de las señoras cuando cocinaban y de los hombres cuando iban a las faenas de la pesca. Pareciera que ese verso cantado formara parte de un poema santificado, convertido en la plegaria de una religión mestiza, consagrada a enaltecer los quehaceres cotidianos, una religión cuya única fe es cantar en melodías asincopadas, de progresiones armónicas o sucesión de acordes.
Porque así están compuestas las canciones de Harry Belafonte, llamado con justicia: El rey del calipso o calypso, el género musical que perdura en el extenso Caribe insular y en algunos países de la costa caribeña.
Sí, por años mis oídos se acostumbraron a la voz delicada de Belafonte y a su poesía, hasta que llegué a pensar que ese era el tono cotidiano de una comunidad que habita desde New Orleans hasta las costas de Colombia y Venezuela, pasando por Trinidad, Jamaica, Gran Caimán, Bahamas, Martinica y todas las poblaciones que diversifican el idioma inglés en palabras rítmicas, pobladas de metáforas, o un canto acompañado por una progresión de acordes, rica en estribillos al son de tambores, arpegios de guitarra y melodías de mandolina, que parecieran salir del mar o caer de las noches estrelladas sobre playas de ensueño, de anemonas y corales, porque Belafonte, su máximo cultor, no pudo jamás separar sus creaciones del mar de Jamaica, de esa gente con la que compartió su vida desde sus ocho años hasta los trece.
El calipso, llamado en sus orígenes africanos “cayso”, es una canción popular afroamericana. Nació, como el vallenato, destinado a transmitir historias, noticias y sucesos cotidianos. Su origen nos remite a Trinidad y Tobago, donde ha debido llegar con los africanos que viajaban maniatados en las carabelas españolas. Después de renacer en las plantaciones de caña de azúcar, a golpe de perrero en la espalda del hombre esclavizado, se diversificó. El género, como toda evolución artística, no estuvo exento de las vicisitudes sociales, y así fue como llegó a Venezuela, viajando en los labios de los esclavos que eran separados de sus familias, y aunque es un género anglófono y contadas veces francófono, en Venezuela el calipso mutó en un estilo llamado calipso callao, o calipso territorial, acompañado con más instrumentos, pero siempre cantado en inglés.
Su historia está unida a la historia de América. Cuando el calipso renació, estuvo arrullado por tambores, maracas, mandolinas, guitarras y dos curiosos instrumentos de origen insular: el tinafono y el jawbone.
La mandolina, un instrumento cardófono con una caja de resonancia cóncava o plana, de ocho cuerdas, afinadas como un violín, -sol-re.la-mi- pulsadas con un plectro similar al que usan los guitarristas del rock, su función es mantener la melodía, entrar y salir en los compases cuando el cantor hace silencio.
El jawbone es un instrumento único, originario del Caribe insular. Se fabrica con la parte inferior de la mandíbula del caballo, a veces hervida y secada al sol y muchas veces puesta sobre un nido de hormigas con el fin de que la liberen de residuos orgánicos y los molares se aflojen y produzcan el “castañeteo” que se logra dando el primer golpe con la mano y el segundo frotando los molares con una bagueta de madera.
La tubba o “tináfono” es la usual tina de lavar la ropa convertida en un bajo. Para lograr su resonancia la voltean boca abajo, le abren un orificio en la mitad por donde sale una cuerda que se amarra a la parte superior de un pedazo de palo, la parte inferior del palo se apoya en el borde de la tina y la cuerda es tensada por el músico logrando tonalidades de acompañamiento. En ese instrumento se comprueba el oído musical y el talento rítmico de los músicos intérpretes del calipso.
El Steel drums o el tambor metálico. Originalmente se fabricó con barriles de acero llamados Steel drums, templados en escalas cromáticas por los mismos músicos artesanos. Los intérpretes de este instrumento se llaman: calipsonianos, su mejor interprete es el anciano costarricense Walter Ferguson.
Los hechos de la vida de Belafonte son todos importantes. Harold George Bellafonti nació a la vida en Nueva York hacia 1927 y podemos decir que no murió, que alcanzó la inmortalidad y se despidió del mundo en Manhattan, en West Side, el veinticinco de abril de 2023, a los 96 años. Era hijo de un cocinero de barco nacido en Martinica y de una bella mujer de Jamaica, a donde el matrimonio se mudó y donde Harry vivió de los ocho a los trece años. Luego tuvo la suerte de crecer en Harlem y vivir las influencias del movimiento llamado el Renacimiento de Harlem, renacimiento de las artes que se extendió desde 1920 a 1930, donde conoció al Duque Ellington, Billie Holiday, Ella Fitzgerald, y se hizo amigo del poeta Langston Hughes, de quien con seguridad se influenció en sus versos.
Como Hemingway, como William Faulkner y tantos de su generación, participó en la Segunda Guerra Mundial sirviendo en la Marina de los Estados Unidos. Fue activista y luchó al lado de Martín Luther King jr por la igualdad de los negros en Estados Unidos. Fue amigo íntimo del actor Sidney Poitier a quien amó como a un hermano y de Marlon Brando a quien admiraba por la solidaridad que este sentía en las luchas por la igualdad racial. Su relación con la creación estuvo forjada por el fervor esencial de un solo pensamiento: “El papel del arte no es mostrar la vida, sino, enseñar cómo debe ser la vida”.
Su recorrido por la música fue insigne. En un comienzo, influenciado por Harlem y por el saxofonista Lester Young, se inició interpretando temas de jazz, blues, del pop y luego se decidió por el folk. Cierta noche, tocando en un garito llamado Village Vanguard fue descubierto por un ejecutivo de la RCA Víctor con quienes firmó el primer contrato.
Sospecho que otra música lo seguía desde su niñez. Recordemos que las primeras percepciones de la infancia y la creación artística suelen ser buenos amigos y quizás fueron el influjo de su vida en Jamaica, o la voz de sus padres las directrices de su destino hacia el calipso, esas voces le reclamaron ser el portador de unas raíces que nadie poseía y entonces, el arrullo del mar, el color azul del cielo estrellado sobre palmeras en playas coralinas, la danza al paso acompasado de las caderas del África lo inspiraron y lo coronaron como el rey del calipso, sin sospechar que el eco de sus melodías anidaría en tierras del Pacífico colombiano.

 

Por: Edgard Collazos Córdoba

Estudiante de Psicología realizará intercambio académico en Brasil

Ana Sofía Marulanda, estudiante de séptimo semestre del Programa de Psicología de la Universidad del Valle, fue seleccionada para realizar un semestre de intercambio internacional en la Universidade do Estado de Minas Gerais, en Brasil, durante el segundo semestre de 2025.

La oportunidad fue otorgada a través del Programa de Intercambio Académico Latinoamericano (PILA), una de las convocatorias gestionadas por la Dirección de Relaciones Internacionales de la Universidad del Valle, que promueve la movilidad de estudiantes hacia instituciones aliadas en América Latina, así como la internacionalización de los procesos de formación académica.

Ana Sofía ha participado anteriormente en iniciativas de movilidad, entre ellas un intercambio nacional previo en la Universidad Nacional de Colombia, donde cursó asignaturas como psicología educativa, organizacional y deportiva. Todo lo anterior lo realizó cuando cursaba quinto semestre. Y esta experiencia fue decisiva para fortalecer su perfil profesional y motivarla a buscar nuevas oportunidades de aprendizaje en contextos internacionales.

La estudiante reconoce el acompañamiento institucional brindado por la Dirección del Programa de Psicología y por la Facultad, tanto en su postulación como en la preparación para asumir este nuevo reto académico. También expresa su entusiasmo por vivir una experiencia formativa en otro país, que le permitirá ampliar sus conocimientos, fortalecer su proyecto profesional y nutrirse de otras perspectivas de la psicología.

Con este nuevo logro, la Facultad de Psicología reafirma su compromiso con la excelencia académica, el fortalecimiento de las trayectorias estudiantiles y la proyección internacional de sus programas.

Univalle y ESAP suscriben convenio para fortalecer la administración pública

Con el propósito de consolidar procesos de investigación aplicada, modernización institucional, formulación de políticas públicas y fortalecimiento de capacidades en el ámbito de la administración pública, la Universidad del Valle y la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) suscribieron un convenio marco de cooperación que estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2030 en el que se establece una alianza estratégica para el desarrollo de actividades conjuntas en formación, extensión, asistencia técnica y proyección social, con un enfoque de desarrollo sostenible y una visión territorial.

Para la firma de este convenio la ESAP consideró la amplia experiencia del Instituto de Prospectiva de la Universidad apoyando el Diseño Institucional en alcaldías gobernaciones, ministerios y otros organismos del estado, este Diseño consiste en con el mejoramiento de los procesos y las estructuras del gobierno y de la administración pública, así como el trabajo y acompañamiento a diferentes entes territoriales para la elaboración de políticas públicas, desarrollo territorial y política social en la innovación y la planeación. Para el profesor Leonardo Solarte director del Instituto de Prospectiva la relación con el Estado ha sido cercana por el desarrollo de este tipo de actividades: “La invitación de la ESAP fue a que nos uniéramos para poder realizar proyectos conjuntos e intervenciones conjuntas en todo el país. Esta oportunidad que es única, nos permitió presentar también un paquete que no fuera solamente los temas de diseño institucional, sino que se ampliara a temas académicos, pero también a intervenciones en política pública en otras áreas del gobierno”.

Entre los compromisos adquiridos en este convenio se incluyen el diseño y ejecución de proyectos de investigación, asesoría, formación especializada, publicación de estudios, participación en redes de cooperación, producción científica y desarrollo de plataformas para el aprendizaje virtual. Asimismo, se priorizarán acciones en municipios PDET y territorios con mayor necesidad de fortalecimiento técnico y administrativo.

El profesor Tulio Ferney Silva, decano de la Facultad de Ciencias de la Administración, explica porque la ESAP escogió consideró a la Universidad del Valle para realizar este convenio: “en la facultad está toda la línea de administración pública desde el pregrado, las especializaciones, la Maestría en Políticas Públicas y el Doctorado en Administración Pública y Gobierno en Gestión Pública y Gobierno, con todo ese nivel de formación hemos logrado construir una curva de experiencia formativa bastante importante, de altísimo nivel, que nos referencia ante instancias como la ESAP y además con el Instituto de Prospectiva, hemos hecho intervenciones probadas con éxito probado en la construcción de políticas públicas, adecuaciones institucionales, proyecciones y planes de desarrollo para regiones.

El rector de la Universidad del Valle, Guillermo Murillo Vargas, destacó que: “Para nosotros, la ESAP es un referente nacional en el campo de la administración pública. Esta alianza permitirá a ambas instituciones fortalecer no solo sus capacidades en formación, sino también en investigación y proyección social. Al aprovechar las fortalezas de cada entidad, podremos tener un mayor impacto en la gestión pública del país, especialmente en los territorios”

Por su parte Jorge Iván Bula Escobar, director nacional de la ESAP aseguró que “esta es una alianza académica con diferentes dimensiones. Tanto la Universidad del Valle como la ESAP tenemos una actividad en extensión importante, y este convenio nos permite articular nuestras competencias para responder, de manera conjunta, a las diversas demandas del sector público para el fortalecimiento y rediseño institucional, procesos de capacitación, y avanzar en actividades de formación, esfuerzos entre pares académicos, proyectos de investigación conjuntos y movilidad académica de docentes y estudiantes.”

Profesor de Univalle participa en importante obra lírica

El profesor de canto de la Escuela de Música Julián Vargas fue convocado para hacer parte del espectáculo lírico “La Cuina de Rossini”, basada en una producción del Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Esta producción internacional se presenta los días 5, 6, 12 y 13 de julio en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo en Bogotá.

El profesor Vargas fue seleccionado para esta producción por su gran trayectoria como tenor lírico, destacando por su timbre expresivo, dominio técnico y versatilidad expresiva. Ha protagonizado obras como La traviata, Don Giovanni, y Luisa Fernanda. Además, ha sido solista en La novena sinfonía de Beethoven, Réquiem de Mozart y Liebeslieder Walzer de Brahms. Adicionalmente, cuenta con un amplio recorrido como compositor, lo que le ha valido ser nominado y premiado en varios certámenes, incluido el Grammy.

En La Cuina de Rossini el profesor Vargas interpreta a Guillermo Tell, uno de los personajes más importantes de las óperas de Rossini. En la obra los jóvenes Ross e Isabella, en un viaje de amistad y descubrimiento, se adentran en un mundo fascinante que los lleva a las óperas del compositor italiano.

Para mayor información, consulte la página web del Teatro.

El rey del florete colombiano: cinco medallas y un nuevo sueño en Guatemala

Isaac Camayo Guerrero, esgrimista vallecaucano y estudiante de Administración de Empresas en la Universidad del Valle, cierra una temporada de contrastes como el gran campeón del florete nacional. Con cuatro medallas de oro y una de plata, Isaac se consolida como una de las promesas más firmes de la esgrima colombiana.

En agosto de 2024, cuando finalizó la temporada, fue el mejor en las pruebas individual y por equipos de florete masculino en la categoría mayores. Dos meses después de una lesión que amenazó su presencia en los Juegos Nacionales Juveniles, contra todo pronóstico volvió con más fuerza y demostró por qué es uno de los talentos más sólidos del Valle del Cauca, brillando en dichos juegos con doblete de oro.

"Este año me enseñó que en el alto rendimiento, lo más importante no es solo ganar, sino aprender a levantarse. Las medallas son el resultado del esfuerzo, la paciencia y el amor por lo que hago”, expresó Isaac tras subir nuevamente al podio.

Ahora Camayo Guerrero se prepara para representar al país en el Campeonato Centroamericano en Guatemala, una prueba exigente en el camino del alto rendimiento.

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