El maestro Salcedo Ramos estuvo en la Feria del Libro
Antimemoria de una charla memorable
En un tándem trepidante de reflexiones sobre literatura, periodismo, actualidad y vida, transcurrió el conversatorio con Alberto Salcedo Ramos quien estuvo acompañado de Alejandro José López, profesor de Literatura de Univalle y por el estudiante Carlos Arango, que adelanta una tesis de grado sobre la obra del escritor costeño.
Con desparpajo y con una buena dosis de humor e ironía se fueron abordando temas diversos en una sucesión de comentarios que fueron mucho más allá de lo estrictamente literario y bocetearon rasgos vitales e íntimos del escritor barranquillero.
Salcedo Ramos logra ser tan seductor en persona como lo es en sus escritos que recogen aspectos humanos, trágicos, mágicos y tiernos de personajes conocidos por todos los colombianos y de otros, que se convierten en historia luego del encuentro con este contador de historias o “palabrero” como suele firmar sus autógrafos. Sus grandes dotes de conversador hacen que los auditorios sigan sus narraciones con un silencio expectante que de cuando en cuando se rompe con sonrisas o carcajadas cómplices.
Si bien, facilitaron el diálogo con el narrador costeño, las múltiples anécdotas, los referentes de vida y las reflexiones, maduradas por décadas sobre el ejercicio del periodismo, es imprescindible que un expositor de estos pergaminos cuente con contertulios que conozcan a fondo su obra, y en general, sepan de literatura. Las preguntas y observaciones estuvieron a la altura del invitado, además, y principalmente, motivaron comentarios y reflexiones de Salcedo Ramos que marcaron la hondura de sus preocupaciones y de su propia arquitectura literaria.
Por ello, es de justicia resaltar cómo, profesor y alumno, le trazaron un recorrido a la charla para cumplir a cabalidad con el propósito de conocer detalles sobre las temáticas recurrentes en la obra del autor, su afición a centrar historias en personajes que han sufrido derrotas o reveses duros en la vida, sus vivencias desde la “costeñidad” – uno de sus grandes atributos- y muchos aspectos del acontecer literario y vital de Salcedo Ramos.
Así, mientras los minutos corrieron perseguidos por la de los encuentros furtivos con personajes entrañables, transcurrió uno de los conversatorios que muchos ubicaremos como memorables no sólo por las reflexiones sobre temas que nos apasionan en lo profesional, sino también y por sobre todo, por esos momentos que nos obligan a revisar en los adentros esas fobias, amores, temores, dudas y certezas que nos hacen ser lo que somos.
No se menciona nada de lo dicho por Salcedo Ramos, a propósito. Se trata con esta nota de generar la inquietud de leer sus magníficas crónicas y relatos.












