El Área Cultural de la División de Bibliotecas y el Departamento de Filosofía de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle, invitan a la apertura de la exposición “Andes profundo - Tumbas para querubines ápteros”, del artista colombiano Gilberto Cerón.
La apertura se realizará este viernes 9 de junio, a las 6:30 p.m., en la Sala José Celestino Mutis de la Biblioteca Mario Carvajal.
Como parte de las actividades de apertura, ese mismo día se presentará la conferencia “Gilberto Cerón: Un universo artístico en la modernidad”, a cargo de Eduardo Marcel, a las 5:00 p.m., en el Auditorio Ángel Zapata.
Gilberto Cerón (Girardot, 1956) llegó a Cali, en 1995, hallando profundos motivos de inspiración, formadores de su personalidad artística. En cada rincón de su taller, en cada pieza de ese, su mundo, de las miradas escrutadoras de sus personajes, de la miniaturas y esculturas eróticas desacralizadoras, se percibe el tríptico: poesía, fotografía y pintura; pues para Cerón su pensar y hacer como artista es el espejo de esas “tres sustancias conjugadas”, integradas en su invención imaginativa.
En Gilberto Cerón no hay una unidad estilística; afirma su poliformismo determinado por la relación dialéctica entre el tema y la técnica. En cada serie expresa, con particulares recursos técnicos, preocupaciones propias de la existencia humana; bebiendo en la tradición, en la historia del arte, como en La tangente y la mirada, vindica la liberación del cuerpo femenino, el erotismo, o en Amantes memorables, donde el humor y el sarcasmo alrededor de lo arquetípico de las relaciones entre parejas, funda la expresión plástica de la serie. En esa búsqueda el artista utiliza diversos soportes y pigmentos, articulados en su paleta, acordes con la dinámica de la trama puesta en escena.
La serie “Andes Profundo - Tumbas para querubines ápteros”, se ancla en lo profundo de nuestra arteria americana, del paisaje andino, de la altivez de las cordilleras que rasgan el cielo, del río subterráneo de nuestra historia milenaria. Esas estructuras cavernosas guardan en su memoria la huella de la primigenia arcilla, la vida de la naturaleza, la cultura esculpida en el tiempo, los rostros de los hombres y de las mujeres que habitan el presente violento, descarnado; pero también hay en ese mundo un lugar para las pulsiones eróticas de los cuerpos enterrados; la luz más allá del horizonte en el cielo detrás de las montañas, es un símbolo, quizás, de lo inalcanzable. Pero “los hombres caídos que seremos, seremos parte de ese río subterráneo”.
Informes: División de Bibliotecas- Área Cultural
3212974 - 55 - 50












