Daniela Torres es comunicadora social, egresada de la Universidad del Valle, además de música, cinéfila y escritora, que publica con la editorial Sic Semper su primera novela Jardín.
Por Edgar Hernán Cruz, agencia de noticias Univalle.
Un texto como Jardín ocurre cuando decides y encuentras la manera de explorar y registrar el mundo inconsciente, y tienes además el talento para armar un relato que son muchos relatos referidos a tus sueños. Daniella Torres va más allá, descubre que los sueños pueden contener más sueños dentro de sí y al encontrar conciencia dentro de la inconsciencia te puedes acercar a la experiencia de la muerte.
No es el brillo de la claridad consciente el tema de esta novela. Cada uno de los relatos que la componen apelan al subconsciente y los pocos que tienen lugar en la vigilia son profundamente emocionales, hablan sobre la autopercepción frente a lo exterior, de las conversaciones íntimas, los encuentros y desencuentros. El lector desprevenido de Jardín descubre unos relatos en apariencia inconexos; en su forma, cada uno de ellos tiene la estructura de un texto cerrado, circular, del que podría apropiarse hasta que descubre, o no, el juego, las piezas que conforman el rompecabezas, los personajes que relatan sus experiencias, que sueñan.
René y Nina viven juntas. René tiene la costumbre de escribir sus sueños y cuestionar la forma de vida de Nina, también escribe sobre sus vecinos y sus dolores, nos asomamos como espectadores a sus conversaciones cotidianas y luego están los sueños y las pesadillas, y la constante pregunta por la muerte, o sobre el misterio metafísico del más allá, René dice en la novela: “La intención de suicidio es el mecanismo más utilizado para despertar de un sueño: puedes lanzarte al vacío o dejar de respirar. El cerebro no puede recrear lo que no ha experimentado; está programado para evitar la muerte, pero yo no quiero despertar antes de ese momento. No quiero despertar en medio de un túnel oscuro. Me abrumaría perderme en lo desconocido sin saber a dónde voy”.
Como René, Daniella, la escritora, se ejercita desde la niñez en escribir sus sueños, en principio para exorcizar las pesadillas y luego como bitácora del inconsciente. Esos textos que son imágenes, terminan siendo el insumo para Jardín. Más allá de relatar esas escenas oníricas se pregunta permanentemente por la propia escritura donde la autora expone y cuestiona su propia identidad. Como en los sueños, cada relato está lleno de imágenes donde se reconoce al cine como su pricipal influencia. En su compleja estructura, Jardín termina siendo muchos pequeños libros en los cuales el lector va cayendo como en un vórtice o como penetrando en el jardín del libro compuesto por enredaderas que no permiten el paso de la luz y con un suelo crepitando a cada paso como algo vivo. Jardín es una novela oscura con algunos relatos moviéndose entre el asco y el terror, pero en donde también nos podemos encontrar porque las preguntas y los temas expuestos delicadamente por Daniella Torres son universales y se mantienen durante toda la vida, como la locura, el mundo de las pesadillas y los sueños, la muerte y el amor.












