El Viernes de Letras con Betsimar Sepúlveda se efectuó en el Teatro Esquina Latina de San Fernando, en horas de la tarde del 29 de noviembre de 2019. Un numeroso público acudió a la velada con esta escritora venezolana que tuvo como interlocutores a Julio César Londoño y a Julio César Pino.
Sepúlveda es autora de varios libros de poesía. En términos temáticos, su producción apunta hacia un sensualismo en el que juegan un papel central las emociones y la subjetividad. La lectura en voz alta de unas piezas líricas de su autoría descubrió a los oyentes una propuesta estética de orden corporeísta que, no obstante, intenta trascender lo meramente físico en dirección hacia lo psicológico.
Sepúlveda también es fotógrafa especializada en imágenes paisajísticas. Y trabaja en Cali como directora de talleres de creación literaria, en diversas instituciones de la ciudad.
En esta edición de Viernes de Letras se realizó el lanzamiento de la revista Lexikalia, que arriba a su noveno número. Esta publicación periódica es editada íntegramente por estudiantes de la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle e ilustrada por artistas gráficos en formación. El equipo que elaboró este nuevo número de Lexikalia pronunció unas palabras de presentación y dispuso para el público ejemplares de la revista al término de la velada.
Presentación Viernes de Letras con Betsimar Sepúlveda
Autor: Wilmar Enrique Rivera Pineda
“La mujer lleva por sombra una serpiente…”
Betsimar Sepúlveda nació en Rubio, Estado Táchira, Venezuela en 1974. Es poeta, cronista, fotógrafa y, como ocurre con casi todos los artistas a quienes el peso de la diferencia, la sublevación y el inconformismo recae cual pecado divino, Betsimar eligió el exilio para desahogar su palabra. Abandonó Venezuela, dejando tras de sí un hogar, una familia y una tierra patria que hoy parece diluirse y difuminarse como si fuera un fantasma. Decidió entonces hacer de Colombia su hogar, y llegó a Cali en 2007 para seguir difundiendo su trabajo, continuar creando y abriendo caminos a una poesía reconfortante, sensual y esperanzadora.
Su trabajo en la poesía comprende obras como: Ruta al vientre azul (2004), Cadáver de Lirio (2007) y Profesión de fe (2013). Ha sido publicada también en las antologías Dragones de Papel (2004), Las chicas van al baile (2013) y Resistencia en la tierra (2014). Betsimar es Especialista en Literatura de la Universidad de Bucaramanga; fundadora, coordinadora y antologista del taller de creación literaria “Cuento, mini cuento y poesía” de la Fundación Universitaria del Área Andina. Es además coordinadora de los programas de promoción de lectura y creación literaria. Actualmente, dirige los talleres de escritura y apreciación poética de Comfandi y Promédicos. La poesía de Betsimar recurre a los orígenes primigenios del ser humano, lo reconcilia con su cuerpo, su pasado, sus raíces y la tierra que habita. Ella sabe que la poesía, al igual que el cuerpo, es orgánica y que fundamentalmente apunta el dardo a la emoción. Leer su poesía es una experiencia sensorial, estimula el órgano más superficial y a su vez el más profundo, transitando de ésta manera por los valles de la sexualidad, la identidad y el amor:
La piel
El mundo contemporáneo parece haber caído en un pozo emocional, de repente no hay conciencia de nuestro ser y estar en la existencia. La historia, tan fuertemente marcada por una violencia que no pretende dar tregua, nos ha llevado a la naturalización del odio, tal como expresa uno de sus poemas, donde la esperanza parece sucumbir ante el infortunio de la guerra:
“Anoche volví a soñar con tierra,
mi madre suele decir que soñar con tierra no es buen augurio,
pero en estos tiempos, ya es una fortuna soñar…”
Señalamos, juzgamos y estandarizamos: a veces somos más números que personas. El mundo politizado, el mundo mediático y digitalizado, es un mundo artificial que necesita del arte poético como el pinchazo que automáticamente alerta los sentidos. Betsimar es consciente de este pinchazo en la piel en su poesía, como aquel capaz de situarnos en un mundo real y de hacernos susceptibles de empatizar con éste.
La lengua
La lengua es un Eros del cuerpo, representa el dinamismo y la sensualidad, así mismo se fundan algunos de los trabajos poéticos de Betsimar. Leer su poesía es también una invitación al goce, a la admiración y liberación del cuerpo. Betsimar encarna en sus letras el papel activo de la mujer, ya no como objeto sexuado, sino como sujeto sexual:
“Mías serán tus entrañas y tu voracidad no será una amenaza en mi bosque. Le dijo la niña al hombre, mientras acomodaba su negro plumaje bajo la capa roja.”
La mujer, en su obra poética, también siente ganas, las domina, las satisface, las frustra, las maneja a su antojo:
“En el fondo de mi mano
una mujer desnuda
resguarda el sudor del oficio
y cada vez que cierro el puño
ella sueña con ser la vocación prolongada
de la caricia sobre otros cuerpos.”
El corazón
El corazón como órgano interno, simboliza las emociones más intensas y más sinceras. De igual modo, Betsimar construye una poesía empática con el otro y con nosotros mismos. permite una reconciliación con el mundo de ahora y el mundo de antes; ese mundo de los ancestros, el de las viejas historias de aquellos hombres que amaban la tierra. Su construcción poética es profunda, cósmica y terrenal, nos permite perdernos y encontrarnos nuevamente en el mundo, como sujetos sensibles de un colectivo que vive y trabaja en compañía del otro. La poesía de Betsimar no olvida las raíces andinas que concibieron al ser humano contemporáneo, ella nos devuelve la identidad.
La mujer lleva por sombra una serpiente, pero no la del pecado que la condena. Es más bien el recuento de la historia que lleva tras de sí. Betsimar es la reencarnación de la serpiente que desciende a las entrañas de la tierra fértil del Uku Pacha, pero también es el cóndor que sobrevuela cualquier frontera impuesta sobre la memoria colectiva del mundo actual.
Hoy, tímidamente, pero con gran placer, tengo la oportunidad de presentarles a Betsimar Sepúlveda, quién estará acompañada por el también escritor colombiano, Julio César Londoño y el estudiante de licenciatura en literatura y miembro del comité editorial de Lexikalia, Julio César Pino; ambos, coordinadores de este conversatorio. Muchas gracias.












