El X Simposio Internacional Jorge Isaacs estará dedicado a la vida y obra de Manuel Zapata O.
Por Fabio Martínez, profesor de la Escuela de Estudios Literarios
Publicado en El Tiempo
Conocí a Manuel Zapata Olivella en una fiesta folclórica que realizó su hermana Delia en su casona del barrio La Candelaria de Bogotá. Allí, rodeado de músicos, escritores y amigos, estaba el autor de ‘Changó, el gran putas’, la novela que nos habla del viaje cruel y ominoso de los negros africanos a América.
Nacido en Santa Cruz de Lorica, un bello pueblo situado a orillas del Sinú, Manuel comenzó a descollar en los años sesenta con las novelas ‘Tierra mojada’, ‘La calle 10’ y ‘En Chimá nace un santo’.
El autor loriquero, quien había estudiado Medicina en la Universidad Nacional, fue receptivo al movimiento negro internacional que en aquellos años era comandado por el intelectual senegalés Leopoldo Sedar Sengor y el poeta martiniqués Aimé Césaire.
Fueron Sengor y Césaire quienes en París reivindicaron por primera vez el concepto de ‘negritud’. “Quien no me comprenda, no comprenderá el rugido del tigre”, dice Césaire para reivindicar sus orígenes afros.
Según el investigador Luis Carlos Castillo, en el año de 1943, un grupo de intelectuales negros del Caribe y el Pacífico conformaron el Club del Negro, como una manera de reivindicar la africanidad invisibilizada por las élites colombianas que siempre se han creído ‘blancas’ y herederas en línea directa de la Casa de Lara de España.
En el grupo figuraban los jóvenes caribeños Manuel y Delia Zapata y los intelectuales del Pacífico caucano Helcías Martán Góngora, Marino Viveros, Adolfo Mina y Natanael Díaz.
Zapata Olivella fue uno de los pioneros en hacer conciencia sobre la presencia de la cultura negra en Colombia, y el rico aporte que esta le ha brindado al país. Junto con su hermana Delia fueron los primeros en establecer el puente cultural entre el Caribe y el Pacífico.
En 1963, Delia Zapata fue coreógrafa y directora del cuerpo de danza del Instituto Popular de Cultura de Cali (IPC), y Manuel realizó en 1977, en esta misma ciudad, el Primer Congreso de las Culturas Negras de las Américas.
A diferencia de la obra de Gabo, donde escasean los negros, la presencia de la etnia afro en la obra literaria de Zapata Olivella es rica y copiosa. Lo podemos apreciar en sus libros ‘La calle 10’, ‘Chambacú, corral de negros’ y ‘El fusilamiento del diablo’.
Pero es en ‘Changó, el gran putas’ donde la impronta afro queda plasmada en una de las mejores novelas de la literatura hispanoafroamericana, como afirma el editor español Basilio Rodríguez Cañada.
El libro comienza con un poema épico donde se reivindica el panteón africano que viene de la cultura yoruba, y donde Changó, el dios de la guerra, el fuego y los tambores, es el orisha protagonista de la novela.
En 2003, la Universidad del Valle le otorgó a Manuel Zapata Olivella el doctorado ‘honoris causa’.
El X Simposio Internacional Jorge Isaacs (del 29 de octubre al 2 de noviembre), que dirige el académico Darío Henao Restrepo, estará dedicado a la vida y obra del escritor de Lorica, quien supo mantener el legado afro en el país y establecer el puente intercultural que existe entre el Caribe y el Pacífico colombianos.












