Con base en información de Panamericana Editorial
Ana Garralón, ganadora del Premio Nacional de Fomento a la Lectura 2016 en España, estará en la Universidad del Valle compartiendo su experiencia en la formación lectora.
Esta actividad se realizará el próximo viernes 4 de noviembre, a las 10:00 am, en el Auditorio Ángel Zapata, Biblioteca Mario Carvajal, Meléndez.
Este conversatorio es organizado por Panamericana Editorial, la Escuela de Estudios Literarios, la Biblioteca Mario Carvajal y el Periódico Cultural La Palabra de la Universidad del Valle.
Ana Garralón es docente, traductora y crítica literaria especializada en literatura infantil y juvenil; se dedica a la literatura infantil de la década de los 80, cuando se dio a la tarea de conformar su propia biblioteca de literatura para niños. Fue la responsable de la sección de libros para niños de la revista Educación y Biblioteca durante más de quince años.
Una parte de su trabajo está enfocado a analizar, valorar y difundir los libros informativos, y sobre este tema ha impartido talleres y conferencias en instituciones como la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (España), el Banco del Libro (Venezuela), Fundalectura (Colombia) o Conversas ao Pé de Página (Brasil), entre otros. Colaboró con el Plan Nacional de Lectura que llevó a cabo la Secretaría de Educación Pública (México) entre 2000 y 2006.
Es docente en el Máster de Literatura Infantil de la Universidad Autónoma de Barcelona y en la Universidad de Zaragoza.
Es autora del libro “Historia portátil de la literatura infantil” y “Leer y saber. Los libros informativos para niños” (Panamericana, 2015), y coordinadora de diversas antologías entre las que cabe destacar: Si ves un monte de espumas y otros poemas (Anaya, 2004) y El gran libro de la Navidad (Anaya, 2004). Es autora de Cervantes, biografía para jóvenes (Lóguez, 2005). Ha publicado artículos en prensa y revistas especializadas.
En conversación con Ana Garralón
Panamericana Editorial: Usted creció en una casa sin libros, en una época franquista, cuando se acercó a la literatura ¿Cree que de cierto modo se propició algún tipo de catarsis, de resistencia y de libertad?
Ana Garralón: Yo comencé a leer con pasión muy tardíamente: a los doce o trece años. Mi infancia fue la normal en aquel país: escuela, vacaciones, un entorno de familia tradicional, etc., así que mis comienzos como lectora no tuvieron nada que ver con temas políticos, sino más bien para encontrar un lugar que me aislaba de mi entorno a la vez que me permitía entrar en otros mundos diferentes. Me gusta pensar en mi biografía lectora como un ejemplo de que cada persona es lectora de manera diferente, sin importar si alguien le leyó de niña o no, si tuvo libros en su casa o no... Como una elección personal que, en mi caso, me ha acompañado toda la vida.
P.E. ¿En qué momento descubre que los libros son una experiencia profunda y significativa?
A.G. En la adolescencia descubro que el libro me permite un espacio interior significativo. En algún momento casi todo gira en torno a los libros: leo reseñas, colecciono revistas, armo mi propia colección. Es mi mundo, muy diferente al que me rodeaba, elegido de manera voluntaria.
P.E. ¿Cómo cree que promotor de cultura, humaniza, y fortalece la relación entre los lectores y los libros hablando de una era de nuevas tecnologías de la información?
A.G. El promotor de lectura crea espacios donde el libro es el centro de interés. Ofrece variedad, descubre libros, regala momentos singulares. Hoy en día hay libros suficientes como para que todo el planeta lea: lo importante ahora parece encontrar tiempo, silencio y un ambiente propicio para la lectura.
P.E. ¿Cuáles son las virtudes de los libros informativos en la actualidad?
A.G. La gran creatividad de sus creadores, libros que se presentan en su totalidad aceptando los límites de un formato, libros que no quieren estar en las escuelas sino en los corazones de los lectores. Libros que juegan con las fronteras entre los géneros (ficción, álbum, cómic), que rinden homenaje a asuntos personales de sus creadores, que se alejan de lo académico para explicar que el mundo es un lugar interesante, fascinante y lleno de emoción.
P.E. En un post de su blog, titulado Los pequeños rebeldes, asevera que pese a que andamos en un momento de revoluciones sociales, la literatura infantil ha dejado atrás a esos niños con espíritu revolucionario y ha hecho legítima la imagen del niño al que el “pis le huele a vainilla” ¿Cómo cree que la cultura y particularmente los libros nos otorgan herramientas fundamentales para ser mejores seres humanos, ciudadanos y profesionales?
A.G. En la actualidad hay tantos libros "para" que hay una especie de madrastra pedagógica en la producción de libros para niños. Todos quieren dejar claro para qué sirve un libro. No sé si los libros nos hacen mejores seres humanos (hay otra entrada en mi blog sobre esto: "los libros no sirven para nada"), pero sí que los que son lectores tienen esta posibilidad de estar en otros lugares, de vivir la empatía que permite identificarse con otras vidas, de asomarse a abismos que nunca verían en sus vidas y disfrutar de la literatura, entendida esta como la habilidad que posee únicamente el género humano para explorar la complejidad del lenguaje. Con los libros informativos entramos en el mundo de las preguntas: las preguntas nuestras que nos harán ser críticos y nos permitirá interpretar la realidad desde nuestro punto de vista. Viendo las tantas situaciones en que nos dan respuestas a preguntas que ni siquiera hemos formulado nosotros mismos, el libro es un espacio de desarrollo personal.












