El jueves 26 de enero se presentó el documental 'Postales de la ribera del río', de la realizadora audiovisual y egresada del Programa Académico de Comunicación Social de la Universidad del Valle Ángela Osorio. Esta pieza audiovisual hace parte de la serie documental 'Bajo el mismo cielo', emitida de lunes a viernes de 7.00 p.m. a 7:30 p.m, por el Canal Regional Telepacífico.
Una serie de postales a través de las cuales desentrañar un territorio incrustado en la selva del pacífico colombiano. En estas postales se descubre, de manera sutil, la transformación de un poblado por el que han pasado varios ciclos de bonanzas entre ellas el oro y la coca.
Cada una de ellas ha transformado el pueblo, de un lugar silencioso en las noches, en el que irrumpen los cantos religiosos y donde circulan los militares con la latencia de un conflicto en un lejano-próximo a un pueblo sin río, con mayor huella del mestizaje en el pueblo y con la competencia de los radios de las cantinas de día y de noche. Un pueblo-bar donde el mejor negocio es la minería o lo que la nutra: suministro de enseres (en un pueblo con cada vez menos agricultura), venta de licor y prostitución.
Una reflexión personal, desde el punto de vista de una mujer extranjera que ha visitado periódicamente este lugar desde hace doce años y ahora dialoga con algunos de los personajes del lugar. Esperanza Bonilla, la profesora del colegio, nos habla de su relación con la música, de las clases de danza a los niños, en un lugar donde los niños ya poco quieren saber de la música tradicional.
Emeterio, un músico local, que tiene 24 hijos, ninguno con su actual esposa, entre trago y trago, en su vichería (lugar donde se vende licor artesanal) nos cuenta la manera en la que esta bebida ha pasado a un segundo lugar cuando el whisky lo ha desplazado como la bebida favorita en un pueblo, en el que la vida nocturna ha pasado a ser una de las fuentes económicas más importantes.
Angie, una chica joven a punto de graduarse del colegio revela cuáles son sus planes futuros, la mirada a la familia, a la migración y a las formas de trabajo que ofrece el lugar. La unión de estos fragmentos nos dará una visión de esa historicidad que no depende del tiempo lineal, sino de una historia líquida que se detiene a través de una instantánea; líquida como el relato que se expande; líquida como una comunidad que responde y se transforma a la conveniencia de las formas económicas (y a su vez sociales) que se cruzan por entre sus calles. Resistencia silente, conveniencia práctica.












