Arte y Cultura

El arte de revivir a los mojanos

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Viernes, 09 Enero 2026
Agencia de Noticias Univalle

Heredera de un linaje de narradores orales, Carolina Quiguanas Cuscue es egresada del programa de Licenciatura en Literatura y acaba de traducir dieciocho historias tradicionales de la nación Nasa de Calderas (Tierradentro), del idioma Nasa yuwe al Español.

Desde los siete años, Carolina quería estudiar literatura. Se despertaba a las cinco de la mañana, y después de arreglarse, leía los libros escolares de la biblioteca, “un pequeño cajón de madera de mi tía”. Entre historias escritas en occidente y los relatos en Nasa yuwe de su madre, esta niña tuvo la fortuna de crecer bilingüe y anfibia entre dos lenguas que ahora comparte con el mundo.

La historia oculta del ejército de mojanos 

La tradición oral tiene el poder de resguardarse, de existir mientras se cuenta, de ser invisible ante los ojos perversos; por eso, a Carolina sus mayores le advirtieron sobre la prohibición de “transcribir la historia completa de Juan Tama-Khwen Tama”, cacique que logró incidir ante la corona española por el reconocimiento de varios poblados indígenas. En el relato cuyo título lleva  su nombre,  este líder se convirtió en serpiente, habilidad utilizada para atravesar rápidamente la tierra y los mares; además, terminada su labor, decidió ser la laguna. Siglos después,  Carolina acudió a él para pedir el permiso de hacer su tesis.

“Antes cada Nasa tenía el poder de la metamorfosis o Pes kupx wejxa”, dice Carolina.  Por ejemplo, “el éxito de la resistencia del pueblo Nasa ante la conquista española fue gracias a hombres y mujeres mojanos, que se transformaron en animales”. Relato coincidente con el feroz ejército de más de 6.000 guerreros y guerreras Nasas, quienes resistieron a la ocupación de Sebastián de Belalcázar en 1537, registrado en las crónicas de la época. Estos protegieron durante casi cien años su pueblo refugiado en Tierradentro, como lo evidencian las primeras incursiones misioneras de los Padres Jesuitas alrededor del año 1613.

A la par de las historias de guerra, ella recogió de su madre y otros parientes, relatos pícaros de metamorfosis durante actividades diarias. Entre ellas, está la historia de Sisca, una niña  desobediente que en la chagra le grita a sus padres  — Ayte upth (aquí estoy) — después de convertirse en una pequeña gusanita habitante de los choclos.

Sin idioma, no hay metamorfosis

La evangelización católica “persiguió y trató a los mojanos de demonios”, haciendo  estas metamorfosis “menos frecuentes”. Detrás de la iglesia, llegó la escuela dictando todas sus clases en español, incluso en los territorios propios –antes conocidos como resguardos– .“Solo veíamos una hora de Nasa yuwe”, expresa con dolor Carolina: “muchas infancias perdieron la conexión con su idioma”.

De una población de más de 186.178 personas autorreconocidas como nasas en el censo del Dane del 2005; aproximadamente de 60,000 a 80,000 se comunican en Nasa yuwe. Aunque es la mayor cifra en el país de hablantes de una lengua originaria,  esa cantidad  representa menos de la mitad de la población, es por eso que su cultura se considera en riesgo. De allí la importancia de trabajos como el de Carolina, orientados a fortalecer la cosmovisión propia.

En paralelo al trabajo de campo en su territorio, Carolina asumió el propósito de que la Universidad del Valle aceptara al Nasa yuwe como su lengua materna y el español como lengua extranjera.  En este camino se encontró con Edgar Bomba y ambos se convirtieron en la primera generación de estudiantes en hacer el examen de proficiencia en su idioma. Antes, el requisito era demostrar habilidades en inglés, francés, alemán o portugués.

No es una oposición a aprender inglés; el propósito es el reconocimiento de nuestra lengua materna”

Para ella, este suceso “es una motivación para que el estudiantado indígena sienta orgullo de sus idiomas”. Además, es un logro consecuente con las asignaturas electivas de Nasa yuwe ofrecidas en la universidad  y disponibles para toda la comunidad educativa.

La madre en todas las historias

La escritura, como acto político, no es nueva. Las folcloristas Dorothea Viehmann o las hermanas Hassenpflug en Alemania compartieron las historias con los hermanos Grimm. En Irlanda, Jane Francesca Wilde, madre de Oscar Wilde, insistió en escribir poesía en su idioma y recopiló la tradición oral de su región como una estrategia de resistencia ante la colonización inglesa. Pero si Jane Wilde registra la hambruna de su pueblo, Carolina registra la esperanza.

De vuelta a Calderas como profesora, Carolina acompaña a sus estudiantes a buscar a Sisca y  siente felicidad ya que la mayoría de clases son en Nasa yuwe e “incluso docentes no Nasas están aprendiendo la lengua”. 

Cuando cae la noche, llega lo más difícil. Antes, la cama compartía con sus habitantes el poder de la metamorfosis y durante muchos años fue el escenario de historias donde Nelly Patricia Cuscue, narradora oral y madre de Carolina, les hacía viajar en el tiempo. Desde su fallecimiento, la ausencia es una compañera en su familia.

Aun así, como ella misma lo dice, “la metamorfosis es intrínseca al pueblo Nasa” y eso sucedió con las historias resguardadas por su madre: se tradujeron al español y se enriquecieron con el toque literario de su hija. Sin ambas, no existiría esta recopilación que espera a ser publicada en libros escolares. 


Por Laura María Parra, Agencia de Noticias Univalle
Fotografía principal: Salomé Mizrachi Medina, Agencia de Noticias Univalle

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