El cine nació con una cinta que es apología al trabajo explotado, repetitivo, cíclico; al eterno infierno del retorno. En ese plano estático sólo se vislumbra un dejo de libertad primitiva, encarnada en un perro que no sigue órdenes de nadie y se mueve a su antojo por el espacio. Esa película de los hermanos Lumiere (Salida de los obreros de la fábrica) quiso ser una utopía de la liberación, sin embargo, terminó siendo todo lo contrario.
Esta fue una de las reflexiones compartidas por Jean Pierre Rehm, director del Festival de Cine de Marsella, durante el encuentro académico que se llevó a cabo en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle.
El encuentro, coordinado por Cinemateca de la Universidad del Valle, el colectivo La Nocturna, la Alianza Colombo Francesa, El Museo La Tertulia y Lugar a Dudas, fue aprovechado por el crítico francés para proyectar varias piezas cinematográficas, sobre las cuales incitaba al público a reflexionar sobre el séptimo arte.
Tres cortes de ‘Salida de los obreros de la fábrica’, de los hermanos Lumiere; ‘Blanche neige lucie’, de Pierre Huyghe; ‘Mudanza’ y ‘Cuadecuc, vampir’ de Pere Portabella, fueron algunas de las cintas proyectadas durante el evento, películas que utilizó Rehm para hablar sobre las intenciones poéticas y artísticas que deben tener en cuenta los realizadores al momento de enfrentarse con un proyecto cinematográfico.
Con este evento, la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle inauguró un nuevo espacio de reflexión alrededor del cine llamado ‘Lunes de película: encuentro con los realizadores’, donde la academia pretende establecer un diálogo continuo con aquellas personas dedicadas al trabajo audiovisual en la ciudad, el país y el mundo.












