Las guerras, los desastres naturales, el conflicto, así como los momentos más felices de la humanidad llegan a nosotros a través de la literatura, el cine, la fotografía y otros medios.
Muchas de esas imágenes creadas a partir de las palabras o plasmadas en un retrato hacen parte de nuestro conocimiento colectivo de los hechos; al ver los videos o las fotos del ataque a las torres gemelas en Nueva York, o el rostro de Omaira después de la tragedia de Armero se activa nuestra memoria compartida de ese acontecimiento.
Iota, un huracán de clase 4, golpeó el mar Caribe dejando destrucción a su paso. En ese momento, el país y el mundo entero todavía seguían sufriendo los estragos de la pandemia por el virus del Covid 19, y fue Providencia, esa isla paradisíaca colombiana, olvidada por sus compatriotas continentales, la que padeció de lleno el paso del huracán. Las imágenes empezaron a llegar.

“Vivo parte de mi tiempo en la isla y viví el huracán. Una semana después llegué a la isla y me di cuenta como estaba documentando el periodismo el desastre y pensé que yo podía hacer un aporte diferente, más desde la resiliencia de esa cultura. A través de estos cuatro años de trabajo, entendí la profundidad para rescatar, para mantener, para sostener, a pesar de todas las influencias del continente que está a 700 kilómetros y que tiene un gran impacto en la cultura raizal”, dice Gloria Arboleda, arquitecta y fotógrafa que presentó su más reciente libro de fotografía titulado In the eye of the storm en la pasada Feria Internacional del Libro de Cali,.
Imágenes que cuentan
Noticieros y periódicos de todo el mundo registraron los hechos. El presidente Iván Duque hablaba desde la isla sobre la reconstrucción tras el desastre, luego las imágenes de barcos llegando con ayuda, las playas llenas de escombros, la gente durmiendo en carpas muchos días después, las casas construidas que no corresponden con la lógica y cosmovisión de la cultura raizal… imágenes, muchas imágenes.
Cinco años después las imágenes no paran. Con cada conmemoración de la tragedia se reviven en la prensa las mismas fotos y es allí donde In the eye of the storm, el libro de Gloria Arboleda, propone una mirada distinta: “Lo que estaba pasando era en blanco y negro, no era en colores. Yo quería alejarme del cliché de la isla paradisíaca y entender lo que pasa ahí debajo, entender realmente la cultura. Yo he vivido varios años ahí en la isla, he ido por casi 30 años y nunca había entendido la isla como la entendí después del huracán. Me parecía que el documento en blanco y negro tenía mucho más poder”.

Unas pocas fotografías aparecen en color, pero no son las imágenes del mar azul y las casas de colores, son imágenes que en palabras de la autora sirven para entender mejor esa cultura “porque había muchos destellos lumínicos de mucha esperanza también”.
Resiliencia y esperanza
Habitar la isla le dió a Gloria Arboleda la capacidad y la necesidad de contar lo que ocurre en Providencia después de Iota. Las fotos de In the eye of the storm van más allá del paisaje, son también imágenes de los habitantes raizales y cómo viven su vida después de perderlo todo, cómo retoman sus ritos y sus costumbres en un entorno reconstruido.
La propuesta de Gloria no es un documental, tampoco reportería. Para ella, el resultado de estos años de trabajo es un documento artístico que involucró a la comunidad de Providencia: “cuando una cultura es borrada, necesita todas estas cosas para no perderse en la oralidad, que es muy chévere. Pero también la imagen hace un aporte muy grande, donde pueden reconocerse en su vida cotidiana, eso es muy importante para ellos porque el cliché es el turismo, lo que se hace para vender la isla y esto no es para vender la isla, esto es para reconocerse en sí mismos”.
In the eye of the storm solo contiene unos pocos textos en inglés, como su título, porque la lengua de esta comunidad de connacionales es esa y el creole. Es un documento construido con y para la comunidad, pero también agrega una mirada distinta para los que estamos afuera: “el espíritu de la isla ha mejorado mucho, todo fue muy dramático. Imaginemos que a uno le borren todo su paisaje, se vayan todos tus libros, se vayan todos tus recuerdos, tu ropa. Te quedaste sin nada. Y poco a poco se ha ido reconstruyendo de una manera que tal vez no es exactamente como quisieran que fuera, pero han logrado mantener su isla”.
El libro de Gloria Arboleda también evidencia un dolor que no acaba de sanar. El paso del huracán Iota cambió a Providencia y a sus habitantes para siempre.
Por Edgar Cruz
Agencia de Noticias Univalle
Crédito de las imágenes: ©Gloria Arboleda













