Por las calles de Cali resuenan, desde hace muchos años, cánticos y pregones con nombres como Changó, pero, ¿de dónde provienen? ¿cuál es su significado?
El babalao Jimmy Viera respondió estas y otras preguntas en el conversatorio ‘La espiritualidad de matriz africana’, en donde el profesor Darío Henao, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle dialogó con él sobre el pensamiento yoruba, religión que tuvo una gran importancia como parte de la resistencia cultural del pueblo cubano.
El sacerdote de la religión yoruba con la máxima consagración olofista explicó sobre uno de los rituales más asociados con la libertad del pueblo esclavizado en Cuba: el coco. Este es un sistema de adivinación utilizado por las poblaciones para preguntar a un orisha sobre las probabilidades de una fuga exitosa o para conocer si era favorable tomarse un territorio.
La ritualidad en yoruba comenzaba con agua fresca para invocar al orisha para, con la presencia de este, hacer la pregunta y arrojar un coco partido en cuatro partes. De acuerdo con la forma de caída de estos pedazos –por la cara negra o por la cara blanca-, se conoce la respuesta del dios así:
- Los cuatro pedazos caen por la cara blanca: Significa un sí rotundo e implica bienestar.
- Dos caras blancas y dos negras: Aunque también significa sí, implica un futuro tan lleno de grandeza como de enemigos. Para facilitar el bienestar, es necesario hacer una ceremonia a los muertos.
- Tres caras blancas y una negra: Es un sí dubitativo, por lo que se deben volver a lanzar. Si cae de la misma manera, la respuesta es afirmativa.
- Tres caras negras y una blanca: El orisha está negando o pidiendo algo a cambio, como miel, aguardiente, agua.
- Todas las caras oscuras: Hay un muerto atravesado y es necesario preguntarle qué viene a anunciar, con probabilidad de que sea una muerte.
Todo el espíritu de liberación encerrado en las prácticas de la espiritualidad se impregnó en el subconsciente de los caleños a través de una de los símbolos de la ciudad: la salsa. De acuerdo con el ejercicio analítico del babalao Jimmy Viera, desde los años 70 se permearon mensajes relacionados con estas filosofías.
Dentro de las frases referenciales mencionadas por el sacerdote se encuentra “agúzate, que te están velando” que refiere a la necesidad de estar despierto, porque hay alguien poniendo una foto para pedirle el mal, la muerte.
También mencionó la referencia de Papa Boco, muy conocida por la voz de Celia Cruz en ella, que dice “yo tengo un lúa que me ilumina”, que hace referencia un muerto. La composición tiene influencias de etnias de República Dominicana que, al quedar al lado de Haití, se ve influenciada por su religión, donde existen los muertos como guardianes.
Esta marca también es visible en Que viva Changó donde se cuenta que, debido al parecido del orisha Changó con Santa Bárbara, se la arrodillaban a esta para pedirle a Changó. Esto es muy probablemente influido por las comunidades esclavizadas que comenzaron a camuflar sus ritos con los católicos, con lo que dieron nacimiento al término santería.
Por esa cercanía entre la espiritualidad y la salsa que Viera asume como lógico que la primera ceremonia de la osha realizada en Colombia se realizara en la ciudad de Cali.
Así como en la música, el baile establece una gran conexión entre la religión yoruba y la vida en Cali. “Hay una expresión de ritualidad a través del baile, expresado a través de distintas cadencias que dependen del orisha. No es lo mismo el baile de Changó que el de Yemayá”, explica el babalao.
Dentro de esas diferencias, explica que el baile del primero es muy agresivo y poderoso, de tal manera que, cuando el hijo de Changó es coronado, el orisha cabalga sobre él. Por otro lado, el baile de Yemayá lleva la voluptuosidad de las olas para invocar a la madre de todo y orisha del mar.
Además de la espiritualidad reconstruida a través de la música y el baile, tanto el profesor Darío Henao como el babalao coinciden en el trabajo notable que hace Manuel Zapata Olivella al profundizar en la filosofía yoruba. El reflejo de su religión es tan profundo que, para Viera, el escritor debía tener algún tipo de iniciación debido a que las ritualidades retratadas en Changó el gran putas no habían sido difundidas públicamente en la época de creación de la obra.
“El lenguaje ritual de las 20 primeras páginas de Changó son una moyumba a cabalidad. No le dieron la importancia que se habría merecido, aunque ahora se esté recuperando, porque iba en contra de las costumbres judeo-católicas propagadas en estas tierras. Se supone que en Colombia son católicos-apostólicos-romanos, pero se asoma la brujería por todos lados”, concluyó Jimmy Viera.
Ese asomo de la espiritualidad proveniente de la diáspora-tradición africana hace parte de los estudios literarios que se llevan a cabo en la Universidad del Valle, a través de programas como la Maestría y el Doctorado de Estudios Afrolatinoamericanos que continúan, desde la interdisciplinariedad, indagando sobre los pasos de Changó.












