Como parte del II Ciclo de videoconferencias "Reflexiones basadas en género" de la Facultad de Psicología, la escritora y periodista digital Vera Carvajal presentó recientemente la charla "Una habitación para escribir: el proceso de Casa Habitada y la experiencia de la escritura como sanación en las mujeres". Aquí algunos apartes de su presentación.
“Nací en una familia migrante que había llegado a Cali buscando mejores oportunidades y aunque mis abuelos eran analfabetas, fue mi padre el que puso por primera vez en el centro de la casa los libros y la educación”.
De niña vivía en Terrón Colorado, en una casa muy linda con mangos y nísperos, en la que la biblioteca de mi padre era el corazón que pulsaba el orgullo de la prole. No había algo más hermoso que la biblioteca. Todos los días quitaban el agua en el barrio pero teníamos lo que era una especie de agujero de gusanos, un agujero de tiempo y espacio que nos permitía con mis hermanos abrir puertas, ventanas y viajar a otros mundos.
De ese recuerdo que tanto amo no tengo la memoria de un solo libro escrito por alguna mujer; siempre quise escribir pero no tenía la referencia primaria de otra mujer que lo hubiese hecho, así que me parecía que para escribir una mujer ciertamente tenía que hacerlo bajo las formas en la que lo hacían los hombres.
Un poco más tarde empezaron a llegar a mi vida y con mucha timidez libros de los cuales la mayoría eran ediciones piratas escritos por mujeres. En los años 80 descubrí otras mujeres que vivían en la misma ciudad, Orietta Lozano y Amparo Romero Vázquez. Estos ecos de mujeres, esas resonancias cultivaron por muchos años la certeza de que escribir no solamente era posible como mujer sino que era irrenunciable.
Entendí que era urgente construir una habitación propia colectiva, es decir, una habitación de muchas que nos permitiría encontrar alrededor de la narrativa esa diversa expansión humana nombrada como femenino y esa fue la base del sueño de Casa Habitada.
Casa Habitada es un proyecto de la Fundación para Actividades de Investigación y Desarrollo, que promociona el acceso y la expresión del arte como derecho fundamental humano, a través de actividades culturales y de formación con perspectiva de género, que contribuyen a la equidad y al bienestar personal, comunitario y social, bajo los principios de mismidad, sororidad, equifonía, empoderamiento y reciprocidad.
La idea de escribir para sanar se fue moldeando más como un hallazgo que como un punto de partida de Casa Habitada. Reescribir, imaginar, ficcionar a partir del dolor nos permite transformar la experiencia, el tránsito del dolor en belleza, nos permite zurcirnos, pegarnos, transfigurarnos y dar un sentido muy hondo al dolor que no tiene nombre.
“Si leer y escribir es un gozo, leer y escribir acompañadas es mucho más valioso.”












