Arte y Cultura

Miguel Torres y el Bogotazo

itemlink
Viernes, 14 Septiembre 2018
Agencia de Noticias Univalle

El reconocido escritor, dramaturgo y director Miguel Torres fue el autor que abrió el ciclo de este segundo semestre de 2018 de Viernes de Letras, un programa permanente de la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle.

Durante este encuentro, el público tuvo ocasión de conocer, contadas por el propio autor en persona, las experiencias decisivas para su vocación literaria, las cuales se relacionan directamente con el proceso histórico colombiano de mediados del siglo XX.

Torres remitió su impulso inicial de escribir artísticamente a las secuelas del Bogotazo que atestiguó, siendo niño, desde una modesta casa de alquiler en la capital del país. Su obra novelística y dramatúrgica se ha desarrollado como la indagación permanente de un pasado de índole trágica, cuyas claves aún no son conocidas en su totalidad.

El personaje literario de Juan Roa Sierra, en la pluma de Torres, ocupó la parte central del conversatorio, porque el novelista ha elaborado, en su trilogía del 9 de abril, una versión condescendiente con el magnicida, y no por dictados del capricho, sino porque su investigación en torno al hombre que asesinó a Gaitán demostró que una persona con las características del implicado difícilmente habría podido albergar razones para el crimen político. El principal problema del escritor consistió entonces en narrar de manera verosímil un hecho que, de acuerdo con la evidencia histórica, está rodeado de inconsistencias.

Miguel Torres es escritor, dramaturgo y director colombiano nacido en Bogotá, en 1942. Cursó estudios de arte dramático en Francia. Entre sus obras más importantes se destacan los cuentos: “Los oficios del hambre” (1988) y “Ladrón durante el alba” (1994); las obras de teatro: “La siempreviva” (1993) y “En carne propia” (1998); asimismo las novelas: “Cerco de amor” (1999) –obra que resultó ganadora del Premio Único del Concurso Internacional de Novela Imaginación–, “El crimen del siglo” (2006), “Páginas quemadas” (2010), “El incendio de abril” (2013) y “La invención del pasado” (2016).

Viernes de letras con Miguel Torres

Por Sahatee Salazar Muñoz, estudiante de Licenciatura en Literatura

"La obra de teatro debe ser una imagen justa y vivaz de la naturaleza humana."

John Dryden

Siento que me enfrento a un acontecimiento especial al intentar presentar esta noche a un escritor que me fascinó con sus palabras e historias. No sé si pueda hacerle justicia pero creo poder vestirlo con diferentes trajes que me ayuden a describirlo y embellecerlo. Hablar de Miguel es tener que reconocer al hombre de teatro, al director y al dramaturgo, y también al escritor que se preocupa por contar la historia, por resignificarla en nuestra memoria, ya que a Miguel le interesan sobre todo las perspectivas no oficiales de la historia: él es capaz de darle voz al criminal y también al pueblo.

Desde muy joven, Miguel Torres se vinculó a la vida del teatro, estudió arte dramático en la ENAD de Bogotá y posteriormente completó su formación en la Universidad de las Naciones en París. En 1970 funda El local, grupo de teatro que dirige desde entonces y con el que realizó numerosos montajes memorables, entre los que se encuentran: “La Cándida Eréndira”, “El Círculo de Tiza Caucasiano”, “El Proceso”, “En carne propia” y “La siempreviva”. Esta última es muy importante en su carrera, ya que fue seleccionada por la Encuesta de Fin de Siglo de la revista Semana como una de las cinco obras más importantes del teatro colombiano del siglo XX.

El vivo interés por contar la historia se evidenciará no solo en su obra “La siempreviva”, la cual tiene como telón de fondo la toma del Palacio de Justicia, sino también en la trilogía que dedicará al episodio del Bogotazo: en efecto, “El crimen del siglo”, “El incendio de Abril” y “La invención del pasado” relatan cada uno a su manera esas otras voces que se inmiscuyen dentro de la historia oficial para dejarnos entrever el otro lado de las cosas. A Miguel le interesa contar la historia como una forma de denuncia. Sospecho que su necesidad de reconstruir los hechos busca deconstruir una historia vendida como “la oficial”, a pesar de que nuestra memoria muchas veces no coincida con esa oficialidad, y a pesar de que nuestra historia nos debe muchas explicaciones, ya que nos ha cobrado muchos dolores que en apariencia se quedaron sin solución. Es por lo anterior que Miguel afirma en una entrevista: “Para mí hay dos hechos fundamentales en la historia y en el país, uno rompe en dos pedazos la historia, el otro acaba con todo, no deja piedra sobre piedra, me refiero al 9 de Abril (asesinato de Gaitán) y a la toma y retoma del Palacio de Justicia, esos hechos han tenido para mí un denominador común, la impunidad”.

Otra de las cosas que me llamaron la atención del estilo del autor, es que encontré cierta versatilidad o facilidad para cambiar de tono en varias de sus historias. Pareciera que Miguel no se casa con un estilo específico. El escritor nos fascina con un tono cínico y un humor negro en su primera novela, “Cerco de Amor”, en la que relata una relación apasionada y peligrosa entre un escritor y una actriz cuyo destino es fatal. Después logra un tono trágico y misterioso en el cuento “El último Acto”, en que el actor que interpreta a Orestes se transforma de manera fantástica en el personaje. Finalmente, Miguel nos presenta su trilogía sobre el Bogotazo, en la que logra un tono informal y desgarrador de gran atractivo, se escuchan las voces populares, las voces de un pueblo que se arma de indignación y de coraje frente a un crimen que considera imperdonable: la muerte de su líder, que tal vez hubiera podido ser algún día su presidente.

Deseo finalizar este texto con una reflexión sobre la forma en que Miguel intenta representar la naturaleza humana. El escritor explora esos oscuros y delgados límites en los que solemos saltar los seres humanos a la hora de actuar. Se trata de esas fallas o esas oscuridades que cargamos interiormente. No existe una humanidad predecible porque estamos hechos de un material raro y muchas veces desconocido. Es por esto que Miguel retrata personajes cuya conducta sería cuestionada por la moral social o por la ética. Pero esto sirve de forma enriquecedora a la literatura a la hora de contar historias, nos sirve para poder escuchar la voz de Roa, el aparente asesino de Gaitán, quien nos cuenta sus propios dolores y frustraciones personales, o para escuchar en “El incendio de Abril” a quienes participaron en los hechos e intentaron tomarse la justicia por sus propias manos, arguyendo sus propias razones o motivaciones, y también para adentrarnos en la obsesiva y peligrosa mente de un hombre que busca poseer a una mujer que no logra obtener del todo.

Todas las anteriores voces lograron cobrar vida gracias a Miguel, quien desde el oficio de escritor logró respetar su humanidad y compartirla con nosotros, ya que al final todos somos una mezcla y una lucha entre el bien y el mal. Un escritor es alguien que intenta humanizar de forma sensible a los seres que la historia o los mitos han intentado inhumanizar. Es por esto que la labor de Miguel, al igual que la de un filósofo, requiere una gran responsabilidad y un gran compromiso social, como diría Gabriel Marcel: “Hoy día, el deber primero y quizá único del filósofo es defender al hombre contra sí mismo: defender al hombre contra esa extraordinaria tentación hacia la inhumanidad a que tantos seres humanos han cedido casi sin darse cuenta de ello”.

Nuestros Medios

  • Boton de Univalle TV Canal Universitario
  • Boton de Univalle Radio
  • Boton de la Revista Campus Revista Institucional
  • Boton de la Agencia de noticias Univalle

Nuestros Eventos

Información de la Agencia

  • Directora
  • Fulvia Carvajal
  • Coordinador de Información
  • Diego Alejandro Guerrero
  • Comunicadores y Periodistas
  • Laura María Parra
  • Yizeth Bonilla Vélez
  • Diana Patricia Sevilla
  • Edgar Hernán Cruz García
  • Melissa Pantoja Osorio
  • Contactos
  • agenda@correounivalle.edu.co
  • Universidad del Valle
  • Cali, Colombia