En la charla con el profesor Diógenes Patiño quedó claro que su libro ´Arqueología Histórica de la Diáspora Africana en el Cauca´, está hecho “de carne y hueso”, no es simplemente una investigación de archivo o como él mismo dice: “de trastes, clasificaciones y museos”, como tampoco es exclusivo para académicos.
Diógenes Patiño, doctor y maestro en antropología de Temple University y antropólogo de la Universidad del Cauca, fue uno de los ponentes del Ciclo de Conferencias Tejiendo Tiempo y Espacio que organiza el grupo de investigación Centro de Estudios Históricos y Ambientales, CEHA, adscrito al Departamento de Historia de la Universidad del Valle.
“Al iniciar la investigación y escribir los resultados quería ir un poco más en contacto con la gente, además de pensar en la academia, pensaba en aquellas comunidades a las cuales la historia les ha sido esquiva”.
El profesor mencionó como la arqueología histórica comenzó en los años 50 y 60 en Estados Unidos y, en Latinoamérica, en los años 80, principalmente, en Brasil y Uruguay, explicó cómo se pasó de una tendencia al rescate y conservación de edificios monumentales o la cultura material, a una investigación que da respuesta a preguntas como ¿para qué hacer arqueología, para qué sirve, cuáles son las preguntas pertinentes? ¿Solo responde al discurso oficial y los otros grupos que no pudieron hacer su historia?
En su trabajo, el investigador combinó la técnica arqueológica con la historia tejida en la oralidad y la narrativa de las comunidades afrodescendientes del Cauca, “fue fascinante porque me llevó a un mundo que no había sido explorado”.
Entre los hallazgos de su investigación se encuentra las revelaciones que ofreció el Cementerio El Palmar de la vereda de Quinamayó, a través de objetos dejados como pequeños monumentos o señales gráficas por los descendientes africanos.












