Tomado de El País
Gracias a que las universidades de Cali les brindan a sus estudiantes espacios o centros de emprendimiento que promueven la investigación y la creación, con el fin de que potencien sus habilidades, poniendo a su disposición herramientas y métodos de fabricación digital, muchos de ellos han ideado, desarrollado y materializado sorprendentes proyectos o ideas de negocio.
Campus Nova de la Universidad Javeriana; Fablab de la Autónoma de Occidente, Sala Windows y Taller de Diseño Industrial de la Icesi; Semilleros de Investigación de la Universidad Libre y de Univalle, son algunos de los espacios de encuentro y promoción de la cultura del ‘aprender haciendo’ para los universitarios.
Incluso, las instituciones de educación superior de la ciudad también ofrecen programas para apoyar a los estudiantes cuando toman la decisión de ser empresarios, hasta las etapas de crecimiento y consolidación.
A su vez, los estudiantes están aprendiendo con el apoyo de sus docentes, quienes los asesoran en todo el proceso y viven juntos la experiencia de creación en todas sus fases.
Robots, aplicaciones móviles, impresión 3d, grabado láser, prendas de vestir de última tecnología, entre otras originales creaciones se hacen realidad por medio de la investigación, innovación, desarrollo, emprendimiento y el uso de las TIC’s que cada estudiante aplica en sus proyectos.
A continuación conozca en qué consisten algunas de los inventos más recientes hechos por universitarios, cómo fue el proceso de creación, los retos a los que se enfrentaron y qué los motivó a hacerlos.
Recolector de café: Cafeto

Aureliano Penagos, recolector de café en la zona andina.
Cafeto nació en el Taller de Proyectos de Diseño Industrial III que cursaron Jazmín Alejandra Penagos Mejía y Marcela Saldarriaga López, estudiantes de séptimo semestre de Diseño Industrial de la Universidad del Valle.
"Con Cafeto hacemos una intervención en la recolección de café, aportando beneficios en el desarrollo de la actividad de los recolectores (facilita movilidad, optimiza tiempos y obtienen mayor carga de café durante la jornada). La idea principal nació por el amor que le tenemos al campo y para poder rescatar las costumbres, materiales, elementos simbólicos y autóctonos de la labor", comentan las estudiantes.
Jazmín y Marcela le llaman “el recolector de café ancestral”. Es paradójicamente un canasto, pero sin asiento, es decir, es un canasto hueco, su forma tiene el concepto de embudo, está recubierto por dentro con yute y al final tiene un nudo llano/rizo o nudo marinero, el cual tiene como función vaciar el café a otro costal para evitar quitarse todo el sistema y así ahorrar tiempo en el momento de la recolección.
El canasto es sostenido por un arnés de yute y reata, rodeado con tela de algodón para evitar daños en la piel con el movimiento, este va sostenido desde los hombros y alrededor del tronco para distribuir el peso y evitar daños en la espalda del recolector. La unión entre las dos piezas se hace por una hebilla que se ajusta a la anchura del arnés, según la contextura de la persona que lo use, esta hebilla tiene un pequeño garfio que es el que sujeta el canasto por los laterales.












