Autor: Diego Torres González | Equipo de comunicaciones Ciencias Naturales y Exactas
La existencia del ser humano ha estado marcada por la necesidad de dar respuesta a los distintos fenómenos de la naturaleza, esta necesidad fundamental para la supervivencia de la especie, devino en una curiosidad innata que ha propiciado la indagación científica y gestó el desarrollo de la Ciencia mucho antes de que el renacimiento incluyera el conocimiento de la naturaleza dentro de la filosofía. La Ciencia es pues una actividad humana, con la cual construimos una imagen de la Naturaleza.
Si en sus comienzos la actividad científica era casi inseparable de la religión y la magia, las necesidades crecientes de la humanidad y el desarrollo de la misma ciencia la fueron haciendo cada vez más rigurosa y especializada, a través de los años “se dividió” en muchas “ciencias”, pero en todas ellas podemos distinguir dos grandes categorías, que solemos designar como: ciencia básica y ciencia aplicada, ambas complementarias entre sí.
Ciencia básica
La ciencia básica permite establecer y corroborar los fundamentos de nuestro conocimiento del mundo, su objetivo es, esencialmente, desarrollar y crear nuevo conocimiento sobre el comportamiento de la Naturaleza, establecer o descubrir sus leyes básicas, entender el porqué de las cosas y aumentar el conocimiento humano sobre el entorno; conocimiento que a posteriori puede ser de utilidad para el desarrollo de aplicaciones.
Ciencia aplicada
La ciencia aplicada es, en principio, el desarrollo y la utilización de procesos científicos con el fin de solucionar problemas específicos y proponer los fundamentos o soluciones para la creación de nueva tecnología.
El profesor Efraín Solarte, del Departamento de Física, afirma que “el papel de la ciencia aplicada no es el desarrollo mismo de la tecnología, sino que se encarga del desarrollo de sus bases, entender cómo funciona y cómo se puede mejorar”. La importancia en esta forma de investigación radica en que gracias a ella, hoy gozamos de grandes innovaciones en áreas vitales como la agricultura, la medicina, la ingeniería y las artes.
Aunque la ciencia básica tiene como pretensión desarrollar las áreas en que el pensamiento humano tiene curiosidad, su investigación trae futuros beneficios que se materializan a través de la ciencia aplicada. Al respecto Héctor Fabio Zuluaga, profesor del Departamento de Química, manifiesta que “en muchas partes, algunos colegas opinan que la investigación debe dedicarse a resolver los problemas urgentes del país, pero no caen en cuenta que la ciencia básica al final puede derivar en aplicaciones, por lo que debe fomentarse ambas investigaciones y que el país debe trabajar en ambos frentes”.
Luis Norberto Granda, Jefe del Departamento de Física, resalta: “el mismo procedimiento que va creando la ciencia básica es una especie de motor para que la ciencia aplicada desarrolle tecnología que permita comprobar sus predicciones, lo que trae desarrollos en tecnología de punta”.
Por ejemplo, en 1916 Albert Einstein estableció los fundamentos para el desarrollo de los láseres, pero solo hacia la década de los 50 se logró el primer prototipo, desembocando en todas las aplicaciones que en la actualidad permite esta herramienta, siendo de gran utilidad en los campos de la medicina, la defensa, la navegación y la agricultura, entre otros.
Por otro lado, la creación de objetos tecnológicos sin una investigación científica previa y sin un acompañamiento científico de sus procesos deja en el empirismo todo su desarrollo, dando paso a explicaciones e interpretaciones mágicas o acientíficas, como era el caso de procesos tecnológicos muy antiguos como el del vidrio o la fabricación de armas y herramientas, que se tiñeron con el aura mágica de la alquimia, o de la metalurgia primitiva.
Cuando fuimos capaces de hacer química para entender cómo se hacían los vidrios, y cuando entendimos la Física de los cuerpos sólidos y cómo funcionan los metales, empezamos a usar esas bases para mejorarlos” explica el profesor Efraín Solarte sobre la importancia de investigar.
Univalle: básica y aplicada
Los distintos grupos de investigación de la Universidad del Valle, y específicamente los de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, se dedican a la investigación científica tanto en su forma básica como aplicada. Los profesores reconocen que la formación en ambos tipos de investigación es fundamental para quienes mañana se enfrentarán al mundo laboral en el campo científico y productivo.
Ante esto, Juan Miguel Velásquez, profesor del Departamento de Matemáticas, resalta que “el desarrollo de una sociedad se mide por la capacidad de producir ciencia y en la forma que es capaz de usar esa ciencia para mejorar su calidad de vida”. Igualmente, añade que no darle la misma importancia a la ciencia básica, con respecto a la aplicada, sería poner un obstáculo al futuro al limitarnos solo a la búsqueda de respuestas a los problemas actuales.
La Facultad de Ciencias Naturales y Exactas y en general, la Universidad del Valle, realiza investigación científica básica sobre física del estado sólido, fotónica, computación cuántica, análisis numérico, gravitación, química teórica y computacional, genética humana, genética molecular, biología evolutiva entre otras, pero también es fuerte en la investigación aplicada, como por ejemplo el desarrollo de tecnología con el fin de aumentar la producción en cultivos marinos, especialmente camaronicultura; el desarrollo de un tipo de acero para la construcción, más liviano, resistente y económico que los aceros comerciales; el uso de láseres para control de cultivos celulares; la invención de celdas de combustible para equipos portátiles usando etanol, y el uso de métodos de la física, la química y la biología, para contribuir al mejoramiento de la agricultura regional, entre muchas otras investigaciones.
La ciencia es el soporte que nos permite entender cuanto nos rodea y los investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle, independientemente de su área de trabajo, destacan las labores que se llevan a cabo en ambos modos de investigación, los cuales impulsan el desarrollo de nuevo conocimiento y adelanto científico en el Valle del Cauca y la región.
El profesor Jaime Arango, del Departamento de matemáticas, concluye: “no sabemos los problemas que se van a presentar, los avances de la tecnología plantean retos enormes, la complejidad de los problemas, la cantidad de información que hay en este momento hace que se necesiten teorías y aplicaciones realmente novedosas”.












