Ciencia y Tecnología

Investigadores de Univalle: Polémica por glifosato 'Abortos espontáneos, entre efectos nocivos'

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Jueves, 24 Septiembre 2020
Agencia de Noticias Univalle

Investigadores de Univalle lanzan preocupante llamado en salud reproductiva y seguridad alimentaria. Tomado del diario El Tiempo.

Reanudar las aspersiones de glifosato por parte del Gobierno Nacional para erradicar cultivos ilícitos no es conveniente ni prudente, bajo un principio de precaución que deben aplicar las autoridades al momento de tomar decisiones que afecten a todo un país, cuando hay investigaciones con resultados contundentes en animales y en humanos que científicos en el mundo han venido adelantando en los últimos 20 años.

Para ser más exactos, cuando hay 79 investigaciones, cuyos resultados han sido publicados en revistas científicas indexadas sobre los efectos nocivos del glifosato en la salud reproductiva de hombres y mujeres, como consecuencia de exposiciones directas o indirectas a esta aspersión en cualquier etapa de la vida.

Así lo señalan investigadores del Grupo de Epidemiología y Salud Poblacional (GESP), de la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle que hicieron una investigación de recopilar estos estudios mundiales, con el apoyo del Centro de Derechos Reproductivos. Este último es un estamento internacional que desde 1992 utiliza herramientas legales para promover la autonomía reproductiva como un derecho humano fundamental que todos los gobiernos están legalmente obligados a proteger, respetar y garantizar. Lo hace en América Latina y el Caribe; Europa, África, Asia y en Estados Unidos.

En cuanto a la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle, sus investigadores detectaron entre 2004 y 2005, la relación de los nacimientos de cuatro niños sirena y cuatro niños cíclopes por sus malformaciones al nacer con la presencia de metales pesados en el río Cauca, cerca del viejo vertedero de basuras de Navarro.

Por ello, según el GESP de Univalle, la revelación sobre el glifosato, como lo señalan los directivos del GESP de la Escuela de Salud Pública y del Centro de Derechos Reproductivos,  no debe tomarse a la ligera porque aseguraron que hacen esta exposición con conocimiento de causa. 

Como lo explicaron Catalina Rodríguez Coral, directora regional para América Latina y el Caribe del Centro de Derechos Reproductivos, y el director de GESP, Fabián Mendez Paz, con PhD en Epidemiología de la Universidad de Johns Hopkins y profesor de la Escuela de Salud Pública de Univalle, el propósito de este trabajo fue recopilar evidencia para contribuir a la toma de decisiones gubernamentales, en cuanto al control y regulación del uso del glifosato en el país. 

El uso del glifosato ha generado todo un debate, con opiniones en contra y otras a favor.

Sin embargo, como lo señalaron en la Universidad del Valle, lo que busca es mostrar resultados que han sido contundentes sobre efectos negativos que deben considerarse antes de pensar en poner en marcha una aspersión.

La investigación

De acuerdo con el investigador Méndez, en 19 de esos estudios que fueron hechos en poblaciones humanas, más de la mitad de los mismos reportaron efectos sobre la fertilidad, es decir, demostraron que mujeres en edad fértil y expuestas a la aspersión del glifosato no podían quedar embarazadas. 

Otros efectos durante son abortos espontáneos y tempranos, además de nacimientos pretérmino durante el desarrollo de la gestación. Pero también, varios tipos de malformaciones, además de daño al ADN, déficit de atención y discapacidad intelectual. 

“Tenemos suficiente evidencia para señalar que, desde el principio de precaución no es prudente en este momento usar glifosato en aspersión aérea. Incluso, en otras instancias, como sociedad podríamos empezar a evaluar, tal como se está haciendo en algunos países de Europa y en Estados Unidos, también la prohibición del glifosato para uso agrícola”, indicó el investigador Méndez, quien recalcó que la aspersión en cultivos ilícitos tiene mayor concentración de los componentes del glifosato por lo que 

"Un estudio en California, en Estados Unidos, donde se hizo seguimiento a poblaciones de familias de trabajadores que viven cerca de los sitios donde se usa el glifosato en plantaciones encontró mayor ocurrencia de autismo en los hijos de estas familias", dijo el investigador, que también mencionó que entre las investigaciones hay otras que señalan efectos transgeneracionales, es decir, se detectaron efectos nocivos o perjudiciales que pasan a una segunda o a una tercera generación de personas. En otras palabras a los hijos de quienes pudieron estar expuestos a la aspersión del glifosato y a los hijos de la segunda generación.

El doctor Méndez dijo que algunos de estos estudios sobre humanos usaron metodologías que incluían georreferenciación de casos, cultivos y construcción de indicadores sobre el estado de exposición de las poblaciones.

La investigación de la Univalle, respaldada por el Centro de Derechos Reproductivos, también incluyó 44 estudios en animales y 16 in vitro. In vitro significa que se realiza fuera de un organismo vivo y, normalmente, en tejidos, órganos o células aislados.

Según el PhD en Epidemiología de la Universidad de Johns Hopkins, casi en la totalidad de estos estudios también se encontró algún efecto negativo de la exposición al glifosato extrapolable a la salud reproductiva humana, como alteraciones hormonales, daño de órganos reproductivos, malformaciones congénitas, daños celulares y alteraciones de la fertilidad, en vías metabólicas, neuroportamentales y del neurodesarrollo. 

El investigador Méndez dijo que los estudios en animales tuvieron como objeto analizar y evaluar cómo el glifosato afectaba la fertilidad en las hembras de especies con un comportamiento equiparable al humano.

El informe también muestra que en Colombia casi ningún grupo de investigación ha suscrito estudios sobre el tema y los pocos que lo han hecho no han se han enfocado en la salud reproductiva, a excepción de los que fueron tenidos en cuenta en esta revisión.

Con base en estos resultados, el Centro de Derechos Reproductivos y el grupo de investigación GESP de Univalle le recomendaron al Gobierno Nacional, en aplicación del principio de precaución, “abstenerse de reanudar el programa de aspersiones aéreas con glifosato”.

A la pregunta de si ya se hizo esta recomendación directa al Gobierno, el investigador Méndez respondió que en este año con la pandemia, el Estado promovió unas audiencias públicas de carácter virtual para debatir la reanudación de la aspersión con glifosato. 

"Yo traté de inscribirme para participar. Cuando entré, preguntaron en qué tema. Pero salud no aparece por ningún lado", dijo el director del GESP de Univalle.  "En la audiencia hay el espacio para hablar en términos ecológicos y ambiental, se puede hablar del daño, pero no del daño en la salud", concluyó.

'Afectación de cultivos de pancoger en Valle y el Cauca'

De acuerdo con el investigador y director del grupo de Epidemiología y Salud Poblacional (GESP), de la Escuela de Salud Pública, otra investigación que impulsó este estamento de la misma Univalle encontró daños por el glifosato en cultivos de plátano y otros pan coger en predios de campesinos en el norte del Cauca y en el sur del vecino departamento del Valle del Cauca.

Es por ello que el investigador también recalcó sumar estas evidencias como efectos negativos, pero en este caso, en la seguridad alimentaria. Es una preocupación, teniendo en cuenta que la agricultura en Colombia es uno de sectores primarios más importantes en la economía y en la misma alimentación de todos los colombianos. 

Añadió que estos resultados también son parte de una de las revistas científicas indexadas que se pueden consultar. 

Estos cuestionamientos se suman a otros hechos por Christopher Portier, profesor de la Universidad de Queensland, en Australia, quien ha sostenido que existen estudios que asocian el glifosato con el linfoma no Hodgkin (cáncer de tejido linfático). 

Así mismo, Diana Rodríguez Franco, de DeJusticia, ha manifestado que en las fumigaciones aéreas, la cantidad que se riega en promedio es cinco veces más alta que la usada en la agricultura, por lo que el efecto sobre la salud humana es mayor. Además, como se fumiga con avionetas a 50 metros del suelo, el viento hace que no solo afecte la coca, sino los cultivos de pancoger y las fuentes hídricas.

Pero para otros sectores, el glifosato no genera este tipo de daños. Keith Solomon, profesor de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guelph, dijo que “todas las agencias de Canadá, Europa y Estados Unidos han descartado la relación entre el glifosato y el cáncer”, mientras que David Eastmond, del Comité de Evaluación Química (EPA), afirmó: “No existe una asociación entre glifosato y genotoxicidad”. 

En estos aspectos de salud, hay quienes como el exministro de Salud Alejandro Gaviria que han señalado que, por lo menos, tres estudios demuestran que “el glifosato tiene un efecto adverso sobre la salud, puede ocasionar cáncer, aumenta la mortalidad infantil, causa problemas dermatológicos y respiratorios y puede interferir en el desarrollo embrionario”. 

El Gobierno mantiene su intención de retomar las aspersiones con glifosato, pese a que también hay poblaciones de Nariño, como Tumaco y Policarpa, donde se teme daños en la salud por lo que piden la erradicación manual y la sustitución de cultivos para no agravar la situación social en estas regiones que están en medio de amenazas y una guerra sin cuartes de grupos armados ilegales con alianzas con el narcotráfico. 

Sobre los efectos en causar cáncer, en el Ministerio de Salud respondieron que en  estudios del Instituto Nacional de Cancerología sobre el pesticida, “la información no es suficientemente precisa ni confiable para ver la relación del herbicida con el cáncer”. 

El tema del glifosato también ha generado debate por declaraciones del presidente Iván Duque sobre los páramos y buscar su protección.

División de opiniones, luego de que Corte suspendió aspersión en 2015

Hace 26 años, la Corte Constitucional recibió por primera vez una tutela contra el Consejo Nacional de Estupefacientes; en la cual, un líder de la entonces Alianza Democrática M-19 le pedía que suspendiera un programa de fumigación con glifosato sobre cultivos de amapola.

Del 2001 al 2015 se fumigaron con glifosato 1,6 millones de hectáreas, pero los cultivos no se redujeron como se esperaba. En ese mismo tiempo se detectaron 1,2 millones de hectáreas de narcocultivos.

Las fumigaciones fueron congeladas en el 2015, cuando el gobierno de Juan Manuel Santos acató la orden de la Corte de suspenderlas, porque podían causar cáncer.

Dos años después, en el 2017, la Corte abrió una puerta estrecha para asegurar que si el Gobierno quería volver a fumigar, debía cumplir seis requisitos. Uno de esos requisitos era certificar que el herbicida no afecta la salud.

El Gobierno le había pedido a la Corte modular sus exigencias considerando que había una en particular que era de imposible cumplimiento, la de adelantar una investigación científica, que de forma “objetiva y concluyente, demuestre ausencia de daño para la salud y el medioambiente”.

En marzo del año pasado, la Corte hizo una audiencia histórica sobre el glifosato para escuchar las voces a favor y en contra. 

La conclusión es que el herbicida sigue dividiendo opiniones, no solo en cuanto a sus efectos en la salud y el medioambiente, sino también sobre qué tan efectivo es para la lucha contra las drogas y la seguridad. 

El gobierno del presidente Iván Duque ha sostenido que la baja cifra de 60.000 hectáreas con coca lograda en el 2012 fue gracias a la combinación de diversos mecanismos y herramientas, entre ellas el glifosato.

Según el presidente Duque, mientras que los grupos manuales pueden erradicar entre 2 y 3 hectáreas por día, la fumigación logra afectar 150 hectáreas. 

Otro argumento de la Policía Antinarcóticos es que la aspersión terrestre, que pretendía la utilización de drones y una oruga para realizar la aspersión con glifosato, no dio mayores frutos. Los drones no cubrían las 12 hectáreas por vuelo, y la oruga no resultó viable en terrenos agrestes y de ladera. 

El Gobierno también argumenta que la erradicación manual es 2,65 veces más costosa que la fumigación aérea. Sin embargo, esa afirmación fue controvertida en la Corte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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