Mediante un proyecto que será financiado por el Fondo de Ciencia y Tecnología del Sistema Nacional de Regalías, la Universidad del Valle busca apoyar a los criadores de ganado porcino, dándole la máxima utilidad al manejo de los residuos de los criaderos, según la normatividad vigente y generando nuevos ingresos.
El proyecto “Investigación y Desarrollo Experimental de un Modelo Sostenible en Generación de Biocombustible y Productos de Valor Agregado a Partir de Residuos Agrícolas y Agroindustriales, Biomasa residual en la Industria Porcícola en el Valle del Cauca” se desarrolla desde la Facultad de Ingeniería de la Universidad y busca tecnificar a los empresarios del sector porcícola del Valle del Cauca.
Este proyecto que trabajará con residuos de ganado porcino es uno de los siete proyectos que ganó la Universidad del Valle en la Convocatoria del Fondo de Ciencia y Tecnología del Sistema Nacional de Regalías, que se adjudicaron a finales de 2019.
La investigación busca la formulación de los pasos a seguir, por parte del porcicultor, para darle un mejor manejo a los residuos del ganado porcino, siguiendo la normatividad vigente en esta industria y que, además, sea un generador de ingresos. A través del conocimiento y aprovechamiento de las nuevas tecnologías se generarán ganancias. Se busca la forma de obtener productos de interés para el consumo propio o para la venta.
La meta es obtener beneficios de los tres tipos de residuos que se generan en esta actividad. La porquinaza o heces fecales, orines, y material que se utiliza como cama para los cerdos; el residuo animal u orgánico (porcinos muertos durante el periodo de crecimiento), desechos corporales del alumbramiento de las crías; y lo que sobra de la alimentación que no es consumido.
El residuo de cerdo es, probablemente, uno de los más ricos y completos en cuanto a material orgánico y es altamente utilizado por campesinos en sus granjas. No obstante, el problema con esto es que la porquinaza presenta patógenos, e incluso se han encontrado rastros de antibióticos en los residuos de cerdos, que pueden quedar en el suelo, aumentando la resistencia de las bacterias.
Con el proyecto se busca que, gracias a un tratamiento anaeróbico tecnificado se puedan suplir las necesidades eléctricas de las fincas y granjas porcícolas, o que la producción de energía tenga una retribución económica si no se usa en el mismo proceso de producción.
Otro de los retos del trabajo de investigación dirigido por la Doctora (Ph.D.) en Microbiología del Instituto de Virología y Microbiología de la Universidad de Kajastang (Asia) es dar a los cerdos alimentos ricos en proteínas, producto de la transformación. Esto permitirá, a futuro, realizar un trabajo de análisis nutricional en busca de las preferencias para su alimentación.
Una digestión anaeróbica de los residuos porcícolas genera tres subproductos: lodo, líquido y gas. El lodo se desinfecta eliminando patógenos y antibióticos para ser usado como fertilizante.
Con el líquido, que se divide en dos, se experimenta buscando obtener una parte orgánica y otra inorgánica y nutrir algas con el resultante. El metano se puede descomponer en hidrógeno (H) y CO2; alimentar algas con el CO2 y utilizar el H de combustible o volverlo líquido. Al final, se espera crear un modelo matemático de toma de decisiones que sirva a las empresas porcícolas, y que pueda ser aplicado a cualquier empresa que produzca residuo orgánico asimilable.
En esta investigación con el sector porcícola participan la Escuela de Ingeniería de los Recursos Naturales y del Ambiente y el Instituto CINARA, ambos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle y se parte de la actualización de normas de calidad de uso y reúso de aguas en la que evidenció cómo la nueva reglamentación ambiental afectará gravemente las fincas porcícolas medianas y pequeñas, pues genera el pago de tasa retributivas por el vertimiento de residuos a los cuerpos hídricos.
Con el proyecto se busca brindar la oportunidad para que estas empresas generen valores agregados a sus desechos y disminuyan los impactos ambientales. Este desarrollo se convertiría en la posibilidad de crear una industria sólida y amigable con el entorno.
El proyecto cuenta con el apoyo de expertos como el profesor Fiderman Machuca Doctor (Ph.D) en Ingeniería Química y docente de la Escuela de Ingeniería Química de la Universidad del Valle, quien trabaja en procesos avanzados de oxidación, quien propone ozono como agente para eliminar patógenos y los antibióticos de los residuos; una propuesta sin explorar en el mundo para este sector.
En el proyecto también participa un grupo de investigadores altamente especializados, como los doctores William Lizcano, especialista en celdas para la producción de electricidad; Julien Wistess, especialista en metabólica y quimioinformática; Julián Urresta estudioso de los catalizadores para el reformado de metano; Andrés Zapata, quién desarrolló su tesis doctoral con modelación matemática para sistemas biológicos; Julia Rosa Caicedo especialista en recuperación de nutrientes de aguas residuales.
Del grupo de investigadores también hacen parte Andrés Castillo, experto en quimioinformática; Luz Estella Cadavid, experta en tratamientos anaeróbicos; Judith Rodríguez, especialista en valorización de residuos sólidos; Nelson Caicedo, bioquímico con amplia experiencia en el sector industrial y Erika Ortiz, experta en el cultivo de algas a escala industrial, vinculados a la Universidad ICESI.
El proyecto también colaboran la Gobernación del Valle, la Universidad Nacional, la Universidad ICESI, la Universidad del Valle, la asociación Hakuarium de Suiza con quienes se construirán biorreactores, controles a escala de laboratorio para el diseño de una biofábrica y la cooperación para la transferencia de información y actividades de formación de PORK-Colombia, asociación que agrupa a los porcicultores en el país.












