Ciencia y Tecnología

Joven matemática Misak quiere cambiar la educación

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Martes, 10 Septiembre 2024
Agencia de Noticias Univalle

“En el curso de tejidos se explican las figuras geométricas. Pero en el ICFES no nos evalúan el tejido y ese es nuestro conocimiento. Nos están castrando”

Por Laura Parra Rodríguez
Agencia de Noticias Univalle

Blanca Jenny Tumiñá estuvo a punto abandonar sus estudios en sexto de bachillerato porque las maestras no le entendían el español. A sus 24 años, esta indígena Misak estudia octavo semestre de Licenciatura en Matemáticas y es políglota: habla Namtrik, Nasa, español e inglés. Además, integra las Autoridades Indígenas del Sur Occidente, AICO, y participa en la mesa de diálogo con el Ministerio de Educación Nacional defendiendo los derechos de las infancias indígenas a educarse en colegios que hablen su propia lengua.

A las reuniones llega unas veces luciendo su atuendo tradicional, otras de jean o vestido. Siempre con una mochila diferente y su cabello largo, usualmente suelto. Esa es su identidad. En estos espacios, su personalidad extrovertida es una característica que muchos consideran inusual en una mujer indígena. La diferencia con otras mujeres de su comunidad es que ella ha decidido hablar sobre la matemática que los misak conocen ancestralmente y dedicar su carrera en la Universidad del Valle a estudiarla y difundirla.

¿Cómo fue su infancia de niña misak?
Hay cosas que ya no recuerdo con dolor. Cuando estudiaba en Silvia, cuna del pueblo Misak, solo hablaba en Namtrik (idioma Misak) e iba todos los días vestida con mi anaco. Después, nos trasladamos al Huila, a una finca de mi tío, y fue un reto aprender español. De hecho, por el bullying, con nuestros hermanos decidimos no hablar en zonas públicas nuestro idioma. En la casa, mis padres nos hablaban en Namtrik y respondíamos en español. A mi hermano, la profesora le cortó el pelo cuando se quedó dormido. Eso es lo que muchas veces uno no aguanta y decide dejar todo, la parte cultural, los conocimientos, el pelo, la indumentaria, la lengua.

Yo perdí N veces español. Me acuerdo mucho de una tarea que decía mitos y leyendas. En español no sabía qué era un mito y qué era una leyenda, pero en mi idioma sí lo tenía súper claro. La profe decía: ‘usted, ni siquiera sabe español, ni siquiera sabe los verbos ser o estar’. Sentí que no me hallaba, de hecho no quería estudiar. Eso sí, recuerdo mucho que era muy buena en matemáticas. Nos colocaban los ejercicios y era la primera en terminar.

¿Entonces, qué le impidió dejar el colegio?
Nuestra casa estaba en la zona rural, así que nos alquilaron una habitación en el pueblo y allí conocí a una profe del colegio Nasa. Ella me dijo: ‘es un colegio chévere. Venga y mire’. Fui a visitar la institución y hablé con mi familia: ‘si ustedes no me van a ayudar, yo me voy de interna y allá me dan todo’.

En el colegio Nasa las abuelitas se encargaban de decir la historia de cada figura geométrica y después el profesor definía el cuadrado, el rombo. También aprendimos muchos autores indígenas, por ejemplo, yo no sabía quién era Quintín Lame o Floro Tunubalá, que fue el gobernador Misak del Cauca. Cosas tan simples que de pronto no dicen mucho para la gente, pero para mí son referentes y que no enseñan en el colegio mestizo ¿entiendes?

¿Cómo recuperó el Namtrik?

Fue aquí en Univalle que pude encontrarme con los míos porque crecí en un ambiente netamente campesino y del pueblo Nasa. Yo digo que a uno le marca la vida el Cabildo Universitario. Cuando vivía en la Casa de Paso de este cabildo, me nombraron coordinadora. Había algo muy particular, decían: “tan rara una Misak que habla Nasa”, y siempre me preguntaban ¿tus papás son Nasa? ‘No, mis papás son Misak’. Entonces, dije ‘quiero aprender a hablar Misak’ porque solo lo entendía.

En tercer semestre vi el curso de Etnomatemática con el profesor Fabián Porras. Ese curso me llamó muchísimo la atención y ahí se hablaba de la matemática de los pueblos indígenas y se habló de la matemática de los mayas y dije: ‘bueno, si eso existe yo también puedo hacer algo con lo Misak’.

¿Podría acercarnos a la geometría Misak?
En el cuadrado están los cuatro elementos Misak: la familia, los abuelos, la comunidad y el territorio. En la cocina también hay cuatro piedras. Para la cultura Misak la forma de contar es por cuatro. Esas cuatro piedritas son el papá, la mamá y los dos hijos. Los niños crecemos alrededor del Nachak (fogón).

Cuando explicamos desde allí la matemática, yo siento que les queda más a los niños... En un trabajo final de didáctica les dije que hicieran dibujos que incorporaran las figuras geométricas e hicieron arañas, a la mujer embarazada, el sol, el ciclo de la luna. Figuras que ellos ya conocían, porque están en nuestros tejidos. Incluimos también qué es el ángulo, los vértices.

Desde el Nachak también sale la doble espiral del pueblo Misak. Para ustedes, la matemática está inscrita en toda una epistemología, es una construcción del saber, es la espiral de Fibonacci. Donde ustedes ven una espiral, yo veo mi historia, mi familia, mi comunidad, mi territorio.

El centro de la espiral es el nacimiento, el fogón, el territorio, pero mire que (la espiral) ya está construida. Entonces nosotros caminamos sobre lo construido. Los conocimientos que hay aquí los construyeron nuestros abuelos, nosotros caminamos sobre ellos. Por eso, decimos que el camino nuestro ya está abierto, solo es caminar sobre lo que dejaron nuestros ancestros.

Yo alguna vez hablaba con un profe de filosofía que enseñaba matemática y decía que en el pasado está Pitágoras. Yo pensaba ¿si nosotros viéramos lo mismo? Pitágoras dejó teoremas y nosotros trabajamos sobre ellos. Él murió y nosotros seguimos replicando el teorema de Pitágoras. Así que él nos dejó un camino para recorrer y nosotros vamos a ese futuro.

Para el Misak el futuro está atrás y el pasado adelante. Las Misak cargan a sus hijos atrás porque van construyendo el camino para ellos. Para el bebé yo no voy a ser el futuro, sino el pasado. Yo estoy pasando por ahí y él viene por ese camino. No es caminar y ya. ¿Pero para qué caminamos lo construido? para seguir perviviendo, para continuar . En la medida que nosotros caminamos, vamos descubriendo nuevas cosas.

Nuestro idioma es temporo espacial. Ahorita que estoy viendo física, asocio muchas cosas de la física y voy a escribir otro artículo sobre el infinito, que para ustedes es en 8 y para nosotros en espiral.

¿El camino de qué mujeres está recorriendo?, ¿qué mujeres indígenas son sus referentes?
Una de las referentes más grandes que tengo es mamá Bárbara. Una mujer que hizo investigación, trabajó y se salió de esa casilla que nos meten a las mujeres, muy revolucionaria. A Mamá Bárbara la conocí aquí en la Univalle, en un conversatorio cuando la trajeron desde el Cabildo. ¡Qué mujer tan genial! Cuando entré al Colombo también conocí a muchas mujeres negras que han luchado por sus pueblos. Digo que son urdimbres para tejer de todos los pueblos.

¿Actualmente, en qué está trabajando y cuáles son sus principales retos?
Estamos en proceso de constitución del resguardo en Argentina (Huila) y estamos llevando también un proceso con la Agencia Nacional de Tierras. Del Resguardo soy la Secretaria General. Es muy bonito trabajar con ellos. A veces es difícil, porque muchas veces en estas comunidades las mujeres somos muy invisibilizadas.

Mis tres hermanos mayores terminaron 11° y mis papás dijeron: “Bueno, ustedes tienen que estudiar”. Llegué yo, y me dijeron “¿Cómo que estudiar. Usted es mujer, cómo se le ocurre salir de aquí? Entonces, cogí mi maleta y me fui a trabajar a Bogotá con mi hermano. Cuando pasé en la Univalle, ahorré y me fui a la Casa de Paso, que fue de mucha ayuda para mí porque me mostró todas los apoyos que tiene la Universidad del Valle, la beca de alimentación, el subsidio, el fondo. Entonces dije: ‘con eso termino’.

¿Cómo ve la situación actual de la etnoeducación?
Estamos trabajando con el Ministerio de Educación en los estándares de educación para que se reconozca la educación propia en los estándares de educación (convencional), que es muy difícil, pero ya casi ganamos. La Etnomatemática nos permite hacer investigación y pararnos desde los diferentes contextos y saberes existentes para que ningún saber sea castrado, porque está la matemática de los campesinos, cada comunidad y cada pueblo tiene sus formas de hacer matemáticas desde su idioma, desde sus conocimientos.

Por otra parte, estamos formando el colegio del resguardo donde se hable Namtrik. Desde el 2008 han llegado más Misak a La Argentina y están en las mismas condiciones que nosotros vivimos en el 2000. Así que todos empezaron a matricularse en el colegio Campesino o en el colegio NASA, pero también hay rechazo. Dejan las aulas por las mismas burlas. Por eso, los Misak decimos: “Recuperar la tierra para recuperarlo todo”. Recuperar la lengua es súper importante. No es lo mismo decir espiral que decir en Namtrik ‘parθsθtθ’ o ‘Tampal Kuari’ (sombrero tradicional que se basa en la espiral).

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