"Desde organizar una reunión por Whatsapp, hasta hacer consultas previas, las herramientas digitales son hoy una clave de la participación ciudadana. La tarea es cómo medir y fomentar la participación para que no se quede únicamente en las cifras".
Con esta discusión, Gabriel Kaplún, docente de la Universidad de la República (Uruguay) y asesor gubernametal sobre participación, llegó a la Universidad del Valle para conversar con estudiantes, docentes y activistas de la ciudad. Seguidor del legado de Jesús Martín- Barbero, fundador de la Escuela de Comunicación Social de nuestra institución, actualiza la discusión sobre el uso de herramientas digitales para la participación ciudadana.
Su trabajo parte de la sencilla escalera de la participación, usada por la Unicef y planteada por Roger Hart, con varios escalones que van desde la información hasta la toma de decisiones. “Aun así, no podemos quedarnos en estos dos extremos, la deliberación es indispensable. Estuve en Londres unos días después del Brexit y allí fue claro cómo la participación no siempre pasa por la deliberación, pues la mayoría de las personas después se arrepintieron de la decisión. Una situación similar creo que les sucedió con el plebiscito por la paz”.

Dentro de la metodología que ha desarrollado como asesor se concentra en evaluar el proceso y la tecnología que se requiere para alcanzarlo, además el ámbito en el que sucede. “Las preguntas son esenciales para convocar a profesionales en programación y diseño que mejoren lo que ya está o que inventen una nueva”. El profesor habla de pensar en los procesos y las necesidades para evitar crear algo que no se necesita y que termine siendo impositivo o no utilizado, como las secciones de “participa” que están en las páginas web, pero que no sabemos qué pasa con esa información.
Sobre esto último menciona el uso de Decidim, una plataforma de licencia libre utilizada solo por 40 países, entre los que están Uruguay y Brasil, que permite hacer seguimiento de las conversaciones. Cuando el usuario hace un comentario puede ver otros similares al suyo. En Brasil, esta plataforma logró un millón y medio de propuestas y 8.000 interacciones para una consulta previa, una cifra alta que supera el 10% de participación promedio.
“Igual cada idea implica el trabajo humano, al menos al comienzo para crear categorías, software, así que uno piensa que todo es inmaterial, pero hay mucha materialidad y trabajo que también debemos considerar quién hace y a qué costo. Por ejemplo, aunque Wikipedia incorpora procesos automatizados, hay muchas personas que colaboran gratuitamente subiendo contenidos y tiene un montón de gente trabajando en la revisión".
¿Cómo aseguramos que quien opina es una persona y no 400 bots? Bueno, deben existir mecanismos de aseguramiento y los gobiernos tienen que desarrollar la ciudadanía digital.
A la práctica
El grupo de participantes eligió la COP16 como asunto para aplicar los conceptos abordados. La pregunta fue ¿Qué quisiéramos que una tecnología pudiera ayudarnos a hacer, puede que ya esté inventada, pero el primer paso sería pensarla para poder identificarla?
1) “Que la COP no te COPTE” una estrategia de movilización antes, durante y después de la COP16 para seguir discutiendo las acciones y medidas de conservación y trabajo por la biodiversidad.
2) Un banco local de territorios con ayuda de estrategias de geolocalización para poder articular los procesos ambientales.
3) Aula COP, donde a partir del turismo las personas lleguen a los emprendimientos pero se desplieguen también los factores de riesgo, memorias de recuperación o al contrario de peligros ambientales como la pérdida de la vida de los ríos en Cali.
Con estas ideas terminó la tercera jornada del profesor Gabriel Kaplún, invitado a la Cátedra Jesús Martín Barbero liderada por la Escuela de Comunicación de la Universidad del Valle.
Puede descargar el libro " Participación ciudadana Digital" de manera gratuita.












