Se trata de una técnica para el tratamiento de bifenilos policlorados, compuestos químicos utilizados como aceites de transformadores eléctricos y que son sustancias altamente tóxicas.
Tomado de El Tiempo
La Universidad del Valle recibió una patente para el tratamiento de bifenilos policlorados (PCB), creada por el profesor de la Escuela de Ingeniería Química Gustavo Bolaños, junto con Víctor Marulanda y Edwin Sánchez, estudiantes de doctorado.
Se trata de una técnica para el tratamiento de los PCB, compuestos químicos utilizados como aceites de transformadores eléctricos y que son sustancias altamente tóxicas que se acumulan en la cadena alimenticia. Se presentó como una alternativa a las prácticas utilizadas anteriormente para el tratamiento de dichos compuestos, dado el alto impacto de estas actividades en el medio ambiente.
Debido a su carácter innovador, esta patente fue ganadora de una convocatoria realizada por el Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación, lo que hizo posible que en el año 2023 los investigadores pudieran patentarla a nivel internacional. Los países escogidos fueron Estados Unidos, Brasil y China, y fue en este último donde dicha patente se convirtió en la primera en ser registrada por Colombia.
El camino tras la obtención de la patente
El investigador y profesor de la Escuela de Ingeniería Química, Gustavo Bolaños, cuenta que el proceso posterior a la obtención de la patente en estos países tuvo como propósito darle continuidad a la experimentación científica y mejorar el desempeño financiero del proceso, buscando la reducción del costo de procesamiento.
Con el trabajo del, en ese entonces, estudiante de doctorado en Ingeniería Edwin Sánchez, se logró llevar la investigación hasta un punto de prueba, para lo cual fue necesario la fabricación de una planta piloto de tratamiento.
“La planta la diseñó un equipo de profesionales bajo mi dirección. Se consiguieron los fondos necesarios, se realizó el diseño de procesos y la Ingeniería de detalle, y se realizó un estudio de riesgos y operabilidad”, esto gracias a que el doctor Edwin se enfocó en el refinamiento y escalamiento de la tecnología para hacerla financieramente más competitiva, cuenta el investigador y profesor Bolaños.
Además de la universidad, se obtuvo el apoyo financiero del sector eléctrico, Emcali, y de instituciones como la Corporación Regional del Valle del Cauca (CVC) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, a través del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia. Adicionalmente, con el apoyo de CELSIA, se logró dotar a la Universidad de la capacidad para realizar el análisis de PCB en aceites dieléctricos, y la acreditación de esta prueba por parte de Ideam.
“Finalmente tuvimos la planta, una unidad móvil que tiene el volumen de un contenedor de 40 pies, y que montamos en un espacio cedido temporalmente por Emcali, el cual está localizado en Acopi. Ahí las pruebas técnicas y las evaluaciones financieras que se realizaron en esa escala resultaron mucho mejor de lo que habíamos pensado. Esta es la opción más barata que hay en el país, y en muchos países diría yo, para tratar esos aceites contaminados en una forma ambientalmente amigable”, dice el investigador y profesor Gustavo Bolaños.
El proceso de desarrollo y optimización de la tecnología patentada llegó a un punto de madurez tal que LITO S.A.S, una empresa del sector privado de la que el profesor e investigador Edwin Sánchez es asesor especializado, mostró interés en ponerla en práctica en un ambiente industrial.
Esta empresa, dedicada a la recolección de transformadores contaminados, desensamble y exportación de los PCB resultantes de actividades del sector eléctrico, de telecomunicaciones, hidrocarburos, entre otros, vio truncadas sus operaciones debido a la negativa por parte de navieras de continuar con el transporte de estos componentes, debido a su alto riesgo y el costo elevado de las operaciones. Fue, entonces, cuando se presentó la oportunidad para licenciar la patente, y tratar estos compuestos sin la necesidad de llevarlos a otros países.
En la foto, de izquierda a derecha: Diego Domínguez, el profesor Gustavo Bolaños, docente de la Escuela de Ingeniería Química e investigador principal; Víctor Marulanda y Edwin Sánchez.
Impacto y consecuencias del licenciamiento de la patente
La puesta en marcha de esta tecnología tendrá un impacto directo en concordancia con la directriz de eliminar este tipo de aceites contaminados a nivel mundial, firmada por Colombia y otras 200 naciones, lo que implicará el fin de los movimientos transfronterizos para transportar estos desechos, tal y como se ha hecho hasta ahora.
Para el investigador Bolaños el licenciamiento es un espaldarazo a los esfuerzos investigativos de la Universidad:
“Ayudará a que haya más investigaciones en ese y otros campos. Yo creo que esto es un ejemplo de que la investigación científica y tecnológica se puede llevar hasta sus últimas consecuencias. Es un esfuerzo continuado que puede tardar décadas. A nosotros nos tomó dos décadas llegar hasta donde estamos ahora. Entonces, hay que ser persistentes, tener una visión y trabajar por ella”.












