A lo largo de las últimas décadas, la Universidad del Valle ha consolidado una política y un sistema de aseguramiento de la calidad que ha permeado su cultura y su accionar. Es por este motivo que desde ya la dirección universitaria se encuentra trabajando en lo que será el proceso de autoevaluación para obtener la Acreditación en 2024.
Bajo el liderazgo de la Rectoría, la Vicerrectoría Académica, la Dirección de Autoevaluación y Calidad Académica y la Oficina de Planeación y Desarrollo Institucional están construyendo un plan integral que se ejecutará entre 2021 y 2022 para iniciar con el proceso de autoevaluación.
Como recordó la vicerrectora académica Liliana Arias Castillo, el trabajo en materia de aseguramiento de la calidad empezó con la acreditación de Medicina y de Ingeniería Química, dos de los primeros programas académicos en el país en ser acreditados.
“Desde ese momento seguimos en una línea de fortalecimiento, desarrollo y promoción de la cultura de aseguramiento de la calidad, lo cual nos ha llevado a tener en la Vicerrectoría Académica la Dirección de Acreditación y Calidad Académica. Desde esta dependencia se trabajó de manera ardua para obtener las acreditaciones institucionales en 2005, por ocho años, y en 2014, por diez años, el máximo que se otorga a una universidad en el país” explicó la vicerrectora.
En Colombia, además de Univalle, solo cinco universidades cuentan con una acreditación institucional por diez años: la Universidad Nacional, de Antioquia, de los Andes y Javeriana.
Explicó la profesora Arias Castillo que el trabajo de aseguramiento de la calidad es continuo. “Cuando recibimos la acreditación sabíamos que para el año 2024 debíamos construir un plan de seguimiento y de mejoramiento que nos permitirá elaborar el informe de autoevaluación”.
Gracias al plan de seguimiento y mejoramiento, la dirección universitaria ha trabajado en 80 puntos, de los cuales 50 de ellos ya han sido atendidos de manera satisfactoria.
Como estipulan el Ministerio de Educación y el Consejo Nacional de Acreditación, la autoevaluación deberá ser entregada con más de un año de antelación para el análisis del documento y cumplir con los tiempos de visita de los pares académicos.
Uno de los aspectos para tener en cuenta, de cara al proceso de autoevaluación de la Universidad, es que cambió el modelo de acreditación: ahora las instituciones serán evaluadas por el impacto.
Además de la evaluación de 11 factores o indicadores relacionados con la misión institucional, estudiantes, profesores, procesos académicos, investigación, extensión, proyección social, recursos físicos y financieros, las instituciones de educación superior deben considerar sus capacidades y su impacto.
“Ahora nos van a evaluar los resultados que estamos produciendo en relación a factores como la infraestructura de los campus, la cualificación de los profesores, los artículos científicos publicados por nuestra comunidad académica, el desempeño en las Pruebas Saber Pro, nuestras publicaciones y revistas, el número de patentes que hemos desarrollado, la movilidad internacional, son muchos elementos que permiten medir esos resultados” especificó la directiva universitaria.
“Las acreditaciones institucionales son un reto muy grande, es un compromiso para toda la universidad y sus diferentes estamentos, no solamente profesores y estudiantes; también trabajadores, empleados, directivos y por supuesto los egresados, que en nuestros 75 años de historia son más de 100.000. Todos seremos fundamentales en el proceso de autoevaluación” agregó.
Por este motivo la Acreditación Institucional de Alta Calidad es un objetivo colectivo para la comunidad universitaria y requiere un esfuerzo mancomunado de todos los estamentos. Gracias a este trabajo la Universidad del Valle seguirá siendo una de las mejores instituciones de educación superior del país, con el sello de calidad y excelencia que siempre la ha caracterizado.












