El Colectivo Acuerdo por Cali inició una serie de conversaciones a través de las cuales se hará una invitación colectiva para transitar de los antagonismos a una construcción colectiva a través del diálogo, de forma que se generen propuestas para encontrar caminos de concertación y reconciliación de cara a las problemáticas que el estallido social de los últimos tres meses evidenció en Cali.
Es un llamado para encontrar alternativas no violentas, y es además un reconocimiento a la diversidad de saberes, sentires y formas de habitar la ciudad.
En la apertura de Acuerdo por Cali intervino el profesor Adolfo Adrián Álvarez, director del Instituto de Investigación e Intervención para la Paz de la Universidad del Valle, quien planteó cinco hipótesis sobre las causas que originaron el estallido social en Cali.
La primera hipótesis que presentó el investigador fue que la pandemia evidenció las problemáticas de exclusión y desarrollo humano, en toda su profundidad, que afectan a los sectores populares. La segunda hipótesis se relaciona con la acumulación y agravamiento de las problemáticas alrededor de la educación y la salud en Cali.
Para el profesor Adolfo Álvarez la crisis de la gobernabilidad y el liderazgo público, que se evidencia en la acumulación de problemáticas, identificadas y convertidas en objetos de la agenda pública; la conexión entre problemáticas estructurales con la extensión de agentes y modalidades de violencia directa (especialmente en sectores del oriente y ladera de Cali); y la onda de movilizaciones de mediana y larga duración, conectadas con formas de acción colectiva, protesta social y acciones de hecho, son las otras hipótesis que explican el fenómeno social presentado en nuestra ciudad.
Con esta mirada integral a los factores que dieron origen al estallido social en Cali, inició un segundo momento del evento, en el cual se reunieron cuatro actores alrededor de un “Diálogo Improbable”. Los convocados fueron Ethan Frank Tejeda, docente de la Universidad del Valle; Kess Stapel, gerente de Yoffice; Francisco José Lourido, exgobernador del Valle; y Carlos, de la Unión de Resistencias de Cali, quien reservó su identidad. El diálogo fue moderado por Carlos Augusto Albán, director de Quijote Comunicaciones e integrante del Colectivo Acuerdo por Cali.
La primera pregunta que abordaron los invitados a este diálogo improbable estuvo relacionada con su interpretación frente al estallido social. El profesor Ethan Frank Tejeda señaló que esto se originó por una normalización de lo indigno y lo injusto por parte de la administración municipal, y que llevó que en los puntos de resistencia se congregara una multitud de personas, pidiendo la transformación de esas cotidianidades donde se ha materializado lo injusto, donde no se han cumplido las promesas del desarrollo.
El exgobernador Francisco José Lourido mencionó que es evidente que Cali se vio atravesada por una convulsión social y se requiere un ejercicio reflexivo para encontrar soluciones a los problemas sociales de diversa índole. Así mismo planteó que el empresariado debe unir esfuerzos para ofrecer alternativas.
Por su parte, Carlos dijo que muchos sectores de la ciudad creen que los jóvenes de la primera línea son vándalos, cuando en realidad han puesto el pecho contra las injusticias y el incumplimiento de las propuestas que anteriormente se han hecho en materia de empleo, educación, salud, entre otros. Coincide en la necesidad de encontrar un plan conjunto para el cumplimiento de estas promesas, así como alternativas de empleo para estos sectores de la ciudad.
Kess Stapel destacó que la crisis reveló la fragilidad del sistema, así como una crisis de los liderazgos de manera general. Para este empresario, el estallido debe dar lugar a una sociedad que escuche más a los otros y que a su vez sea más solidaria.
La siguiente pregunta del debate se centró en los retos para dar respuesta a las demandas y problemáticas evidenciadas en el estallido social. Carlos mencionó que el cómo hacerlo está por descifrarse, sin embargo cree que se requiere involucrar a las comunidades más necesitadas y a los gremios para que entre estos dos actores se generen aportes que permitan mejorar los entornos y la calidad de vida.
Kess Stapel dijo que el reto reside en la construcción de confianza entre todos los actores y que no se vuelvan a normalizar las circunstancias que originaron esta situación; apuntó además que es necesario ponerse en el zapato del otro y una construcción colectiva para el reconocimiento de todos como iguales.
El exgobernador Lourido coincidió en que el reto es crear confianza para que todos puedan verse como iguales. Agregó que es necesario ceder, entregar y servir para la construcción de una sana convivencia. Se requiere escuchar al otro, con disposición para la creación de una mejor comunidad y ciudad.
Para el profesor Tejeda el reto de la paradoja educativa es complejo. Dijo que se requiere resolver problemas estructurales que a su vez demandan de intervenciones a nivel conceptual para pensar todas las paradojas relacionales, vinculadas a esta coyuntura.
El moderador del conversatorio finalizó el espacio mencionando que la construcción de ciudad se logra desde el respeto de la diferencia, es un camino a través del diálogo y la concertación de soluciones.












