La Universidad del Valle Sede Palmira presenta el prototipo de escudo de protección facial COL-UNIVALLE FACE SHIELD, una careta de bajo costo para el uso del personal médico ante un caso de desabastecimiento extremo.
El dispositivo, creado por el profesor y miembro del Grupo de Investigación en Ciencias Socio-ecológicas Sustentables Mauricio Quintero Ángel, consta de una lámina de acetato fijada a la montura de unas gafas y complementada de un gorro plástico. El sistema, de simple construcción, tiene como objetivo complementar la protección de los trabajadores de la salud con elementos que pueden encontrar en sus casas.
“La idea de la careta de protección facial surgió del panorama de ver al personal médico trabajar sin la protección y de la advertencia de la Organización Mundial de la Salud -OMS- sobre el desabastecimiento de estos productos”, explicó Quintero Ángel.
El manual de diseño del “Col-Univalle Face Shield” contempla, además de la fabricación casera del elemento, la posibilidad de ser producido masivamente por autoridades interesadas brindar elementos a su personal del área de la salud para lo cual contiene, además de los gráficos, materiales sugeridos para su elaboración.
A diferencia de otros diseños de caretas que circulan en internet, el escudo de protección desarrollado en la Universidad del Valle busca cumplir con los requerimientos para proteger a los médicos y trabajadores de centros de salud en el trabajo con pacientes.
“Para que un escudo sea seguro para el uso en contexto médico debe cubrir desde la coronilla a la barbilla y también debe proteger los pabellones auriculares. Esto genera una protección frente a las microgotas de saliva que se generan cuando alguien habla o tose y también contra aerosoles, que son unas partículas más pequeñas que podrían rodear el visor de la careta y entrar en contacto con las mucosas”, explica el profesor Mauricio Quintero.
Si bien el dispositivo cumple una importante función de barrera contra partículas, es un elemento de protección complementario al tapabocas.
“La cuestión es que, si el personal de salud no dispone de un tapabocas N95 o debe reutilizarlo, el uso de la careta genera una barrera que reduce la carga viral que pueda llegar a las mucosas y reduce a su vez la contaminación de la superficie del tapabocas”, complementa el investigador.
El desarrollo de la careta fue validado con un panel de 30 profesionales de diferentes áreas de la salud en Colombia, México, España y Estados Unidos. Este equipo interdisciplinar hizo una evaluación del prototipo, donde se obtuvo como resultado un total de 26 profesionales que usarían el dispositivo y 24 que recomiendan el escudo de protección facial para su fabricación y uso en el contexto de la atención médica.
Para la fabricación del Col-Univalle Face Shield se necesita:
- Gafas (de corrección óptica o seguridad industrial. En su defecto gafas de sol o montura de lentes de cine 3D)
- Una lámina de acetato preferiblemente de 35 cm * 25cm (se puede extraer de botellas de gaseosa transparentes).
- Gorro plástico de baño.
- Elásticos (preferiblemente de caucho para facilitar su desinfección).
- Cinta pegante
Se toma la lámina y se miden 3 centímetros desde el borde lateral y 7 centímetros desde el borde superior. Se realiza un hueco o ranura con bisturí o perforadora. Se hace una incisión un centímetro al lado de la primera. Se realiza el mismo procedimiento al otro extremo del acetato.
Se introducen las varillas las gafas entre las dos perforaciones correspondientes a cada lado. Se fija la montura al acetato con cinta pegante o abrazaderas. Se fija el gorro a la parte superior de la careta con cinta adhesiva o pequeñas costuras.
Por último, se fija una banda elástica a las patas de las gafas para ajustar el dispositivo a la cabeza del usuario y evitar que la careta se mueva o se caiga en medio de la atención a un paciente.
El diseño del profesor Quintero no sólo contempla el procedimiento para el ensamble del elemento de protección personal, sino que ofrece a los usuarios un protocolo de desinfección, desarrollado a partir de la investigación de procesos similares a nivel internacional.
“Para el protocolo de desinfección de la careta, se recomienda que las gafas de protección se sumerjan en un recipiente de agua jabón, se laven y se dejen secar a la intemperie. También se pueden sumergir por dos minutos las gafas en una dilución de hipoclorito de sodio con una concentración de mil partes por millón (1000 ppm)” explica el profesor Quintero.
Siempre que la careta no haya sido expuesta a salpicaduras o se haya utilizado para procedimientos invasivos, se recomienda hacer el proceso de desinfección con aspersiones de jabón con hipoclorito, enjuagar con agua y secar con toallas desechables.
Aunque hace pocos días se publicó la investigación del prototipo desarrollado por Quintero, manifiesta que el prototipo ha recibido un gran interés por parte de personal médico, así como de la población en general.
El profesor espera que su diseño llegue a regiones apartadas del país donde hay escasez de elementos de protección y ayude a salvar las vidas de quienes trabajan para cuidar la salud de todos los ciudadanos.
Consulta el manual de usuario, el resumen ejecutivo y policy brief en https://bit.ly/2W1VR1z












