Una casa con sentido de pertenencia, con espacios totalmente pensados y diseñados de acuerdo con sus cosmovisiones, con figuras representativas de su comunidad y con iluminación adaptable de acuerdo con sus celebraciones. Así es la nueva Casa de paso indígena de la Universidad del Valle.
Por Melissa Pantoja Osorio
La historia de la Casa de Paso Indígena de la Universidad del Valle es una historia de conquistas. Se remonta al año 2005, cuando, tras una serie de gestiones adelantadas por los entonces líderes indígenas estudiantiles como Marco Albeiro Gutiérrez Penagos, se consiguió en comodato un inmueble cedido por la Gobernación del Valle a la Universidad del Valle. Aunque no era lo mejor, esa casa se convirtió en un espacio de encuentro, resistencia y cuidado colectivo para generaciones de estudiantes indígenas provenientes del Cauca, Nariño y otros territorios del suroccidente colombiano.
“Cuando recibimos esa casa estaba prácticamente para ser tumbada, pero vimos su potencial. Soñamos que algún día ahí podría levantarse un lugar digno, y hoy ese sueño se ha cumplido”, recordó Marco Albeiro.
Para Luis Alberto Usa Tunubalá, exgobernador del CIU y estudiante de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos, “ha sido un eje fundamental para los estudiantes indígenas y para las comunidades que vienen desde los territorios a Cali. Siempre hemos mantenido las puertas abiertas a quienes lo necesitan”.
Gracias al trabajo articulado entre la Dirección de Infraestructura Universitaria, el Cabildo indígena Universitario y la Vicerrectoría de Bienestar Universitario, se inaugura un edificio completamente nuevo, con capacidad para albergar a 40 estudiantes indígenas, en condiciones dignas, modernas y culturalmente pertinentes.
Esta casa, ubicada en el barrio Meléndez, representa no solo una mejora en las condiciones de vida de sus habitantes, sino un hito arquitectónico y simbólico que fortalece la permanencia, identidad y formación de los pueblos indígenas dentro de la educación superior.
Este edificio fue diseñado por la DIU, en colaboración con el arquitecto indígena Eyder Wuilson Ul Ascue, egresado de la Facultad de Arquitectura de Univalle, quien pertenece al pueblo Nasa. Este diseño fusiona los principios de la arquitectura occidental con los saberes ancestrales de los pueblos andinos, creando un diálogo entre cosmovisiones, formas y usos del espacio.
“La orientación del edificio, las formas geométricas de la fachada, los materiales, incluso la forma en que entra la luz solar, todo responde a nuestra cosmovisión indígena. El rombo, que aparece en la parte posterior de la fachada, representa el sol, la luna, los solsticios y los equinoccios. Es un símbolo poderoso de nuestros pueblos”, el arquitecto Wuilson UI.
Esta casa de paso cuenta con: cocina amplia, habitaciones totalmente adecuadas, terraza con paneles solares para generación de energía limpia, estudio adaptado con equipos tecnológicos, planta eléctrica de respaldo para emergencias, espacios pensados para la siembra de plantas medicinales, teatrinos, comedor comunitario y espacios sociales, entre otros. Aquí, los estudiantes pueden habitar, estudiar, dialogar y compartir sus saberes.
Para Miriam Andrea Montaño Velasco, actual gobernadora del Cabildo Indígena Universitario y estudiante de Administración de Empresas, “es un sueño colectivo hecho realidad. Aquí convergen la arquitectura, el pensamiento propio de nuestros pueblos y el conocimiento académico convencional. Es un espacio donde los estudiantes pueden sentirse acogidos, arraigados, y seguir construyendo su proyecto de vida en la universidad”.
Este edificio, refleja el compromiso de la Universidad del Valle con la educación superior, con la permanencia y el bienestar de sus estudiantes.












