Una serie de reflexiones para pensar la paz en el contexto actual hicieron parte de la ponencia que presentó Carlos Mario Perea Restrepo, investigador y director del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri) de la Universidad Nacional de Colombia.
Esta ponencia, titulada “Memoria de la limpieza social” fue presentada durante el simposio “Diálogos de memorias. Justicia, olvido y reconciliación” que organizó el Grupo Praxis del Departamento de Filosofía de la Universidad del Valle.
El investigador Carlos Mario Perea Restrepo es psicólogo de la Universidad de Los Andes, magíster en Historia de la Universidad Nacional de Colombia y doctor (Ph.D.) de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Para el profesor Perea Restrepo, el país atraviesa un momento de cambio, que implica pensar qué es la verdad, que de fondo representa una cuestión política: ¿sobre qué balance de poder se plantea lo que es la verdad?
La verdad tiene varias dimensiones. Por una parte se plantea que es un proyecto emancipatorio porque ésta libera; se relaciona con la identidad porque conlleva a pensar de qué manera queremos representarnos; tiene, a su vez, un efecto sanador en una sociedad que se ha enfrentado a hechos violentos.
Una vez pensadas estas dimensiones, señala Perea, surge una pregunta ¿Qué es lo que hay en el conflicto armado colombiano que parece tener una capacidad para reciclarse?
A lo largo de la historia reciente del país se han generado unos intentos colectivos de construcción de paz, de manera escalonada y paulatina, pero como tal no se ha logrado una paz estable.
Colombia tiene una amplia experiencia en temas de paz, como quedó demostrado en el más reciente esfuerzo de construcción colectiva de un acuerdo, entre el Estado y las FARC. Este esfuerzo dejó además un discurso sólido sobre la paz.
Sin embargo, como menciona el investigador Perea se requiere que la sociedad y los ciudadanos dejen de pensarse en un ambiente de conflicto.
“Colombia es el país de las experiencias de paz”, sostiene el ponente. Perea destaca el Frente Nacional, instaurado en Colombia entre 1958 a 1974, como un pacto político entre liberales y conservadores luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla. Dice que este proceso fue en su momento un laboratorio de experimentación con la paz, que permitió la alternancia de poderes partidistas.
Hoy, 60 años después de un esfuerzo de reforma agraria, el país sigue enfrentándose a los mismos problemas, lo que llevó a que el investigador planteara de nuevo la pregunta ¿qué pasa en Colombia que se siguen repitiendo los mismos problemas sociales?
Aunque en la década de los 70 no hubo en el país un gran proyecto de paz, fue el momento cuando alcanzó bajos indicadores de homicidios, datos que convendría estudiar en profundidad. En la década de los 90, la Constituyente representó una esperanza por la construcción de de una carta de navegación, realizada de manera colectiva.
Como destacó Carlos Mario Perea, en la actualidad la sociedad colombiana se ha movilizado a favor de la construcción de esfuerzos paz. Sin embargo, la expresión del conflicto armado se ha desplazado hacia la masacre de líderes sociales.
En este contexto, la ciudad emerge como un escenario con una identidad única donde suceden conflictos de otra naturaleza, diferentes a las de la zona rural.
En lugar del término “conflicto armado”, Perea propone usar el de “conflicto violento” pues permite evidenciar un espectro de violencias.Así mismo, plantea que no se usa el término “limpieza social”, sino su reemplazo por “exterminio social”, pues esa es su verdadera naturaleza. Esto conlleva que se piense otra visión del conflicto.
“En ningún otro país de Latinoamérica hay un ejercicio tan fuerte de exterminio social como en Colombia” dice Perea.












