“Nunca vi noticias de Colombia antes de venir, tenía algo de miedo, pero preferí vivir la experiencia y no me arrepiento. La gente es demasiado amable, me he sentido como en casa”, afirmó Chiriho Tsubaki, estudiante de intercambio internacional proveniente de la Universidad de Tenri de Japón.
A pesar de la gran brecha cultural entre Japón y Colombia, los riesgos en seguridad a los que no están acostumbrados, el clima, el idioma y hasta la alimentación, no ha sido impedimento para que japoneses visiten este país frecuentemente, fue la conclusión del conversatorio ‘japoneses en Colombia: mi experiencia en Colombia’, evento organizado por el Centro de Lenguas y Culturas de la Escuela de Idiomas de Universidad del Valle y llevado a cabo dentro del marco de ‘III semana cultural colombo-japonesa’.
No utilizar calzado en el interior de los espacios, no opinar o hablar del prójimo, respetar a los mayores y superior en cargo, decir siempre “gracias” al terminar una oración, llegar a tiempo a los compromisos, cumplir con todas las horas de trabajo y estudio, la existencia de utensilios de baño hasta en lugares públicos, reciclar toda la basura, entre otras actividades cotidianas, hacen parte de la cultura japonesa y han representado fuertes choques culturales para los japoneses que visitan Colombia.
Sin embargo, la calidez de la gente, la cordialidad, capacidad y calidad académica y, la sorpresa de encontrarse con un país amigable, con mucha naturaleza, variedad de frutas a disposición, con paisajes exuberantes y sintiéndose seguros, ha sido fácil adaptarse a la cotidianidad colombiana.
“Yo vivo hace seis años en este país, llegué para trabajar en la liga del Valle del Cauca de gimnasia rítmica y hasta ahora no tengo planes de volver a Japón. Quizá lo más difícil ha sido el idioma, el español es muy difícil de aprender, pero trabajar aquí ha sido una experiencia que ha hecho parte de mi crecimiento integral”, comentó Chihiro Minomata, entrenadora de gimnasia rítmica de la liga del Valle del Cauca, quien será la encargada de llevar a su grupo de estudiantes gimnastas a las olimpiadas nacionales el próximo año.
Masashi Tanaka y Yuki Ichikawa llevan un año en Colombia como misioneros de la iglesia Tenri de Japón, su español es reducido, pero han mejorado mucho desde que llegaron del país asiático. En cambio, Chiriho Tsubaki y Toyofumi Yamawaki son estudiantes de la Universidad de Tenri y desde hace dos meses son asistentes de idiomas en la Universidad del Valle. Ellos y muchos más japoneses radicados en Colombia desarrollan diferentes actividades que garantizan un intercambio cultural destacable.
En el evento se conversó acerca de las complejidades que ha representado para los japoneses vivir en Colombia, así como los beneficios y facilidades para su formación profesional y personal.












