La Rectoría se dirige nuevamente a la comunidad universitaria y a la ciudadanía en general pues lamentablemente se presentó un mayor número de afectados y lesionados, al reportado inicialmente como consecuencia de la infausta jornada del pasado jueves 14 de marzo, protagonizada por un grupo de encapuchados. De acuerdo con la información recopilada por la Vicerrectoría de Bienestar Universitario, la cifra de afectados y lesionados asciende a diez funcionarios, la mayoría de los cuales recibieron incapacidades laborales debido a problemas auditivos. Estas personas sufrieron lesiones mientras se encontraban dentro del Edificio de Administración contra cuya fachada y ventanales fue lanzada una papa bomba así como en otras instalaciones de la universidad en el campus de Meléndez.
Los funcionarios afectados pertenecen a: la Facultad de Ciencias Socioeconómicas, Dirección de Comunicaciones, División de Contratación, División de Recursos Humanos, Facultad de Ciencias, y a la Dirección de Infraestructura.
No es la primera vez que personal de la Universidad resulta afectado por incursiones de encapuchados que, de forma indiscriminada y temeraria, utilizan papas bombas en distintas áreas de la Universidad. En el pasado reciente, una funcionaria de la Dirección de Internacionalización sufrió afectación auditiva como consecuencia de que una papa bomba estalló en el ventanal de su oficina y por ello requirió tratamiento durante varios meses. En septiembre pasado, un policía fue herido en inmediaciones del campus de Meléndez por el estallido de una papa bomba y son ya innumerables los casos en los que miembros de los mismos grupos de encapuchados resultan amputados y heridos por la manipulación de diversos materiales y explosivos. Así mismo, el uso de gases lacrimógenos por parte de la fuerza pública como a lternativa para el despeje de vías y control de los disturbios, afecta a la ciudadanía y a los miembros de la comunidad universitaria cuando se presentan estos hechos.
Los daños materiales de las incursiones de encapuchados en la Universidad suman cuantiosas cifras debido a la necesaria reparación y pintura constante de fachadas y de elementos de mobiliario que resultan dañados cada vez que se realizan estas actividades. Se calcula que entre 3 y 6 millones de pesos deben invertirse cada vez que se afectan los muros de Univalle con mensajes intimidatorios e incitadores a la violencia y se producen daños al mobiliario de la universdiad. La reciente señalización de los edificios y áreas del campus de Meléndez ha sufrido ya daños de diverso tipo. Entre abril de 2018 y marzo de 2019 se han presentado por lo menos 15 incursiones de encapuchados en el campus de Meléndez las cuales generan caos y temor entre la comunidad universitaria usuaria de la sede principal de la Universidad, afectan la tranquilidad ciudadana en la zona sur de Cali.
Las consecuencias y daños materiales, emocionales y morales por el accionar de grupos violentos dentro y fuera de Ciudad Universitaria son de muy diverso orden y producen afectaciones irreparables para las personas de nuestra institución educativa y la ciudadanía de Cali – incluidos niños-, por lo cual reiteramos nuestro más sentido mensaje de rechazo y condena el cual es un sentimiento compartido como lo ratifican los pronunciamientos de los consejos Superior y Académico, del Comité de Representantes Profesorales -Corpuv, de diversas facultades y programas académicos, del Programa de Paz de Univalle y de la Asociación de Egresados, los cuales han sido difundidos por los medios de comunicación nacionales y regionales.
En su comunicado, el Consejo Académico se pronuncia en contra del irrespeto, la violencia, los actos de vandalismo y, en general, el uso de la fuerza como mecanismo para realizar cualquier tipo de protesta en busca de alguna reivindicación y rechaza los grafitis intimidatorios contra los representantes estudiantiles.
A su turno, CORPUV expresa en su manifestación pública que:
“se trata de acciones antidemocráticas, en contravía de la defensa de la Universidad pública que no son solidarias con la marcha de las comunidades indígenas y tienden a sabotear el Encuentro ENEES, que inicialmente estaba programado para realizarse en la Universidad del Valle.
Se trata de un hecho violento, contra una comunidad indefensa, vulnerando de paso derechos fundamentales al estudio y al trabajo, poniendo en riesgo la vida de las personas y causando destrozos a los bienes públicos que pertenecen a toda la sociedad”.
Nuestra comunidad académica y la ciudadanía de Cali no pueden seguir siendo sometidas a los designios y acciones violentas de unos pocos que siguen empeñados en mantener una ominosa y peligrosa rutina de disturbios que a nadie sirven.
Las acciones violentas en los campus de Univalle, no constituyen forma alguna de apoyo a procesos reivindicatorios de sectores sociales y de organizaciones en el país. Por el contrario, generan un clima de zozobra y de rechazo que desmotivan a la opinión pública a contribuir en el impulso al debate democrático, pues sitúan en la ilegalidad y la intolerancia a quienes sí, de forma democrática y pacífica, lideran la lucha por cambios sociales, ambientales, culturales y de distinto orden para lo cual piden el concurso del Estado y de sus representantes y la participación ciudadana pacífica. También se afectan por supuesto la imagen y legitimidad de los movimientos estudiantiles universitarios que representan un patrimonio de la universidad y de la democracia nacional.
Emitimos este comunicado de balance sobre los hechos del pasado jueves dada la gravedad de lo ocurrido, con el fin de alertar a la sociedad en general sobre los negativos impactos de los hechos acaecidos y para hacer un llamado a la participación de todos – comunidad universitaria y ciudadanía-, a fin de encontrar caminos que eviten que se presenten de nuevo acciones violentas en nuestros espacios de estudio y de trabajo.
Hacemos un llamado firme a que el grupo dedicado a estas actividades ilegales y violatorias de las más mínimas normas de convivencia, tome la decisión de cesar este execrable tipo de manifestaciones. A nuestros docentes y funcionarios afectados, nuestro más profundo mensaje de solidaridad y apoyo. No más violencia en los campus universitarios. CERO TOLERANCIA CON LAS ACCIONES DE LOS VIOLENTOS.
EDGAR VARELA BARRIOS
Rector












