Tomado de periódico El Tiempo
Durante 80 años Univalle ha sido una constructora de paz, un espacio que reúne a todas las fuerzas sociales.
La Universidad del Valle cumple 80 años de haber sido creada. Nació con cinco programas de estudio y 173 estudiantes; 80 años después tiene diez facultades y 6 centros de investigación, 1.553 profesores de tiempo completo equivalente, 35.000 estudiantes, de los cuales 14.000 están en 9 sedes regionales, 51 % son mujeres, más de 3.000 se reconocen como afrodescendientes y más de 700 como indígenas. La gran mayoría son estudiantes de los estratos socioeconómicos menos favorecidos. Veinticinco doctorados, 87 maestrías y especializaciones clínicas, 41 especializaciones, 123 programas profesionales y 71 tecnológicos, para un total de 347 programas, buena parte de ellos con la acreditación de alta calidad. La universidad tiene una de las ofertas académicas más importantes de la educación superior colombiana.
Lo que hay detrás de esas cifras que nos llenan de orgullo es una universidad acreditada de alta calidad desde 2005 hasta 2034, incluyente, diversa, creativa, innovadora; la más poderosa fuerza de movilidad social y de integración regional. La clave de esa historia exitosa han sido los planes de desarrollo producto de un cuidadoso y sólido proceso de planeación del cual la Universidad del Valle es pionera en Colombia.
En esa gran trasformación donde tantas cosas han cambiado en las ciencias y las artes hay algo que no cambia. Los valores de humanidad, de dignidad de la persona humana, de respeto por la vida por encima de todo lo demás. Esos valores inspiraron a unos hombres visionarios hace ochenta años a crear la Universidad del Valle, y en todas las épocas de su crecimiento, de sus logros y sus obstáculos, se han mantenido como el faro que ha guiado nuestro trasegar.
No ha sido un camino sin obstáculos. La Universidad del Valle como universidad pública es un espacio que reúne todas las fuerzas sociales. Lo que en ella sucede refleja las aspiraciones y los debates de la sociedad entera. No hemos sido ajenos a ninguno de los grandes conflictos sociales que han marcado la historia de la región y del país en esos ochenta años. Hemos defendido el derecho a la independencia crítica frente al poder, a la protesta legítima, a la defensa de la autonomía universitaria. Ese balance, a pesar de algunos días amargos, es también positivo.
"La defensa de los valores de humanidad, de dignidad humana y de respeto por la vida por encima de todo, son la herencia más valiosa de nuestra octogenaria historia."
Durante 80 años la Universidad del Valle ha sido una constructora de paz, una misión que es preciso destacar en estos momentos difíciles de la patria. Una paz que no es el silencio de las armas sino el trabajo cotidiano de construir una sociedad reconciliada consigo misma, de apertura de oportunidades para un grupo muy grande de colombianos que de otra manera no las hubiera tenido, de compromiso con la solución de los problemas sociales que nos han aquejado a todo lo largo de nuestra historia. Construir un país en paz desde la inteligencia ha sido y seguirá siendo nuestra permanente misión.
Ese ha sido y es el principal reto de la Universidad del Valle: construir el futuro. Dentro de veinte años, cuando la universidad cumple 100 años, debe ser tan irreconocible ante nuestros ojos como lo hubiera sido la universidad de hoy ante los ojos de nuestros fundadores. De ese tamaño es la trasformación que nos espera para estar a la altura del desafío de los tiempos que corren.
Es en las instituciones educativas sobre las que recae la responsabilidad de preparar ciudadanos que puedan administrar ese nuevo mundo creado por la inteligencia artificial generativa, controlar sus excesos, establecer límites éticos para su desarrollo. En esa nueva realidad lo único que va a permanecer es lo irremplazable de la esencia de la universidad: la defensa de los valores de humanidad, de dignidad de la persona humana, de respeto por la vida por encima de todo lo demás, que enumeraba al principio como la herencia más valiosa de nuestra octogenaria historia.
Guillermo Murillo Vargas
Rector Universidad del Valle












