El diálogo y la reflexión crítica en todos los campus para la gestión pacífica, respetuosa y solidaria de las conflictividades, así como el compromiso ampliado de la dirección universitaria, las y los docentes, estudiantes y empleados, será la base de la política de convivencia universitaria que orientará el Plan Estratégico de Desarrollo 2025-2035 con visión de futuro a 2045 de la Universidad del Valle.
La Rectoría, la Vicerrectoría de Bienestar Universitario, el Instituto de investigación e intervención para la Paz, así como todas y cada una de las diez Facultades de la Universidad, entre otras instancias universitarias, cogestionan la política integral de convivencia que proyecta su accionar para la próxima década.
El profesor Adolfo Álvarez, director del Instituto de Paz de Univalle, destaca que la convivencia deberá estar cada vez más articulada a los propósitos de construcción de paces en el contexto universitario, así como a la promoción de los derechos humanos.
En el Plan se asume la convivencia como el vivir en la diferencia, la diversidad y la pluralidad, en y con los conflictos, y en la convicción de vivir productivamente los conflictos teniendo en cuenta que la convivencia también es una condición para el desarrollo de procesos de diálogo académico, intelectual y social, regulada por principios y normas.
Un aspecto central de la política de convivencia que orientará el Plan es el fortalecimiento de los procesos y de las acciones que se han establecido para la atención inmediata de las violencias, con principal énfasis en las violencias basadas en género (VBG) en todas las sedes y seccionales. Para ello se ampliarán los espacios de participación, el fortalecimiento de los protocolos y rutas de atención, los procesos de formación y de sensibilización contra este tipo de violencias.
La ampliación y especialización de equipos psicosociales para la atención de las, los y les estudiantes y de la comunidad universitaria en general, en todas las sedes y seccionales, el fortalecimiento y la adopción de medidas integrales de seguridad que contribuyan a mejorar las dinámicas de usos y la convivencia en los campus la Universidad, las acciones de apoyo a víctimas para la comunidad de estudiantes, docentes y empleados, así como la gestión del acompañamiento de entidades de protección, con un programa de la Defensoría del Pueblo, complementarán la política de convivencia.
La cultura de la convivencia como valores y prácticas dominantes pueden entrar en tensión con la ley y la autoridad, generando situaciones de conflictividad por lo cual es necesario desarrollar con visión de largo plazo las estrategias que permitan el trámite constructivo de estos asuntos que incorporan desde conflictos interpersonales prácticas de discriminación y situaciones de riesgo por espacios inseguros, hasta violencias basadas en género con las que debe implantarse una cultura de cero tolerancia.
En este sentido, se tendrán en cuenta factores institucionales, culturales, comunitarios y espaciales que sirvan de elementos de acuerdo y acción para transformar las dinámicas conflictivas. En este marco, la Universidad reafirmará progresivamente su compromiso ético y pedagógico con el reconocimiento y respeto de la diversidad, el pluralismo y la inclusión.
La convivencia universitaria se fundamenta en el respeto de los derechos y deberes de todos los actores de la comunidad educativa que se concretarán con líneas de acción tales como fortalecer el diálogo y la participación, el fortalecimiento de capacidades para la convivencia y el diálogo plural, mecanismos de mediación y justicia restaurativa, transformación espacial de los campus y gobernanza institucional robusta.












