Lo que pasa en la U

Culturas populares: un reencuentro con Jesús Martín-Barbero

itemlink
Martes, 26 Julio 2022
Agencia de Noticias Univalle

Como parte del ejercicio de recordar y retomar los pensamientos de Jesús Martín-Barbero, teórico de la comunicación reconocido a nivel mundial y fundador de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle, docentes de universidades públicas y privadas de todo el país se dieron cita en el reencuentro de la cátedra que lleva el nombre del intelectual colombo-español.

Bajo la bandera de las culturas populares y la democracia en América Latina, se pusieron en el centro del debate experiencias gestadas como acciones de resistencia social desde el cine y otras expresiones culturales. Un ejemplo de ellas es la actividad de los cineclubs en Cartagena durante los años 50 y 60.

Cartagena: urbe del cine popular

El docente de la Universidad de Cartagena Ricardo Chica fue el encargado de adentrar a los asistentes en la historia de esos escenarios abiertos que rompieron la dinámica del cine de recintos con barreras, blanco y estadounidense, para dar pie a una experiencia donde las cintas latinoamericanas se exhibían como un intermedio de los bailes y cantos.

El docente contextualiza el encuentro con el audiovisual en una sociedad cartagenera que sólo tuvo un cambio en el analfabetismo entre 1938 y 1960 del 81% al 70%. Esas personas se convocaban a través de los cineclubs y daban cuenta de la vida del muelle y del barrio, que al estar unidos permitían un contraste permanente de sensibilidades. Sin embargo, esto cambiaría con el levantamiento de barreras que separarían a los muelles del resto de la ciudad.

Los muros interpuestos impidieron la llegada de los conciertos, pero abrieron un espacio a los teatros. Asimismo, tampoco el cine norteamericano encontró el mismo afianzamiento en los espacios negros, mulatos, como sí lo harían las cintas producidas en Argentina y México.

Pero, ¿qué aprendieron los cartageneros de las periferias sobre este cine en los años 50 y 60? De acuerdo con el profesor Ricardo Chica, maneras de ser pobre. Las aventuras de Cantinflas, que con sus disparates interponía una fachada ante lo que ignoraba y salía avante, reconfiguraron la pobreza, expuesta socialmente como un motivo de oprobio, en un motivo de orgullo ante las luchas de ingenio que debían sostener en desigualdad. Al igual que Mario Moreno, figuras como María Félix y Pedro Infante se fijaron en las pupilas de los cineclubistas cartageneros.

Otro de los cambios que representó el cine en la ciudad amurallada no estuvo relacionado con su posición cultural o como lugar de encuentro: se trató de la huelga del cine. Durante los 54 días del septiembre del 55 en que los cines protestaron por el aumento de sus impuestos, las dinámicas sociales se transformaron, pues, de acuerdo con Chica, “a través del sufrimiento ajeno se compensaba el sufrimiento propio”. Así pues, los mayores afectados fueron los pertenecientes a las clases vulnerables.

Como referencia de esa población vulnerable que habitaba Cartagena, el expositor mencionó el caso de Chambacú, población cartagenera nacida como una isla en 1920, a cien metros del centro histórico, a la que confluyeron personas migrantes de otras islas y barrios cercanos. Ellos, que en 1956 superaron una población de 8500 habitantes, fueron excluidos de la configuración de la ciudad como en un apartheid y se les achacaba la responsabilidad en el estancamiento de la ciudad como destino turístico, la inseguridad y la violencia. Finalmente, en el año 1971, fueron reubicados para sufrir la misma exclusión social dentro de la ciudad.

De acuerdo con el docente de la Universidad de Cartagena, alrededor de esta población segregada y empobrecida se construyó el mito de que labraban su suerte con sus decisiones. Por ejemplo, se planteó que, en el año 1940, eligieron la construcción de un estadio de baseball sobre la instalación de alcantarillado en la ciudad, por lo que la ciudad solo tuvo estas instalaciones a 1960. Esta creencia extendida fue desacreditada por el investigador, quien encontró documentos que certifican que la elección optó por el alcantarillado. Sin embargo, la obra no se ejecutó por el robo de los dineros.

Aunque todos los intentos de segregación minaron la expresión de los teatros donde se proyectaba cine popular, hay iniciativas como la Temporada de cine del Teatro Padilla en 2010 que reviven la funcionalidad cultural de esos espacios.

Martín-Barbero y las culturas populares

Por otro lado, el docente Raúl Puello, también de la Universidad de Cartagena, abordó los aportes del pensamiento de Jesús Martín-Barbero desde su trabajo doctoral La palabra y la acción: dialéctica de la liberación, realizado en 1972. En él, se destaca el reencuentro con la filosofía del teórico desde lo interdisciplinar para abordar la relación entre comunicación y cultura, reflejada también en sus publicaciones De la filosofía a la comunicación y De la comunicación a la filosofía.

En su exposición, el docente habla sobre la influencia del concepto de hegemonía de Antonio Gramsci, de los dominantes a los dominados en la estabilización de las ideologías. A este pensamiento lo entrelaza con el de Freire para hablar de cultura (y de comunicación) en una posición no dejada del marxismo, pero sí resignificada a través de los dos. De esta manera, separa a Martín-Barbero de la idea marxista de la comunicación asumida como un proceso únicamente de dominación, como lo planteaba la escuela de Frankfurt.

Puello recuerda a su vez que la cultura se ha entendido como una “cultura libresca”, vista únicamente desde la cultura escrita, por lo que históricamente se ha nombrado el analfabetismo como una falta completa de arte y estética, cuando lo popular bebe de otras formas de manifestación no necesariamente ligadas con la cultura escrita.

En ese sentido, invita a los asistentes a pensar el reconocimiento de la existencia de las culturas populares no como un punto de llegada, sino como un punto de partida para la construcción de herramientas, saberes y, sobre todo, los proyectos alrededor de la(s) cultura(s).

Tras los rastros de la cultura popular en Rostros

Por otra parte, el docente de la Universidad del Magdalena Camilo Aguilera expuso acerca del campo audiovisual en las culturas populares, donde hizo un énfasis en las políticas públicas en el audiovisual y en la alternativa popular representada en Rostros y Rastros.

Para este análisis, el docente se refirió a dos etapas concretas de la realización en Cali: Caliwood y Rostros y Rastros. En cuanto a Caliwood, expresó que sus autores, si bien provenían de las clases medias-altas de la ciudad, volteaban su mirada sobre las culturas populares a través de piezas del cine como Agarrando pueblo (Luis Ospina) o de la televisión como la telenovela Azúcar (Carlos Mayolo).

Posteriormente, nacería Rostros y Rastros, una serie de televisión que, durante varios años y con la financiación del Estado, se adelantó al espíritu de la Constitución de 1991 y democratizó las formas de representación de la ciudad, no solo desde la diversidad temática que abarcó desde la vida hasta los trabajos y la música, sino que incluyó una nueva mirada, proveniente de los estudiantes y egresados de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle, cuyo origen era, en su mayoría, de estratos socioeconómicos bajos, de barrios populares.

El populismo en Latinoamérica

El profesor de la Universidad Nacional Fabio López de la Roche también hizo parte del reencuentro alrededor del pensamiento de Jesús Martín-Barbero. En su intervención, el investigador expuso las charlas que entabló con exguerrilleros para reflexionar acerca de las diferentes concepciones de territorio y preguntar hasta que punto se tiene que pedir el diálogo latinoamericano.

Gracias al ejercicio de acercamiento, el docente reflexiona sobre el lenguaje y la comunicación en las culturas populares y extrae los que considera puntos fundamentales en ese diálogo entablado en su trabajo: la forma de organizar la comunicación en el lenguaje y el lenguaje como acción, la comunicación como transmisor directo de las diferentes maneras de estar en el mundo y, finalmente, la autoimplicación.

A partir del trabajo del cineasta Pino Solanas, particularmente La hora de los hornos, el docente aprovecha para disertar acerca de las consideraciones sobre lo popular y lo populista, dado que desde el marxismo se consideraba que había cierta vulgaridad en él y, como consecuencia, se ha referenciado el término como un aspecto negativo en su totalidad.

Finalmente, advierte que, si bien considera que en la mirada sobre lo popular recae un vicio al tildarse como negativo de antemano, el maniqueísmo de caer en decir lo contrario también es viciado; es decir, que dentro de las miradas se debe cuestionar a los problemas estructurales como el racismo, el clasismo y la xenofobia que permean en estas expresiones y que no todo lo que proviene de las culturas populares se erige como un acto de resistencia.

La salsa, expresión de la cultura popular en Cali

El conversatorio fue cerrado por la exposición del profesor de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle Alejandro Ulloa, quien hizo un periplo por la historia de la salsa en Cali y su presencia en las culturas populares de la ciudad.

Como primera aseveración, el docente señaló que las culturas populares han sido idealizadas como un asunto netamente del folklore o se les ha acusado de carecer de estética y de ser una degeneración del arte. En ese sentido, casi como una contradicción, aparece la salsa como una expresión popular en la Cali moderna de 1920.

La ciudad vivió un crecimiento tardío. De acuerdo con el docente, fue durante esta primera etapa del siglo XX que las industrias manufacturera, de construcción y de alimentos, vieron su época de crecimiento, con lo que Cali se convirtió en el destino laboral de los municipios y ciudades aledañas. Como consecuencia de esta explosión demográfica por migración laboral -además de la producida por las violencias-, la ciudad vio el nacimiento de 100 nuevos barrios populares en solo 35 años (1940 a 1975).

La llegada del auge del cine originado en países como México, Argentina o Cuba trajo consigo la posibilidad de percibir nuevos sonidos y sonoridades a través de la música y otros sentidos. Sin embargo, el ritmo que marcó la forma de habitar y concebir fue la salsa.

 

La reflexión acerca de la vigencia de los postulados de Jesús Martín Barbero continuará por la importancia que revisten para el estudio de las comunicaciones tanto en Latinoamérica como en el mundo. Durante los próximos seis meses se realizarán dos encuentros entre los docentes realizadores: uno en Bogotá en octubre, liderado por la Universidad Javeriana, y otro en la Universidad de Cartagena, en febrero de 2023.

Nuestros Medios

  • Boton de Univalle TV Canal Universitario
  • Boton de Univalle Radio
  • Boton de la Revista Campus Revista Institucional
  • Boton de la Agencia de noticias Univalle

Nuestros Eventos

Información de la Agencia

  • Directora
  • Fulvia Carvajal
  • Coordinador de Información
  • Diego Alejandro Guerrero
  • Comunicadores y Periodistas
  • Laura María Parra
  • Yizeth Bonilla Vélez
  • Diana Patricia Sevilla
  • Edgar Hernán Cruz García
  • Melissa Pantoja Osorio
  • Contactos
  • agenda@correounivalle.edu.co
  • Universidad del Valle
  • Cali, Colombia