En la historia de Colombia se puede ver, reiteradamente, que hay actores que se oponen a algunas medidas o reglas sociales y generan tensiones o conflictos.
Los conflictos sociales de gran magnitud, o duraderos en el tiempo, conducen a una negociación y de ahí se derivan unos acuerdos que finalmente terminan en un proceso de paz.
Aquellos que no acatan las leyes y generan las tensiones sociales son considerados como bandidos o delincuentes; pero el que hoy es bandido, mañana será político. Esto ha sucedido muchas veces en el país y en el Valle del Cauca, e incluso a éstos se les deben algunas obras de grata recordación.
Las anteriores son algunas de las consideraciones del libro “Entre la Resistencia Social y la Acción Política. De bandidos a políticos” del profesor del Departamento de Historia Alonso Valencia Llano, editado por el Programa Editorial de la Universidad del Valle.
El profesor Alonso Valencia Llano es licenciado en historia de la Universidad del Valle, magíster en Historia Andina de la Facultad Latinoamericana en Ciencias Sociales, magíster en historia de la Universidad Pablo De Olavida de España y Doctor (Ph.D) en Historia de la misma universidad europea.
En el libro, cuya presentación se realizó en el Auditorio Ángel Zapata de la Biblioteca Mario Carvajal, en el Campus de Meléndez, se presentan varios ejemplos de quienes fueron considerados bandidos y luego de un proceso de paz pasaron a ser políticos.
En 1811, por ejemplo, el gobierno revolucionario de los criollos fracasó por la brutal arremetida y represión indiscriminada de España contra todos los criollos y sectores populares. Estos últimos, considerados en ese momento como bandidos, son los que terminan luchando y logrando la independencia.
En el Valle del Cauca también fueron los sectores populares quienes hicieron la revolución que culminó con la independencia.
Con el advenimiento de la República, en 1821, sólo se ofreció la ciudadanía a los sectores populares, pero a los esclavos no se les entregó nada, a pesar de que algunos liberales les habían ofrecido la libertad; entonces los sectores populares desconocieron la normatividad social, pues muchos de ellos eran descendientes de esclavos, y volvieron a ser bandidos.
Los bandidos de aquella época solían esconderse y ocupar territorios en los que convivían con familias e incluso, en algunos casos, exigían dinero a quienes tenían que transitar por los territorios dominados, para ´mantener´ su propio gobierno.
Un ejemplo de bandido que pasó a político fue conocido como “El Negro Victoria”, hijo de esclavos, que terminó siendo general de la República y Primer Mandatario de Palmira, que equivale a lo que hoy es el alcalde municipal.
El Negro Victoria, como Primer Mandatario reglamentó la contabilidad pública y fundó, en Palmira, el primer hospital público en el Valle del Cauca.












