IES de ASCUN hacen un llamado al Gobierno y al Congreso del período 2026–2030.
Por: Oscar Domínguez González, director ejecutivo de ASCUN
Tomado de El Tiempo
En un momento decisivo para Colombia, cuando el país se encamina a elegir gobierno para el período 2026–2030, la educación superior debe ocupar un lugar central en la conversación pública. No como un tema sectorial, sino como un eje estructural del desarrollo nacional.
Esta no es una postura individual. Es la voz del Consejo Nacional de Rectores de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN), que, en su sesión número 160, realizada el 24 de marzo de 2026 en la Universidad Popular del Cesar, en Valledupar, y tras un proceso participativo desarrollado desde 2025 que incluyó siete encuentros regionales rectorales, presentó un conjunto de prioridades estratégicas para el próximo cuatrienio.
El pronunciamiento tiene un propósito claro: aportar a la consolidación de políticas de Estado duraderas, pertinentes y capaces de responder a los desafíos de una Colombia que avanza hacia 2030.
En este contexto, los rectores plantean seis prioridades fundamentales:
La primera es una visión de país con la educación superior como eje. Hacen un llamado a los aspirantes a la presidencia a explicitar con claridad el papel que tendrá este nivel educativo en su proyecto de país. Las instituciones de educación superior (IES) no son actores periféricos: son activos estratégicos que deben movilizarse para enfrentar desafíos como la salud, la transición energética, el cambio climático y la productividad.
La segunda es la defensa y el fortalecimiento del sistema mixto, reconocido como un patrimonio nacional en el que las IES, estatales y privadas, se complementan para garantizar el derecho a la educación. Los rectores insisten en la necesidad de un modelo de financiamiento integral que asegure la viabilidad de las universidades públicas y fortalezca al Icetex como instrumento de equidad, con apoyos transparentes tanto a la oferta como a la demanda.
En tercer lugar, sugieren la salvaguarda de la autonomía universitaria como condición esencial para el pensamiento crítico y la democracia. Solicitan reglas claras que eviten interferencias externas en el gobierno universitario, al tiempo que se consoliden sistemas robustos de rendición de cuentas y transparencia.
La cuarta prioridad es el impulso decidido a la ciencia, la tecnología y la innovación. Según los rectores, el país no puede postergar la meta de invertir el 1 % del PIB en investigación y desarrollo. Proponen restablecer el diálogo con el sector científico, optimizar el uso de los recursos de regalías y fortalecer la institucionalidad en cabeza de Minciencias, de manera que la ciencia contribuya de forma efectiva al bienestar social y la productividad.
En quinto lugar, plantean la consolidación de un sistema nacional de educación articulado y flexible, que conecte todos los niveles formativos, desde la educación inicial hasta la superior, bajo la lógica del aprendizaje a lo largo de la vida. Esto implica avanzar en una reforma que permita trayectorias educativas diversas y facilite el tránsito entre distintos tipos y niveles de formación.
La sexta prioridad aborda un desafío inaplazable: el bienestar integral de las comunidades educativas. La salud mental y la convivencia se han convertido en asuntos críticos; hasta un 50 % de los estudiantes reportan dificultades en este ámbito. Los rectores expresan que se debe avanzar hacia políticas intersectoriales que construyan rutas territoriales corresponsables entre las instituciones de educación superior, los sistemas de salud y las autoridades locales.
A lo anterior, los rectores suman un llamado a asumir la educación superior desde un enfoque intergeneracional, reconociendo que el aprendizaje atraviesa todo el ciclo vital. Las IES son puentes que conectan a niños, jóvenes, adultos y personas mayores, fortaleciendo la cohesión social y la transferencia de saberes.
De cara al debate electoral, envían un mensaje directo: el país necesita propuestas que integren una educación superior robusta, bien financiada y con visión de futuro. No se trata únicamente de ampliar cobertura, sino de consolidar un sistema capaz de responder a los retos estructurales de Colombia.
El Consejo Nacional de Rectores de ASCUN reafirma su compromiso de participar activamente en este debate, aportando desde las universidades estatales y privadas a la construcción del país que se requiere.
Oscar Domínguez González
Director ejecutivo de ASCUN












